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viernes, 27 de febrero de 2026

y me leí "una mujer a quien amar" de theodor kallifatides, y me encantó... y es que llevaba tiempo queriendo a kallifatides, no por nada en particular, sino porque me intrigaba... no había leído de él, ni sobre él... seguramente era que me gustaba el nombre... y que lo publica galaxia gutenberg... 

el caso es que llevaba un tiempo queriendo leerlo, pero no sabía muy bien por donde empezar, y en una de esas publicaciones de libros de duelo de instagram, aparecía éste de "una mujer a quien amar", así que investigué un poco, me gustó lo que leí, el libro no era muy largo ni muy caro, y me lo compré...

y kallifatides en este libro me ha contado la muerte de olga, esa mujer a quien amar, una amiga, con la que tuvo una noche de pasión y muchos, muchos años de amistad... 

y kallifatides nos va contando episodios de esa amistad, y de cuando olga enfermó, de su muerte, del funeral... 

hay un momento del libro, justo después de la muerte de olga en el que kallifatides me cuenta:

"Cuál habría sido la alternativa para Olga?
Me habría gustado saberlo y estaba a punto de coger el teléfono para llamarla cuando caí en la cuenta de que acababa de morir. Me seguiría pasando durante mucho tiempo."

se la mandé a una amiga que tuvo el mismo problema que kallifatides y que yo... (a mí todavía me pasa, cada vez menos, pero me pasa... hace un par de semanas, el sábado, fue un día tan bonito, que al llegar a casa cogí el móvil para mandarle un wasap...)

que me ha gustado leer a kallifatides...


y después del libro de kallifatides, me leí "huella" de mawj majid al-obaidi, una de las últimas novedades de la editorial loto azul...

un poemario precioso (más precioso aún cuando conoces un poco la historia de mawj majid al-obaidi) que me ha encantado...

y como yo sigo sin saber hablar de poesía, copio un par de poemas...

el primero porque me parece una preciosidad...

Separación como el invierno

El invierno era lo que más temía ella de la separación. 
Cómo podría soportar el frío y la decepción?
En un rincón del despacho,
una carta olvidada,
cuyo contenido decía:
«Sesenta y cuatro días sin ti.
No estás interesado,
parece que dejaste nuestra historia en el olvido».
Y después de dos años,
ella le escribió:
Siento como si la nostalgia me devorara el corazón. 
No te basta con este tiempo de separación?
Y después de cinco años,
ella le escribió:
Tu separación y el mes de enero son parecidos.
Ambos traen consigo el mismo frío. 
Un suspiro corto emitió, 
y luego añadió:
Desde que nos separamos,
hace siete años,
todas mis estaciones son invierno,
lejos de ti, nunca sentí calor.

y el segundo porque me parece necesario...

Los niños de Gaza

Se os ha pasado por la cabeza mientras coméis 
que hay niños muriendo de hambre?
Se os ha cruzado por la mente alguna vez
el dolor de una madre o el llanto de una mujer?
Mientras abrazáis a vuestros hijos,
imaginad un hogar ha sido destruido,
o que vuestra mañana sea tan oscura como la noche,
o un sueño asfixiado.
No os perturba el sonido de sus bombardeos
durante vuestro sueño profundo?
O tal vez están gritando en vano.
Oh, Gaza!
Dejad de lado el resentimiento,
y parad de contar las pérdidas. 
Dejad el rencor,
no sirve de nada
cuando mueren las conciencias.

un placer leer a mawj majid al-obaidi...


y después de los poemas de mawj majid al-obaidi, me empecé a leer "august" de christa wolf, una novela corta o un relato largo, en el que august, un conductor de autobús va recordando su vida, o más exactamente ese periodo de su vida en el que tras sobrevivir a un bombardeo llegó a la estación de mecklemburgo, y de ahí fue enviado al castillo, especie de sanatorio para enfermos de tuberculosis, donde conoció a lila... 

"August lo recuerda bien: como a todos los niños que llegaban sin padres a la estación de Mecklemburgo al final de la guerra, le preguntaron cuándo y dónde había perdido a su madre, pero no lo sabía. También le preguntaron si el tren de refugiados lo habían bombardeado antes o después de cruzar el gran río al que llamaban Óder, pero eso tampoco lo sabía. Estaba durmiendo. Cuando estalló el terrible estruendo y la gente empezó a gritar, una mujer desconocida, que no era su madre, lo agarró por el brazo y lo sacó del tren. Cayó al suelo, detrás de un terraplén nevado, y no se levantó hasta que el ruido cesó y el maquinista gritó que todos los que quedaran vivos debían volver a subir a bordo de inmediato. August nunca volvió a ver a su madre ni a la mujer desconocida. Sí,  mucha gente quedó tendida en el suelo y no subió al tren, que pronto reemprendió la marcha."

august conduce y recuerda, y christa wolf va mezclando presente y pasado en una maravilla de novela corta, o de relato largo... los recuerdos del sanatorio en la posguerra, y de su vida después, y de su presente de viuda reciente... 

que es una maravilla de libro...


y después del libro de christa wolf, me empecé a leer una pequeña antología de anna ajmátova (porque hace poco volví a leer a marina tsvietáieva, y las tengo (como casi todos) muy relacionadas... y claro, una lee a la tsvietáieva y le dan ganas de volver a leer a la ajmátova y viceversa...)

y esta vez me he quedado con un poema que creía que ya estaba en alguna de mis antología, pero lo estuve buscando y resultó que no, así que ya lo tengo en mi pequeño palacio de vocabulario, en mi pequeña antología de pájaros y aquí...

y dice:

Ahora ya nadie querrá escuchar canciones. 
Los amargos días profetizados llegan desde la colina.
Te lo digo, canción, el mundo ya no tiene maravillas;
no destroces mi corazón, aprende a estarte quieta.
No hace mucho, libre como cualquier golondrina,
luchabas; felizmente contra las mañanas desafiando
sus peligros.
Ahora vagarás como un mendigo hambriento,
llamando desesperada a la puerta de los extraños.

una maravilla, siempre, releer a anna ajmátova...


y después de los poemas selectos de la ajmátova, me leí "maïmaï, el caracol de taro" el final de la pentalogía del cardo de aki shimazaki, que toma como protagonista a taro, el hijo de mitsuko, la del club y la librería, que se ha hecho mayor y que acaba de perder a su madre y que va descubriendo cosas...

y aunque sí que me ha gustado, me he pasado el libro sufriendo, porque me veía venir lo que iba a pasar y la verdad es que hubiera preferido que no pasara... 


y ahora me estoy leyendo "didion y babitz" de lili anolik... aunque de momento no sé qué pensar, la verdad, creo que me está gustando...





lunes 27 de junio de 2022

he estado releyendo el "réquiem y otros escritos" de anna ajmátova... el primer libro que compré de la ajmátova, y que leí hace más de veinte años...

vuelvo al réquiem porque es uno de esos libros a los que vuelvo constantemente... 

vuelvo al réquiem porque es un duelo (o dos duelos, o varios millones de duelos...) y últimamente me fascinan los duelos...

nadie como anna ajmátova para encontrar las palabras para deletrear el horror y la pena...

(y sigo necesitando encontrar las palabras, porque yo no las tengo...)

y dice ajmátova en la dedicatoria que "Ante esta inmensa desgracia los montes se doblegan / y dejan de correr los grandes ríos", y un poco más adelante dice que "Ya no sopla para ti la fresca brisa, / no se enciende para ti el tierno ocaso." y al final del poema dice: "La sentencia!... Y al instante saltaron las lágrimas, / y me hallé aislada del resto del mundo, / como si me arrancaran la vida que alberga el corazón, / o me hubieran lanzado de bruces contra el suelo."

sí, es algo así...


y vuelvo a copiar el poema que dice:

"No, no soy yo, es otra la que sufre,
yo no podría sufrir tanto. Dejen
que un negro manto cubra lo ocurrido,
y que retiren las linternas...
                       Cae la noche."


y también ese poema a la muerte que dice:

"Ya sé que vendrás, por qué mejor no ahora?
Espero tu llegada mientras llora mi alma.
Apagué la luz y abrí de par en par la puerta
para que pudieras entrar, tú, tan simple y tan extraña.
Asume para esto el aspecto que quieras,
irrumpe como un proyectil envenenado,
o golpea silenciosa, como un bandido experto,
o mátame con el veneno del delirante tifus.
O llega con ese cuento, que tú misma inventaste
y que ya todos conocemos hasta la náusea-
en ese que descubro la gorra azul del gendarme
y detrás al conserje, pálido de muerte.
Hoy ya me da igual. Sobre el Yenisei se arremolina
la niebla. Fulgura imponente la estrella polar.
Y el más cruel de los espantos nubla
el brillo azul de los ojos que amo."


y copio también el poema (no del réquiem, sino de los otros escritos) en el que dice:

"No beberemos del mismo vaso
ni agua ni dulce vino,
no nos besaremos temprano en la mañana,
y al caer la noche contemplaremos la ventana...
Tú respiras sol, yo luna,
aunque vivimos un mismo amor.
   
Siempre está conmigo mi fiel y tierno amigo,
tu alegre amiga siempre te acompaña,
pero entiendo el temor de tus ojos grises
 eres el culpable del mal que me aqueja.
No hagamos más frecuentes nuestros breves encuentros.
sólo así preservaremos nuestra paz.
   
Pero tu voz canta en mis versos,
y en los tuyos mi aliento sopla.
Oh, hay ciertos fuegos que el olvido
y el miedo no logran aplacar!
Si supieras cuánto anhelo ahora
besar esos labios tuyos, rosados y secos."


al final del libro hay una entrevista a joseph brodsky, que estoy casi segura que no leí la primera vez que leí este libro... yo por aquel entonces no sabía quién era brodsky, ni siquiera sabía quién era anna ajmátova!... y conociéndome como me conozco, a mí yo de entonces que no leía ni épílogos, ni prólogos, ni introducciones, se le debió de pasar leer esta entrevista, que he de decir que ha sido un placer leer...

y brodsky, hablando de la muerte de anna ajmátova, dice que cuando Arseni Tarkovski comenzó su discurso fúnebre diciendo: "Con la pérdida de Ajmátova terminó...". todo dentro de él se resistió, y dice: "nada ha terminado, nada pudo ni podrá terminar mientras existamos, seamos o no un "coro mágico". Y no porque recordemos sus versos o escribamos los nuestros, sino porque ella llegó a ser parte de nosotros, parte de nuestras almas. Podría añadir también que, a pesar de no ser tan firme mi creencia en la existencia de otro mundo y de la vida eterna, a menudo tengo la sensación de que ella nos sigue desde el exterior o nos observa desde arriba, justo como hacia en vida. Y no sólo nos observa, sino que nos protege."

y la verdad es que las palabras de brodsky me reconfortaron mucho... 


y ahora estoy leyendo "anochecer" de james salter... porque he estado leyendo los primeros mails que nos escribimos mi amor y yo, el viernes hizo catorce años, y en uno de esos mails, yo le preguntaba qué estaba leyendo y él me dijo que un libro de relatos, titulado "anochecer" de un tal james salter... así que lo he buscado, lo he encontrado (está un pelín descatalogado) y me lo estoy leyendo... porque aunque sé que es de loca, no lo puedo evitar... y porque es la única manera que se me ocurre para sentirlo cerca de alguna manera...



17 de mayo...

y es que miro en mi agenda y veo que de repente las lecturas de poesía se multiplican... una antología de juan ramón jiménez, una de alejandra pizarnik, la poesía completa de emily brontë (que fue un regalo de cumpleaños), una antología de emily dickinson, otra de safo, y otra de la ajmátova...

y es que el mes de abril no fue fácil: había que cerrar el año pasado, cerrar el primer trimestre de este año, y asumir que acababa de cumplir cuarenta años... 

seguramente por eso el mes de abril mezcló poesía y cuentos... sí, porque mientras me leí todas las antologías que te he dicho, me iba leyendo también poco a poco los cuentos de hadas de angela carter, que también fueron un regalo de cumpleaños (y es que si algo bueno han tenido los cuarenta, ha sido que todo el mundo se ha pasado mucho con los regalos...), y me leí también riquete el del copete de amélie nothomb, que no deja de ser un cuento, y que fue otro regalo...

y me leí también el correo literario de la szymborska, que fue también un regalo...

y es que, a los libros de poesía que me fui comprando en el kiosko el año pasado (como el de juan ramón jiménez, al que no recuerdo cuanto me gusta leer, hasta que lo vuelvo a leer...), se han unido los libros de poesía portátil que está sacando la random y que se pueden comprar también en kioskos (y ya sabes que me encanta comprarme libros en kioskos, probablemente porque durante años fue donde mi economía me permitía comprarlos... y yo no habría podido leer tanto sin esas ofertas de dos libros por uno que solían hacer las colecciones con sus primeros números)... así que no te extrañará que cuando descubrí esta nueva colección (que se parece y sospecho que está inspirada en aquella mítica colección que sacó la mondadori cuando yo estudiaba, y que por trescientas pesetas me hizo descubrir a muchos de los grandes poetas que veinte años después sigo leyendo...), me compre cuatro libros de cuatro de mis poetisas favoritas: la pizarnik, la dickinson, la ajmátova y safo... 

cuatro poetisas a las que siempre es un placer leer, que me ayudaron a sobrevivir al mes de abril, en las colas de los bancos y en los autobuses que tuve que coger... 

porque la pizarnik me recordó que aunque yo no sé de pájaros, ni conozco la historia del fuego, a veces yo también creo que mi soledad debería tener alas...

y la dickinson que morir por ti sería muy poca cosa, que pudo hacerlo cualquiera de los griegos... que vivir es más difícil, y eso es lo que te ofrezco...

safo que aunque no pretendo poder tocar (con las manos) el cielo; a veces creo que lo he rozado con la punta de los dedos...

y la ajmátova que nada tenemos nosotros que ver con que todo quede a polvo reducido... y sobre cuántos precipicios cantéen cuántos espejos he vivido...

(y pido perdón por las incorreciones en los versos, que no sólo cito de memoria, sino que a veces cambio sutilmente para que digan lo que quiero que digan ahora... pero ya sabes lo que diría la gordimer... que son mis poemasde los que me he apropiado para que me acompañen en mi vida: porque los poetas siempre saben mejor que yo lo que me está sucediendo, lo que nos está sucediendo...)

y como te decía, mientras me leía esta sobredosis de poesía a la que hay que añadir los poemas completos de emily brontë, que si bien fueron un maravilloso regalo (los nuevos libros de poesía que está editando alba, son preciosos...), no están tan ligados a mí como los de las cuatro poetisas de las que te acabo de hablar... me fui leyendo también los míticos cuentos de hadas que angela carter recopiló para la editorial virago y que han sido publicados en castellano por la editorial impedimenta...  

y como dice la propia angela carter en el prólogo: "esta es una colección de cuentos de viejas comadres, reunidos con la intención de causar placer. realizándola, he experimentado bastante placer. estas historias solo tienen una cosa en común: todas están centradas en una protagonista femenina. sea esta protagonista lista, valiente, buena, tonta, cruel, siniestra o increíblemente desgraciada, siempre se encuentra en el lugar privilegiado del escenario, y su tamaño se mantiene dentro de los límites de la realidad." y continúa: "si tenemos en cuenta que, numéricamente, siempre han existido en este mundo al menos tantas mujeres como hombres, y que éstas han sido partícipes del proceso de transmisión de la cultura popular como mínimo al cincuenta por ciento, veremos que ocupan ese lugar protagonista sobre las tablas del escenario menos veces de las que cabría imaginar."  

así que sí, ha sido una maravilla leer estos cuentos... 

y me divertí mucho con la revisión que hace la nothomb del cuento riquete el del copete... y muchísimo con la correspondencia literaria de la szymborska... libro que reune las notas de rechazo que escribió la premio nobel polaca a los aspirantes a poetas que mandaban sus obras a la redacción de la revista literaria en la que trabajaba...

y como muestra un botón, de una de las respuestas de la szymborska con la que, admito, que me reí muy a gusto...

"ninguno de nosotros fue capaz de descifrar sus manuscritos, que al principio tomamos por poemas. tan solo en la farmacia consiguieron hacerlo. los medicamentos se pueden recoger en la secretaría de la redacción."

y me voy, que ya está bien por hoy...

cuando vuelva, si vuelvo, te cuento las últimas lecturas de abril, y como empezó el mes de mayo...


sobre relecturas inevitables (o el réquiem de anna ajmátova ...)

jueves (hoy sí) y te escribo desde la caja... y aunque admito que vista la hora que es, me gustaría haber llegado ya a mi mesa en el despacho... la verdad es que creo que tengo sentadas todas las facturas del año pasado y hecho el resumen del iva (el trimestral y el anual) y aunque sigo teniendo esos nervios que suelo tener cuando hago las cosas por primera vez...

(y me han interrumpido tres clientes seguidos; y es que al parecer, cuando digo que yo no atiendo, no se me acaba de entender... y tú estás aquí, en el ordenador de la caja, tecleando alegremente... da igual que estés escribiendo absurdidades en este blog o metiendo un albarán o sentando cobros; los clientes se te plantan delante, y tú muy educada les dices que no atiendes y ellos te dicen que lo único que quieren es preguntar, y digo yo que no es tan difícil de entender que si no atiendo no es porque no quiera, es porque no tengo ni idea... pero ellos insisten, y es que es normal en un país como éste en el que el deporte nacional, no lo vamos a negar  a estas alturas, es intentar colarse... y por si eso fuera poco, acabo de asistir a un intento de truco de magia, en el que un cliente me daba un billete de veinte, pero en realidad me ha dado uno de cinco, y cuando me ha pedido cambio del de veinte le he enseñado el de cinco que me ha dado y que yo aún tenía en la mano... pobre, no hará carrera como mago...)

en fin... que es jueves, y a parte de contarte que creo que ya tengo el tema del iva claro y que a falta de los bancos y los últimos apuntes, casi tengo cerrado el año pasado, yo venía a contarte que hay relecturas inevitables...

y es que la mañana de año nuevo volví a releerme el réquiem de la ajmátova... 

y aunque creo que éste es uno de los libros que más veces he releído en mi vida, y que no necesito excusas que me animen a volver a él... en el pasado mes de diciembre tres casualidades se conjugaron, y su relectura se hizo totalmente inevitable...

y es que encontré en esa web en la que un montón de librerías de viejo te ofrecen sus libros (y además te los mandan al despacho), un librillo que llevaba tiempo buscando... el réquiem y otros poemas en aquella mítica (para mí) edición de la mondadori (aquellos libritos pequeños que costaban en su día trescientas cincuenta de las antiguas pesetas) y lo pedí... claro... 

y después brodsky me habló del réquiem en uno de los ensayos del libro menos que uno, y me dijo que creía que el pseudónimo la salvó, ya que anna ajmátova fue capaz de sobrevivir a las colas y ponerlo luego en palabras (como ella misma nos cuenta, por ella y por todas sus compañeras...) cosa que tal vez anna gorenko no habría podido hacer...

y después me leí la novela sofía petrovna. una ciudadana ejemplar, de lidia chukóvskaia, que cuenta la misma historia que nos cuenta la ajmátova (de hecho me pasé el libro repitiéndome que era una especie de réquiem en prosa), los terribles años de la yezhovzhina, las detenciones y las colas... y que además va y resulta que era una de sus amigas íntimas...

así que tres señales fueron más que suficientes para decidirme a releer este libro una vez más... esta vez, la mañana de año nuevo... 

y aunque creo recordar que ya he copiado por estas playas mas de un fragmento de este poemario, me vas a permitir que esta vez te copie dos... la parte en la que la ajmátova habla consigo misma sobre lo que jamás hubiera creido en el pasado sobre el presente...



4



si te hubieran dicho, bromeadora,

la preferida de todos los amigos,

de tsarkoie selo alegre pecadora,

lo que sucedería en la vida contigo.

cómo las trescientas, con tus presentes,

ante «las cruces» en fila esperas

y cómo con tus lágrimas ardientes

del año nuevo el hielo derritieras.

cómo de la prisión el álamo se mece

y no se oye nada - pero cuánta

vida inocente allí fenece...

anna ajmátova (réquiem)


y el epílogo... en el que nos cuenta todo lo que vio en aquellas colas alrededor de las cárceles de san petersburgo (o petrogrado)



epílogo



vi cómo los rostros se ajan fácilmente,

cómo bajo los párpados el miedo brilla,

cómo - escritura acuñada - duramente

el sufrimiento se inscribe en las mejillas,



cómo rizos negros y rubiocenizos 

de pronto de plata tienen su color,

la sonrisa se marchita en los labios sumisos

y en la risita seca se estremece el pavor.



para mí misma sólo no reza mi voz,

sino por las que allí vieron mis ojos,

en el tórrido julio y en el frío feroz,

juntas conmigo bajo el ciego muro rojo.

anna ajmátova (réquiem)


porque como de sobra sabes, este es uno de los poemarios que más me han marcado... y porque sé que lo volveré a releer... inevitablemente...

y ahora corto y cierro, que ya estoy en mi mesa del despacho y digo yo que tendré que ir haciendo algo...

sobre libros a los que vuelvo casi sin querer...

viernes (por fin) y te escribo desde el despacho... con la caja por hacer y los mails en la impresora esperando que me decida a repartirlos... con migraña y con mucho sueño... pero es viernes... así que no me quejo...


viernes y hoy venía a contarte que hay libros a los que vuelvo casi sin querer... libros que no sé la de veces que he leído (ni la de veces que leeré...), libros que vuelvo a coger de mis estanterías para volver a leerlos, o que compro en distintas traducciones que voy encontrando... y quizás uno de los libros que más he releído, y del que más versiones tengo, es el réquiem de la ajmátova... en esta ocasión, una antología que encontré por internet, de segunda mano, y que además del réquiem incluye otros poemas, algunos de los cuales no conocía (o tal vez no los reconocí debido a la traducción, o simplemente me pasaron desapercibidos en anteriores lecturas... y es que es curioso como aunque hay poemas que siempre te llegan, los leas las veces que los leas, hay otros que te llegan en momentos determinados, quizás porque es en ese momento preciso cuando los entiendes...)

y volví a la ajmátova con el el dos mil catorce recién estrenado... quizás porque este año hace ciento veinticinco años de su nacimiento... quizás porque esta es una autora a la que siempre vuelvo... quizás porque de vez en cuando necesito poesía, y la de ella es de mis preferidas...

el caso es que me vas a permitir que te copie uno de sus últimos poemas... no del requiém, sino de sus versos a medianoche... 



primer preaviso


qué tenemos nosotros que ver

con que todo quede a polvo reducido,

sobre cuantos precipicios canté

y en cuantos espejos he vivido?



aunque yo no sea ni sueño ni alegría

y aún menos gracia bienaventurada,

tal vez a ti más de lo que debería 

la memoria te estará encomendada:



el rumor de los versos sedantes 

y el ojo en su fondo celoso

de la herrumbrosa corona punzante

en el propio silencio angustioso.



moscú, 6 de junio de 1963

anna ajmátova (réquiem y otros poemas)


y ahora corto y cierro... que digo yo que algo tendré que ir haciendo...

sobre veinticincos de noviembre...

otra vez se avecina el día de los muertos.
ya las veo, ya las oigo, ya las siento.
anna ajmátova (requiem)








no sé porqué, pero estos versos de anna ajmátova me suelen venir a la memoria en estas fechas... quizás porque hoy es el día de nuestras muertas... quizás porque de alguna manera que no te sé explicar ya las veo, ya las oigo, ya las siento... quizás porque necesito coartadas para teclear incluso en días como el de hoy, en el que se me hace imposible postear sobre otras cosas...


veinticinco de noviembre, y la última vez que vi las noticias, llevabamos cuarenta y cinco víctimas en lo que va de año por violencia de género (casi una víctima por semana, ya que mirando el calendario veo que estamos en la semana cuarenta y ocho...) y lo que quizás es más preocupante, nuestra educación va dando pasitos hacia atrás ya que las jovenes y adolescentes de nuestro país consideran románticas ciertas señales que deberían hacer saltar todas nuestras alarmas...


y me pregunto qué puede hacerse... cómo enseñar a las mujeres que determinados comportamientos son señales luminosas que nos cuentan el futuro que nos espera... cómo despertar a esas casandras que todas llevamos dentro para que sean capaces de ver lo que nos espera si no somos capaces de detectar las señales...


quien bien te quiere no te hará llorar... creo que eso es lo que deberían enseñarnos desde pequeñas...


pero el problema es mucho más complicado... el problema es quizás que el gobierno ha abandonado a muchas de las víctimas a su suerte, y que ya no hay medios, ni maneras de salir del círculo... que con determinadas medidas (menos de veinticuatro horas en el hospital, es que no te ha pegado de verdad... sólo un poco, y ese poco, no es denunciable...), con determinados recortes, el gobierno, en lugar de luchar contra esta lacra que supone la violencia de género, parece que cree que si negamos el problema, entonces no existe (a fuerza de mentir y que no pase nada, puede que hayan llegado a la conclusión de que es una buena técnica...)


pero el caso es que nos siguen asesinando; nos siguen golpeando; nos siguen violando, maltratando, vejando y olvidando...


y yo vuelvo al poema que citaba al principio... porque se avecina el día de nuestras muertas... porque en días como el de hoy no podemos callar...






otra vez se avecina el día de los muertos.

ya las veo, ya las oigo, ya las siento.



y aquélla, que no pudo soportar el sufrimiento,

y aquélla, que ya no pisa el suelo materno,



y a la que sacudiendo su hermosa cabellera

dijo: "vengo aquí como quien va a su casa".



quisiera, una a una, llamarlas por sus nombres,

mas me han robado la lista, ya nunca podré hacerlo.



para ellas he tejido este amplio manto

con sus propias palabras, con su llanto inconsolable.



las recuerdo siempre, dondequiera que me encuentre,

jamás las olvidaré, aunque me asalte una nueva desgracia.



y si algún día silencian esta boca atormentada

por la que gritan cien millones de almas,



que también me recuerden como yo a ellas

hoy en vísperas del día de muertos.

anna ajmátova (requiem)




porque aunque el poema hable de otro tipo de desgracia, yo no puedo evitar susurrarlo en días como éste... 


sobre viernes, cierres de temporada y un poema de anna ajmátova...

viernes, en el despacho y contando las horas que quedan para el cierre vacacional... que son exactamente nueve, de las cuales seis y media serán laborables...


viernes y en esas seis horas y media que me quedan de despacho, tendré que decidirme y hacer las remesas para el banco, y subir los ficheros calculando bien los plazos... tendré que echar un par de cuentas con la jefa y recordarle un par de detalles al jefe... tendré que mandar a la pobre nonó (con el calor que hace) a llevar unos papeles a la gestoría, y poner los carteles de cerrado en la web, además de programar los pedidos para que avisen a los clientes de que hasta dentro de un par de semanas no tramitaremos nada... y meter las últimas facturas que lleguen... y escanear un par de cosas para enviar por correo electrónico... y sentar los últimos cobros y los últimos pagos... todo ello sin dejar de contestar al teléfono, claro...





viernes y curiosamente a la emoción de coger vacaciones (vacaciones que bien sabes cuanta falta me hacen) se añade este nerviosismo extraño de tener que dejarlo todo atado hasta que volvamos... este miedo a olvidar hacer algo importante... esta sensación de responsabilidad que en ocasiones me sobrepasa y hace que me despierte por las noches repasando mentalmente lo hecho y lo pendiente... lo sé, lo sé, lo sé, tengo que desconectar y olvidar los problemas y los dramas, al menos durante unos días... porque las fuerzas se me van agotando y siento que necesito olvidarme de todo, aunque sea temporalmente...





viernes y por no perder la costumbre, antes de poner el cartel de cerrado por vacaciones, te contaré que después de leer el ensayo de la martín gaite, me volvió a pasar lo que últimamente se está convirtiendo en costumbre: no sabía que leer de entre los libros que tengo por casa en los montones de pendientes... así que volví a hacerte caso y tiré de relecturas, y pasé un rato buscando entre los montones y las estanterías aquel libro que leí por primera vez hará unos quince años: el réquiem y otros escritos de anna ajmátova (en edición del círculo de lectores), porque ya sabes que hay veces que una necesita volver a los versos familiares para sentirse segura...


así que sí... volví a releer el réquiem (y he perdido la cuenta de cuantas van ya...) y volví a releer los poemas y algunas de sus prosas...


y antes de cortar y cerrar me vas a dejar que te copie un pedacito del réquiem... me vas a dejar que te copie el tercer poema...








no, no soy yo, es otra la que sufre,

yo no podría sufrir tanto. dejen

que un negro manto cubra lo ocurrido,

y que retiren las linternas...

cae la noche.
anna ajmátova (réquiem y otros escritos)








y ahora sí... corto y cierro... al menos de momento...
  

sobre las prosas de anna ajmátova...

miércoles y heladita de frío en el despacho...


y es que por estos lares no estamos acostumbrados a este frío, y claro, nos pilla desprevenidos... así que tecleo con las manos heladas, a ver si a fuerza de tecleos, se me pasa este frío...


y poco o nada que contarte en este miércoles helado, segundo día de jefecilla en funciones... ayer me cundió tanto la tarde que ahora no tengo nada que hacer...





así que déjame que te hable de un libro maravilloso que leí la semana pasada: una colección de prosas de anna ajmátova...


y aunque ya sabes que no soy de las de la sección de novedades, sino mas bien de la de bolsillo o la de oportunidades y saldos... en parte porque mi economía no me permite aficionarme a las novedades; en parte porque una tiene sus rarezas y estas rarezas las encuentro mas en las secciones que te decía que en la de novedades... el caso es que un sábado hace un par de semanas, estaba leyendo una de esas revistas femeninas en el salón de mis padres, y aunque admito que no suelo prestar atención a la sección de literatura (porque me siento como un perro azul cada vez que me leo esas secciones de las revistas), una portada y un nombre, llamaron mi atención: la portada era un dibujo de zinaida serebriakova, y el nombre no era otro que el de anna ajmátova...


así que aunque, como te decía, yo no soy de las de la sección de novedades, esa misma tarde, camino de la residencia, no pude evitar pasarme por esa librería que está en la esquina de parís con valencia, y preguntar por el libro en cuestión... y el ordenador decía que había uno, así que la chica y yo estuvimos buscándolo... y estaba en el escaparate... y sobrepasaba en mucho lo que suelo gastarme en un libro... pero un capricho es un capricho... y no podía no tener ese libro...





ya había leído prosas de la ajmátova... en aquella primera antología que compré suya al círculo de lectores había fragmentos de los diarios y algunos ensayos... pero nada comparado con estas prosas editadas por la editorial nevski, que traducen por primera vez, gran parte de la obra en prosa de la ajmátova...


en este libro he encontrado el ensayo sobre modigliani que estuve años buscando sin éxito, porque se hablaba de él en un libro que leí sobre el pintor, un verano de hace muchos años... en este libro hay ensayos y recuerdos, sobre los poetas de su tiempo: como mandelshtam (al que ya estoy buscando) o la tsvietaiéva... hay fragmentos de recuerdos...






escribí mi primer poema cuando tenía 11 años (era horrible) pero ya antes mi padre, por lo que fuera, me llamaba "poetisa decadente"...

anna ajmátova





 una ajmátova que se tuvo que refugiar en la prosa, cuando le quitaron los versos...






después de mis noches en moscú (en la primavera de 1924), el cese gradual de mi actividad literaria dio comienzo. dejaron de imprimir mis poemas en las revistas y anuarios, o de invitarme a veladas literarias (me encontré con maria shaginian en la perspectiva nevski. dijo: " eres una cosa extraña e importante: han hecho un decreto especial sobre ti: no arrestar, pero tampoco imprimir").

anna ajmátova





y en estas prosas, habla de libros, de otros escritores, de sus recuerdos... del porqué de su nombre... de su primer marido... del poema sin heroe...


una maravilla, vamos... un libro que pensaba leer poco a poco, entre un libro y otro, pero que me atrapó desde el principio... y es que esta mujer hace magia con las palabras, ya sea en verso o en prosa...






los poemas vienen a todas horas, como siempre, los alejo de mí, hasta que escucho un verso que suena a verdad.

anna ajmátova (fragmento de un diario)





y ahora corto y cierro, que el teléfono se ha despertado, y no me deja concentrarme en mis tecleos...








pd. el libro es una maravilla, pero tengo un pero... y es que no entiendo como es posible que en el prólogo (que admito que no he leido entero, pero es que visto lo visto, mejor no haberlo hecho) se diga que marina tsvietaieva dedicó unas jornadas (¿?) a anna ajmátova tras su muerte, cuando marina tsvietaieva murió quince años antes que anna ajmátova... y me dirás que no todo el mundo tiene porque saberlo... que no todo el mundo sabe que marina tsvietaieva le escribió un poema a la ajmátova, poema del que anna ajmátova cogió un verso (oh musa del llanto) para dedicarle a su vez un poema a marina tsvietaieva tras la muerte de ésta... me dirás que tal vez alguien olvidó mirar las fechas (la tsvietaieva murió en el año cuarenta y uno, y la ajmátova en el sesenta y seis del pasado siglo), pero el caso es que en las mismas prosas que incluye el libro, es la misma anna ajmátova la que habla de la muerte de la tsvietaieva...






reflexiones sobre poetas contemporáneos: tsvietaieva

nuestro primer y último encuentro, que duró dos días, ocurrió en junio de 1941 en la calle bolshaia ordinka, 17, en el apartamento de los ardov (primer día) y en el jardín maria con n.i. jardzhiev (segundo y último día). me estremece pensar cómo describiría estos encuentros la propia marina si siguiera viva y yo hubiera muerto el 31 de agosto de 1941.

anna ajmátova





así que lo siento, pero no lo entiendo... porque tengo una reverencia casi religiosa por la letra impresa...


sé que en internet se escriben cosas sin fundamento; que "el peligro de las citas de internet es que nunca puedes estar seguro de su autoría (alejandro magno)"; y que corren por estos mundos virtuales, auténticas teorías, sin ninguna base sobre la que sustentarse, que han alcanzado (a fuerza de ser repetidas) la categoría de leyendas indemostrables... pero si me gasto mi dinerito en un libro de anna ajmátova, en una edición impecable, espero un mínimo: que quien prologa se lea el libro, o que el editor se lea el prólogo... y que no me digan mentiras... porque marina tsvietaieva no pudo dedicarle unas jornadas a anna ajmátova tras su muerte por el simple hecho de que se había suicidado quince años antes de que sucediera...

sobre el canto y la ceniza

jueves y el despacho... cansada, descentrada y con migraña...


y es que no deja de sorprenderme la maldad virtual... lo fácil que es hablar mal del resto amparados en el "anonimato" y la impunidad que da internet...


y admito que también me sorprende que después de tantos años escribiendo en blogs varios me siga sorprendiendo esa maldad virtual...


en fin... no te aburriré contandote la historia que me ha disgustado de buena mañana... porque yo hoy quería hablarte de que la semana pasada (o puede que la otra) estuve releyendo el canto y la ceniza, esa mítica antología de poemas de la ajmátova y la tsvietáieva seleccionados y traducidos por monika zgustova y olvido garcía valdés...


mítica antología que une a dos poetisas que ya antes de leer este libro estaban unidas en mi memoria (seguramente debido a que ya la primera vez que las compré, las compré juntas, un libro de cada una, de una colección del círculo de lectores) y que esta antología, que no sé cuantas veces he leido en estos años, une en sus poemas...


y me vas a dejar que te copie (para empezar) un poema que marina tsvietáieva le escribió a anna ajmátova...






a ajmátova 

¡oh musa del llanto, la más bella de las musas!
oh loca criatura del infierno y de la noche blanca.
tú envías sobre rusia tus sombrías tormentas
y tu puro lamento nos traspasa como flecha.

nos empujamos y un sordo ah
de mil bocas te jura fidelidad, anna
ajmátova. tu nombre, hondo suspiro,
cae en es hondo abismo que carece de nombre.

pisar la tierra misma que tú pisas, bajo tu mismo cielo;
llevamos una corona.
y aquél a que a muerte hieres a tu paso
yace inmortal en su lecho de muerte.

sobre esta ciudad que canta brillan cúpulas,
y el vagabundo ciego canta loas al Señor…
y yo, yo te ofrezco mi ciudad con sus campanas,
ajmátova, y con ella te doy mi corazón.

marina tsvietáieva





y ahora me vas a permitir que te copie el poema que escribió anna ajmátova a marina tsvietáieva, tomando como pie el primer verso del poema...





bocetos de komarovo 
oh musa del llanto...
m. tsvietáieva.

... y yo aquí renuncié a todo,
a todos los bienes terrenales;
el espíritu guardián de "ese lugar"
es ahora la corteza de los árboles.
todos somos huéspedes de la vida,
vivir es sólo una costumbre.
oigo en los caminos del aire
dos voces que dialogan.
¿dos? contra la pared del este,
junto a espesos arbustos de frambuesas,
hay una rama oscura, fresca, de saúco...
es un mensaje de marina.

anna ajmátova


y es que es una maravilla, este canto y esta ceniza que une dos de mis voces favoritas... que junta los poemas de dos de mis poetisas preferidas... con un prólogo y un epílogo preciosos...


uno de esos libros que una no se cansa nunca de releer...


y ahora corto y cierro... aunque admito que me han venido bien estos tecleos para olvidarme de las maldades virtuales y demás disgustos mañaneros...


el requiem (otra vez)


 
no, no estaba bajo un cielo extraño,
ni bajo la protección de extrañas alas,
estaba entonces con mi pueblo
allí donde mi pueblo, por desgracia, estaba.
                                                                       1961


es la primera dedicatoria del requiem de anna ajmátova...


encontré una edición de bolsillo de la editorial alianza y claro... he estado releyendo el requiem otra vez


y si he de ser sincera no sé cuantas veces he leido este poema de la ajmátova desde que con veinte años lo leí por primera vez y me llenó los ojos de lágrimas... lo que sí sé es que probablemente volveré a releerlo...


y es que como dice la ajmátova en esa primera dedicatoria, ella estaba allí donde su pueblo, por desgracia, estaba... haciendo cola durante diecisiete meses a las puertas de las cárceles de leningrado y poniendo voz a todo aquel sufrimiento...


y es que es algo increible... como anna ajmátova cumple una promesa dada a una de esas desconocidas que hacía cola con ella... es increible (no encuentro otra palabra) como este poema consigue trascender la individualidad y convertirse en algo tan universal...


un placer (siempre) volver a leer los versos de mi tocaya...




sobre anna ajmátova


como en tantos otros regímenes de asedio, anna ajmátova se ve privada de la publicación de sus poemas. entonces, adapta sus creaciones a la transmisión oral: escribe, memoriza, quema y recita a sus íntimos. así da comienzo la secreta cadena de difusión. porque la gente enferma de desesperanza, necesita versos. poco antes de su muerte, la proscrita ajmátova pudo por fin recitar en público, dicen que ante miles de personas. con las primeras palabras, supo que el muro de aislamiento erigido durante décadas era tan sólo humo. la multitud coreó con ella sus poemas, los habían aprendido de boca a oreja en la clandestinidad de la noche.


esta cita sobre la ajmátova la encontré en el libro un zulo propio de itziar ziga... me lo dejó nonó, porque sabía que me iba a gustar, y tenía razón...


conocía esta historia, pero me gusta en las palabras de itziar ziga... y me pasa como a ella: este es uno de esos momentos no vividos que más me han estremecido nunca...


ya sabes que el requiem de la ajmátova es uno de los libros que mas he releido a lo largo de estos años... sabes también que su introducción al requiem me fascina desde que la leí hace ya mas de diez años... esa cola de mujeres y ella decidiendo ponerlo en palabras... así que encontrar esta historia en el libro de itziar ziga me encantó... me hizo sonreir y me emocionó... porque esta historia de la multitud coreando con ella sus poemas (poemas que habían aprendido de boca a oreja en la clandestinidad de la noche) me emociona... no lo puedo evitar...


también dice itziar ziga en su libro que "la habitación propia de la que habla virginia no es sólo física. sobre todo hay que dotarse de una estancia interior inexpugnable"... ese zulo propio que da título al libro... ese zulo que bien que mal, todos escondemos dentro...


y como ella (para terminar) no puedo menos que decir, una de las frases de su libro que se han quedado conmigo...


"bendito feminismo, bendita virginia woolf!"


(sin título)

no sé porque, pero hay días que parece que los versos se te enredan en el pelo mientras te lo cepillas frente al espejo... noches en las que el insomnio empapa tus sábanas y trozos de poemas dan vueltas alrededor de tu cama como si fuesen nanas extrañas... hay días que los versos te suben a los labios y te encuentras tarareándolos como si fuesen retazos de canciones del verano que te descubres recitando casi sin querer... quizás por aquello de que quisiera ser una canción que insiste en la memoria (que decía la rossetti)





decía colette que un verso no precisa ser siempre bello para adherirse a lo más profundo de nuestra memoria y ocupar en ella, malignamente, el espacio que invaden algunas melodías, en verdad abominables, pero también inexpugnables...





y me repito como un conjuro que no es noche esta para ahogarse (que decía la path)


que en la otra orilla de la noche el amor es posible (que decía la pizarnik)


que cuando la noche se aleja y la aurora se aproxima y tocamos el espacio- es la hora de peinarse- (que decía la dickinson)


que por una esperanza menos ganaré una canción (que decía la ajmatova)


que pretendo hablar, pero se rompe y llora esto que llevo adentro y no se calma (que decía la storni)





y los versos se me mezclan... se amontonan... salen desordenados... versos de otras que hoy me dan vueltas y susurro como si fueran partes de un conjuro para quitarme las penas de los martes laborables... versos que como trocitos de espejos rotos reflejan partes de mi alma que encontré leyendo poesías ajenas y se quedaron conmigo (enredadas en mi pelo)


en vez de epílogo

y allí donde los sueños se forman,
no hubo suficientes para ambos;
veíamos uno sólo, pero tan poderoso
como la primavera cuando llega.

en vez de epílogo es el título de este poema de anna ajmatova... lo colgué hace tiempo... así que he estado rebuscando entre los archivos de este blog hasta encontrarlo...

como la otra vez que lo colgué, no puedo añadir nada... simplemente que es un poema precioso... un epílogo precioso... y que como ya dije creo que no hacen falta demasiados sueños si dos personas son capaces de soñar lo mismo...claro que eso es lo complicado... no? aunque quiero creer que a veces pasa...

lo dicho... un precioso epílogo...
  

por lo que dios no salvó

bebo por la casa destruida,
por mi vida terrible,
por la soledad entre los dos
y por ti yo bebo.
por la mentira de los labios traicioneros,
por el frío mortal de los ojos,
por el mundo brutal y tosco,
por lo que dios no salvó.

anna ajmatova


cuántas veces en todos estos años hemos brindado? muchas... quizás demasiadas... quizás hacía tanto, tanto tiempo del último brindis, que habíamos olvidado lo amargo que saben algunos brindis... lo dificil que es levantar la copa, sonreir (o al menos intentar esbozar una sonrisa) y beberse lo que la vida nos cuela en nuestras copas sin que lleguemos a entender del todo los porques...

así que brindaremos otra vez... beberemos por la casa destruida... por nuestras terribles vidas... por la soledad... y por ti... y por mí...

brindaremos por la mentira de los labios traicioneros... por el frío mortal de los ojos... por el mundo brutal y tosco... porque después de tantos brindis de sobra sabemos que sobreviviremos... que duele cuando duele pero que después, un día, sin saber porque, deja de doler... así que mientras duela, seguiremos forzando la sonrisa que no encontramos, para ver si a fuerza de repetirla conseguimos sentirla... para con el tiempo olvidar las mentiras, las traiciones, ese frío mortal cuando los ojos solo ven la soledad del hielo y el frío que se te cuela en el alma cuando tus certezas se caen a pedacitos tan pequeños que no te ves capaz de recomponerlas...

yo ya sabes que no sé dar consejos... que nunca sé que hay que hacer... que no tengo soluciones... solo sé mezclar mis lágrimas con tus penas... solo sé estar en silencio si necesitas hablar... solo sé que duele porque he estado y sé lo que ves cuando intentas mirar tu corazón y te duele tanto que crees que jamás podrás volver a respirar bien del todo... solo sé suspirar esperando que la pena pase lo mas pronto posible... porque sé que acaba pasando... como todo en esta vida... pero que mientras pasa duele tanto que te parte en dos...

y brindaremos por lo que dios no salvó...

  

yo sé cuán efímera es la memoria

no me des nada para recordar.
yo se cuán efímera es la memoria.

son dos versos de anna ajmatova... de hecho son los dos últimos versos de soy vuestra voz... una antología que compré hace unos días... sabía que ya tenía casi todos los poemas que tiene el libro, pero también sabía que había algunos ineditos y algunos que no incluyen las antologías que tengo de ella... eso y que es una edición bilingüe... que yo no entiendo ruso pero me hacía ilusión tener sus poemas en ruso (lo sé... menuda tontería).

yo sé cuan efímera es la memoria... y me vienen a los labios unos versos de la rosetti... ya sabes (recuérdame, no más: tarde y en vano se alzarían el ruego y el sollozo.)

y me pregunto si este recordar versos de olvidos no será contradictorio con saber cuan efímera es la memoria...

el caso es que esos dos versos de la ajmatova me han llegado al alma... porque quizás entiendo el no querer nada para recordar... no tanto porque sabemos lo efímera que es la memoria, sino porque sabemos que aunque efímera, es caprichosa... y podrían olvidarnos antes de que nosotras olvidaramos...

    

ya las veo, ya las oigo, ya las siento.

otra vez se avecina el día de los muertos.

ya las veo, ya las oigo, ya las siento.

.

y aquélla, que no pudo soportar el sufrimiento,

y aquélla, que ya no pisa el suelo materno,

.

y a la que sacudiendo su hermosa cabellera

dijo: "vengo aquí como quien va a su casa".

.

quisiera, una a una, llamarlas por sus nombres,

mas me han robado la lista, ya nunca podré hacerlo.

.

para ellas he tejido este amplio manto

con sus propias palabras, con su llanto inconsolable.

.

las recuerdo siempre, dondequiera que me encuentre,

jamás las olvidaré, aunque me asalte una nueva desgracia.

.

y si algún día silencian esta boca atormentada

por la que gritan cien millones de almas,

.

que también me recuerden como yo a ellas

hoy en vísperas del día de muertos





hace un año, después del veinticinco de noviembre, postee este poema de la ajmatova... anoche volví a buscarlo al volver de la manifestación... seguramente porque siento lo mismo que el año pasado y mi tocaya describe muy bien la sensación que me ronda...



es el epílogo del requiem... una obra del dolor, del suyo y del de las otras...



ayer las cifras me abrumaron... las cifras y la impotencia, porque no hay soluciones a corto plazo, de hecho no hay soluciones a largo plazo, solo hay esperanza, ese querer creer en un mundo mejor que nadie nos garantiza que llegue...



ayer, al salir de trabajar a las siete y media me fui a la manifestación, como llegaba tarde hice el recorrido inverso, buscando el principio para incorporarme... y sabes lo que me desalentó? la cantidad de gente que paseaba por el centro de valencia ajena a la manifestación... la cantidad de hombres y mujeres que estando tan cerca miraban de lejos sin sumarse... por qué? seguramente nuestras ajetreadas vidas, llenas de mil rutinas nos impiden implicarnos, pero si a todos nos parece mal la violencia contra las mujeres... porque la gente no pudo perder un poco de ese valioso tiempo que llena sus días? no lo sé... cosas mas importantes que hacer... seguramente... poca difusión en los medios de las manifestaciones que se realizan el día veinticinco... un cúmulo de cosas... vale... pero nos siguen maltratando, violando, pegando, asesinando, mutilando, vendiendo, oprimiendo... y da igual... la mayoria de la gente no puede ni entregrarle un poquito de su tiempo a algo así... que no servirá de nada? probablemente... pero me imagino que a las mujeres maltratadas que había ayer en la manifestación les habría venido bien ver que ese apoyo que decimos que les damos como sociedad es real...



en fin... estoy en esos días del mes en los que no sé si estoy sensible, ñoña o simplemente insoportable...



el caso es que necesitaba volver a postear los versos de la ajmatova... porque nos hacen falta mujeres como ella... que con su voz den voz a las que no la tienen...

en vez de epílogo

y allí donde los sueños se forman,




no hubo suficientes para ambos;



veíamos uno sólo, pero tan poderoso



como la primavera cuando llega.





en vez de epílogo es el título de este poema de anna ajmatova...







no puedo añadir nada... simplemente que es un poema precioso... un epílogo precioso...







no hacen falta demasiados sueños si dos personas son capaces de soñar lo mismo...claro que eso es lo complicado... no?

alcanzar a apuntar

sería una dicha alcanzar a apuntar una centésima parte de lo que tengo en la mente...






la frase la leí entre las notas de anna ajmatova hace demasiado tiempo... en el metro... curioso como recordamos a veces esos detalles que nos situan de un lugar determinado. no me preguntes donde iba o de donde venía, porque de eso si que no me acuerdo, pero me acuerdo de esta frase porque me la quedé en ese momento para mi...







alcanzar a apuntar una centésima parte de lo que tengo en la mente... hay días que esa sensación se acentua, otros en los que se pierde en las brumas de las prisas y las cosas por hacer... apuntar... porque lo que no apuntas se acaba perdiendo entre las cosas olvidadas...















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(el último de los nueve cuentos de salinger... comprar leche... la cita del niño bien de fitzgerald... el primer amor de benjamin button... los besos del primer relato... se ha terminado el café... la teoría de las espirales de capote... el primer parrafo de vivir adrede... no quedan algodones para desmaquillarse... los primeros versos de lorelei... la especulación en la jauría... la introducción de zola... programar el dvd para que grabe la serie esta noche... escuchar el tequieromorena de luna...)