como en tantos otros regímenes de asedio, anna ajmátova se ve privada de la publicación de sus poemas. entonces, adapta sus creaciones a la transmisión oral: escribe, memoriza, quema y recita a sus íntimos. así da comienzo la secreta cadena de difusión. porque la gente enferma de desesperanza, necesita versos. poco antes de su muerte, la proscrita ajmátova pudo por fin recitar en público, dicen que ante miles de personas. con las primeras palabras, supo que el muro de aislamiento erigido durante décadas era tan sólo humo. la multitud coreó con ella sus poemas, los habían aprendido de boca a oreja en la clandestinidad de la noche.
esta cita sobre la ajmátova la encontré en el libro un zulo propio de itziar ziga... me lo dejó nonó, porque sabía que me iba a gustar, y tenía razón...
conocía esta historia, pero me gusta en las palabras de itziar ziga... y me pasa como a ella: este es uno de esos momentos no vividos que más me han estremecido nunca...
ya sabes que el requiem de la ajmátova es uno de los libros que mas he releido a lo largo de estos años... sabes también que su introducción al requiem me fascina desde que la leí hace ya mas de diez años... esa cola de mujeres y ella decidiendo ponerlo en palabras... así que encontrar esta historia en el libro de itziar ziga me encantó... me hizo sonreir y me emocionó... porque esta historia de la multitud coreando con ella sus poemas (poemas que habían aprendido de boca a oreja en la clandestinidad de la noche) me emociona... no lo puedo evitar...
también dice itziar ziga en su libro que "la habitación propia de la que habla virginia no es sólo física. sobre todo hay que dotarse de una estancia interior inexpugnable"... ese zulo propio que da título al libro... ese zulo que bien que mal, todos escondemos dentro...
y como ella (para terminar) no puedo menos que decir, una de las frases de su libro que se han quedado conmigo...
"bendito feminismo, bendita virginia woolf!"
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