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las palabras de un cuento (dos)

la lectura en privado había sido para tesa algo bueno, reconfortante, una especie de islita donde refugiarse y olvidar los cotidianos y cada vez mas frecuentes sinsabores. el lugar soñado de las niñas cobardicas, que nada sabían de matemáticas ni de verbos irregulares y sólo conseguían soñar, huir y esconderse. especialmente de noche, en la cama, debajo de la sábana iluminada por una linterna diminuta que reseguía línea a línea las palabras, con un sentido y un calor muy distintos a las historias y las palabras de la gente mayor (...) un día, sin saber cómo, tesa comprendió que podía amarse, como se amaba en las páginas de la bella durmiente, y también odiarse, como en las de pulgarcito. (...) y tesa revivió una vez más la lectura solitaria, única, las cubiertas rojas de los libros con letras de oro, las ilustraciones de arthur rackham; y sobre todo aquella otra historia, la mejor, la que ella desprendía de lo leído y después, y durante, y luego, aparecía entre las páginas pasadas deprisa, en abanico. una historia que quizá no estaba escrita allí, pero "estaba ahí".


la cita es de uno de los cuentos de la matute contenido en la puerta de la luna, es un fragmento del cuento titulado de ninguna parte... uno de los cuentos que mas me han gustado... quizás porque creo que yo me refugiaba en un sitio parecido... quizás porque encontré lo mismo que la protagonista entre los libros cuando aprendí a leer... y porque al leer las palabras de la matute hablando de esa historia que quizá no estaba escrita allí, pero "estaba ahí"... no pude evitar sonreir...





las palabras de un cuento

pocas cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un cuento.
así empieza la puerta de la luna, el libro de cuentos de la matute que mi madre me regaló hace unos días... y creo que tiene razón, que pocas cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un cuento... al menos esa es la sensación que tienes leyéndola a ella... a ana maría matute, que con sus finales inesperados, con su manera de mirar el mundo, de contar las cosas me tiene fascinada... porque hace que parezca fácil contar historias cortas... porque estos días leyéndola me he dado cuenta de que si... de que a veces las palabras están cargadas de magia, cuando lees una historia y suspiras o sufres, o te quedas heladita y tienes que releer las últimas líneas, cuando los personajes siguen contigo días después de haber cerrado el libro... cuando encuentras una historia y quieres que otra persona la lea para compartir esos momentos mágicos que la literatura nos regala casi sin darnos cuenta...


me gusta como la matute describe los cuentos en ese cuento vagabundo con el que se abre el libro de sus cuentos...


el cuento es astuto, se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. se vuelve melodía torpe, en la garganta de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. se esconde en las calumnias, en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los pajares. el cuento se va, pero deja sus huellas. y aún las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante. en cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. a escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo, a veces pícaro, o inocente, o cruel. o alegre, o triste. siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo.
un libro alucinante que por momentos me ha devuelto una niña que fui... una niña que adoraba que le contasen cuentos...