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sábado 13 de mayo de 2023

anoche terminé de releer "la muerte de la polilla y otros ensayos" de virginia woolf... una maravilla...

dice leonard woolf en la introducción: "Han pasado diez años desde que Virginia Woolf publicó el último volumen de su colección de ensayos, El lector común. En el momento de su muerte, ya estaba comprometida con la tarea de reunir ensayos para un volumen adicional, que se proponía publicar en el otoño de 1941 o en la primavera de 1942."

no pudo ser, y fue leonard el que reunió los ensayos de esos últimos diez años y publicó "la muerte de la polilla y otros ensayos" después de la muerte de virginia...

y como decía, son una maravilla... la virginia ensayista cada vez me gusta más... y es que virginia, sin perder jamás su voz, no es la misma en los ensayos, que en las novelas, que en sus diarios, que en sus cartas... incluso en las cartas no es la misma si le escribe a vita, a ethel o a su hermana... claro que nos pasa a todos, no?... 

y en estos ensayos, virginia me ha hablado de la muerte de la polilla ante sus ojos, de un atardecer sobre sussex, de tres pinturas, de su merodeo callejero para comprar un lápiz, pasando por una librería de viejo, de shakespeare y de los tipos de shakespeareanos que hay, de las cartas de madame de sévigné (que ahora me apetece releer otra vez), de walpole, de cole, de gibbons, de coleridge y de su hija sara, de henry james (al que también me nombró hace unos días gail godwin, así que creó que lo tendré que leer a él también), de georges moore, de e. m. foster, del arte de la biografía, de una carta de un joven poeta, de un montón de porqués, de profesiones para mujeres, y de pensamientos de paz durante un ataque aéreo...

y en el libro de virginia me encontré con este pedacito que dice: "Consideremos otro ejemplo. Escritas frente a nosotros, en el vagón del tren subterráneo, se leen las palabras: "No asomarse por la ventana". En una primera lectura expresan el significado útil, el sentido superficial; pero poco después, si continuamos sentados mirando las palabras, veremos que se desordenan y cambian; y empezaremos a decir: "Ventanas, sí, ventanas... ventanas que se abren a la espuma de peligrosos mares, en bellas tierras lejanas y olvidadas". Y, sin darnos cuenta de lo que hacemos, nos asomamos por la ventana; buscamos a Ruth, que llora entre el maíz extranjero. La multa correspondiente es de veinte libras o un cuello roto.

y sonreí... ay, keats, pero también el fantasma y la señora muir (eran mágicos postigos y no ventanas, pero el verso es el mismo) y el tiempo y las casualidades, y el pensamiento mágico y hacer una foto (o recoger unas flores, y entregárselas a quién?...)

que me ha encantado releer a virginia... y que ahora estoy leyéndome "accidental" de ali smith... sí... no diré más... 




la muerte de la polilla (o saliendo de la inglaterra victoriana)



y es que el camino fue abierto hace muchos años por fanny burney, aphra behn, harriet martineau, jane austen, george eliot; muchas mujeres famosas, y muchas más desconocidas y olvidadas, me han precedido, allanando el camino y regulando mis pasos.


la cita es del ensayo profesiones para mujeres, de virginia woolf, incluido en el libro la muerte de la polilla... y es que después de pasar mis vacaciones leyendo los libros de esas mujeres que la woolf nombra en el principio de su maravilloso cuarto propio, la verdad es que el útlimo día de vacaciones no sabía muy bien como salir de esa inglaterra victoriana y volver a la realidad para poder bajar a trabajar... así que como la woolf fue la culpable de todo, pensé que nadie mejor que ella para sacarme de allí...


y es que la muerte de la polilla llevaba varios meses en casa, esperando el momento... un conjunto de ensayos de la woolf sobre distintos temas... algunos ya los había leido en otros libros... otros no los conocía hasta ahora... como éste de profesiones para mujeres, en el que la woolf cuenta como empezó a escribir, metió lo escrito en un sobre, le puso un sello, lo envió a un periodico, le enviaron un cheque y así se convirtió en escritora... y la cita me hizo sonreir, porque me recordó la cita de un cuarto propio que lo empezó todo... y porque no conozco ni a aphra behn ni a harriet martineau, pero ya las tengo anotaditas en la agenda para buscarlas en algún momento y poder leerlas...


y así fue como acabaron mis vacaciones en la inglaterra victoriana (que no siempre fueron victorianas, pero me gustó la palabra, y por eso la he usado para titular los post de esta semana) leyendo los maravillosos ensayos de la woolf, que a parte de darme ideas para futuras compras hacen que me plantee escribir ensayos... y que me recordó porque compré todos esos libros y me empeñé en leerlos en ese orden exacto, para no olvidar que el camino fue abierto hace muchos años... para conocer a esas mujeres que me han precedido, allanando el camino y regulando mis pasos...