anoche terminé de releer "la muerte de la polilla y otros ensayos" de virginia woolf... una maravilla...
dice leonard woolf en la introducción: "Han pasado diez años desde que Virginia Woolf publicó el último volumen de su colección de ensayos, El lector común. En el momento de su muerte, ya estaba comprometida con la tarea de reunir ensayos para un volumen adicional, que se proponía publicar en el otoño de 1941 o en la primavera de 1942."
no pudo ser, y fue leonard el que reunió los ensayos de esos últimos diez años y publicó "la muerte de la polilla y otros ensayos" después de la muerte de virginia...
y como decía, son una maravilla... la virginia ensayista cada vez me gusta más... y es que virginia, sin perder jamás su voz, no es la misma en los ensayos, que en las novelas, que en sus diarios, que en sus cartas... incluso en las cartas no es la misma si le escribe a vita, a ethel o a su hermana... claro que nos pasa a todos, no?...
y en estos ensayos, virginia me ha hablado de la muerte de la polilla ante sus ojos, de un atardecer sobre sussex, de tres pinturas, de su merodeo callejero para comprar un lápiz, pasando por una librería de viejo, de shakespeare y de los tipos de shakespeareanos que hay, de las cartas de madame de sévigné (que ahora me apetece releer otra vez), de walpole, de cole, de gibbons, de coleridge y de su hija sara, de henry james (al que también me nombró hace unos días gail godwin, así que creó que lo tendré que leer a él también), de georges moore, de e. m. foster, del arte de la biografía, de una carta de un joven poeta, de un montón de porqués, de profesiones para mujeres, y de pensamientos de paz durante un ataque aéreo...
y en el libro de virginia me encontré con este pedacito que dice: "Consideremos otro ejemplo. Escritas frente a nosotros, en el vagón del tren subterráneo, se leen las palabras: "No asomarse por la ventana". En una primera lectura expresan el significado útil, el sentido superficial; pero poco después, si continuamos sentados mirando las palabras, veremos que se desordenan y cambian; y empezaremos a decir: "Ventanas, sí, ventanas... ventanas que se abren a la espuma de peligrosos mares, en bellas tierras lejanas y olvidadas". Y, sin darnos cuenta de lo que hacemos, nos asomamos por la ventana; buscamos a Ruth, que llora entre el maíz extranjero. La multa correspondiente es de veinte libras o un cuello roto."
y sonreí... ay, keats, pero también el fantasma y la señora muir (eran mágicos postigos y no ventanas, pero el verso es el mismo) y el tiempo y las casualidades, y el pensamiento mágico y hacer una foto (o recoger unas flores, y entregárselas a quién?...)
que me ha encantado releer a virginia... y que ahora estoy leyéndome "accidental" de ali smith... sí... no diré más...