y después de "el baile" de irène némirovsky, me leí "clima de miedo" de wole soyinka... que contiene cinco conferencias que dió el señor soyinka sobre el miedo y como ha cambiado con el siglo.
y es que, si durante la segunda mitad del siglo veinte, después de la segunda guerra mundial, el miedo tenía forma de bomba atómica y de aniquilación total; en el siglo veintiuno, sobre todo después del 11s, el miedo tiene forma de pequeñas bombas indiscriminadas que pueden estallar en cualquier momento y en cualquier lugar... de ataques que pueden tomar cualquier forma contra cualquier objetivo, ya que en el siglo veintiuno ya no hay inocentes, y cualquiera puede ser víctima de masacres indiscriminadas que lo único que buscan es hacer daño...
que me ha caído bien soyinka, y que me han gustado sus conferencias... me gustaría saber qué piensa del clima de miedo actual... este miedo al virus, a los demás, a las vacunas, a los microchips, a que te contagien y a contagiar que nos ha cambiado el mundo y la manera de pensar y de vivir... iba a decir que de momento, pero no sé si algunas de nuestras nuevas costumbres se quedarán un tiempo...
y después del libro de soyinka, me releí "el iris salvaje", porque ya sabes que el nobel de este año me ha traído dos propósitos: releer toda la obra publicada de momento de louise glück, y leer a todos esos señores que ganaron el nobel a los que todavía no tengo el gusto de conocer...
el caso, que me releí "el iris salvaje" y me volvió a encantar... y te voy a copiar el poema amor a la luz de la luna que es una preciosidad...
Amor a la luz de la luna
A veces un hombre o una mujer imponen su desesperación
a otra persona, a eso lo llaman
alternativamente desnudar el corazón, o desnudar el alma.
(Lo que significa que para entonces adquirieron una.)
Afuera, la tarde de verano, todo un mundo
arrojado a la luna: grupos de formas plateadas
que podrían ser árboles o edificios, el angosto jardín
donde el gato se esconde para revolcarse en el polvo,
la rosa, la coreopsis y, en la oscuridad, la cúpula dorada del capitolio
transformada en aleación de luz de luna,
forma sin detalle, el mito, el arquetipo, el alma
llena de ese fuego que en realidad es luz de luna,
tomada de otra fuente, y brilla
unos instantes, como brilla la luna: piedra o no,
la luna sigue estando más que viva.
y después de "el iris salvaje", retomé el tomo del teatro de ibsen, y me leí "el pato salvaje", que me encantó también... aunque no sé de parte de quien estoy en realidad... porque creo que hay cosas que no hace falta saber, y que ciertas revelaciones son innecesarias cuando pasa tanto tiempo que ni tienen solución, y que además lo único que pueden traer, como en esta obra, son desgracias...
y después me releí "en la bahía" de katherine mansfield... pero eso ya te lo contaré otro día...