lunes, 19 de octubre de 2026

y después de "inés" de elena garro, me leí "una muñeca para tirar" de mary jo bang (sí, a la que confundí con jorie graham... pero mira, a ese pequeño error le debo uno de los poemarios del año...)

a lo que iba, me leí "una muñeca para tirar" de mary jo bang, que mediante instantáneas nos va contando (o poetizando) la vida de la fotógrafa lucia moholy (que estuvo casada con moholy-nagy) y parte de la historia de la bauhaus... aunque no es eso... son poemas inspirados en fotos que no vemos, que nos van contando una historia... la historia de lucia moholy que huyó del nazismo, y como sus fotos se usaron sin citarla y sin darle crédito y como luchó para recuperarlas... y mary jo bang de alguna manera se las devuelve...

que me ha encantado esta muñeca para tirar...

y como muestra, tres botones... el primero porque me encantó... y porque es muy bauhaus...

Comenzaré diciendo que los objetos pueden ser involuntariamente bellos. Consideremos la simplicidad de tres o cuatro rodamientos de bolas, la economía de un compás. Brillante, verdad? Así pensábamos. Confiábamos en la arquitectura y el diseño más allá de su base comercial. Escenarios, muebles, tipografía, todo venía con un imperativo moral. La máquina era importante, por supuesto. A las cuatro de la mañana las ideas llevaban fácilmente, casi de la nada, del modo en que una tetera o una sartén salen de la alacena. En el espacio vacío entre el día siguiente y la noche anterior, ves la belleza de una hélice, por ejemplo, y piensas, sí, quiero que ese metal plateado signifique algo más que simplemente volar. 

el segundo porque me pareció una preciosidad...

Nada de dormir ahora. Ya no hay pacto de sueño con morfina y la noche como aguja. Estamos despiertos, empujados el uno por el otro como si lo que quedara es todo lo que habrá. Nos necesitamos como si estuviéramos en una rama frágil que está siendo podada. Veo la huella de una cicatriz tenue sobre tu ceja izquierda. Entonces supe lo que era sentir. La caída agonizante. 

y el tercero porque me encantó el final...

En otras palabras un gabinete Caligari ordenado como escenario, donde una mano invisible hace actuar a las figuras. Eres libre de agregarle sonido si lo deseas. Forma, color, estilo no están como un agregado sino de forma natural. Qué escenario no es irregular? Una silueta gris claro se mueve hacia una salida iluminada con una luz a la que Diderot llamó "Rojo inglés". Es tarde, vámonos todos a la cama. Somos jóvenes y algunos de nosotros no resistirán. Aunque quién podría decir qué cuándo o por qué dónde. Por favor, no me digas que mañana ya se ha acabado. 


y después de los poemas de mary jo bang, me leí una de esas pequeñas antologías de "material de lectura", la de tamara kamenszain, autora a la que no tenía el placer de conocer y que me ha encantado... (me ha encantado tanto que ya tengo otro libro suyo en el carrito de la compra (que no sé cuándo cerraré porque este mes están habiendo muchos imprevistos...) y tres más en mi lista de deseos (lista de deseos que crece a un ritmo tal, que no sé si alguna vez en mi vida seré capaz de comprar...))

y lo que no sé es como he llegado a mis cuarenta y ocho años sin haberla leído antes...

y copio aquí algunos de sus poemas...

el primero porque me gustó muchísimo...

Sola

Ahora que por fin estoy desvelada 
como para comprobar que algo crecí 
sé que no sólo la sonrisa de aquel hombre
sino también sus gestos
y que no sólo esos gestos
sino también sus palabras
todo me alcanza puedo caminar 
acróbata tambaleante pero segura 
por la cuerda floja de mi propia casa. 

el segundo porque me hizo mucha gracia...

Lo que empieza donde termina

Para armar un libro hay que hacer
como las modistas que cosen
siempre del lado de adentro
y cuando dan vuelta a la tela esas costuras 
que ellas trabajaron confiadas
desaparecen para dejar ver
un aceptable
lado de afuera. 

y el último porque es una maravilla...

Poetisas

1

Poetisa es una palabra dulce
que dejamos de lado porque nos avergonzaba
y sin embargo y sin embargo
ahora vuelve en un pañuelo
que nuestras antepasadas se ataron
a la garganta de sus líricas roncas. 
Si él me llama le dices que he salido
había pedido Alfonsina mientras se suicidaba 
y eso nos dio miedo.
Mejor poetas que poetisas
acordamos entonces entre nosotras
para asegurarnos aunque sea un lugarcito 
en los anhelados bajosfondos del canon.
Y sin amargo y sin embargo
otra vez nos quedamos afuera:
no sabíamos que los poetas
gustan de verse vates 
mientras a las chicas en lenguaje inclusivo
la palabra vata no nos suena
porque las mujeres no escribimos
para convencer a nadie. 
Por eso la poetisa que todas llevamos adentro
busca salir del clóset ahora mismo
hacia un destino nuevo que ya estaba escrito
y que al borde de su propia historia revisitada 
nunca se cansó de esperarnos. 


2

Quisimos llamarnos como ellos:
por el apellido. 
Rosenberg, Moreno, Bellessi, Gruss
y sin embargo y sin embargo
viene llegando la hora de los nombres
las uruguayas siempre tuvieron
nombre. Juana, Idea, Circe, Amanda.
Delmira, la primera víctima de femicidio. 
Es claro que lo que empezó como poesía
tuvo que terminar como novela
porque Delmira ya se había divorciado
pero tenía cita con su exmarido
en una pensión de barrio 
donde él la estaba esperando
con un revolver cajoneado en la mesa de luz. 
"Él se suicidó sobre el pecho sangrante de la amada"
tituló El Día de Montevideo evitando hablar de ella. 
Entre la metáfora modernista de un pecho sangrante
y la palabra femicidio que no existía
Delmira se las ingenió para hacer y deshacer con la lengua
lo que le quedaba por decir. 
Extraño amado de mi musa extraña, 
le había escrito ella a ese muso 
que escarmentó el verso
hasta hacerlo sangrar. 

una maravilla...


y después de los poemas de tamara kamenszain, seguí leyendo poesía y me leí "la vida es bella" de gloria portugal... y aunque el título engaña, la verdad es que fue también un placer leer a gloria portugal...

y como muestra otros tres botones...

el primero porque aunque la luna llena no es hasta el lunes que viene, me acordé del club de la luna y de mi querida adi... 

Luna Azul

Nos reunimos al extinguirse la claridad solar, gorgojos afiebrados, descontrolados animales que no caben en sus pieles y tratan de arrancárselas. 
  
«Es la luna», dice uno. «Afecta a locos y poetas». «También a músicos y asesinos seriales». Dice otro. De pronto, suena una homérica carcajada. El dueño de dirige a una mujer de calvicie creciente que solloza sin descanso. Le increpa:
  
«Lloras demasiado para estar loca».

el segundo porque hace años quizás sí...

Imitación de Martín Adán

Blísteres vacíos de ansiolíticos, 
botellita de aspirinas, 
sin aspirinas, 
unas cinco colillas de cigarros, 
cáscaras y semillas de mandarinas, 
medidas de nailon corridas, 
pedazos de papel con pequeñas letras, 
algunas en tinta de impresora, 
otras de bolígrafo, 
empaques libres de batidos para dieta...
  
Si quieres saber de mi vida, vete a mirar
en mi bolsa de basura. 

y el último porque a gloria portugal y a mí nos gustan las mismas cosas...

Elogio de mi lámpara 

Gusto de placeres sencillos: agua caliente en la ducha; café instantáneo, a falta de una máquina de expresos; un libro codiciado, al fin entre mis manos. También, esos silencios raros y repentinos en mi ruidoso vecindario. 
  
Para algunos, acumular riquezas es un fin supremo. A partir de cuántos billetes al año se empieza a ser feliz? A partir de cuántos ya no se puede serlo más? Estudios demuestran que hay cifras en que la dicha se detiene y ya no se es capaz de mayor felicidad. 
  
Luego de unos cuantos viajes, por suerte he comprendido que todo es igual y perecedero bajo el cielo. Por eso, mientras dure, disfrutaré de este pequeño goce que con pocas monedas he conseguido: leer en mi blanda cama, a la luz de mi pequeña lámpara, hasta que me llegue el sueño. 
  
Y seguiré escribiendo odas para ella, agradecida por ahorrarme el trajín de sonámbula, tener que arrastrarme hasta el muro en busca del interruptor para apagar la luz. 

(y ahora sonrío cada noche al apagar mi lamparita de noche...)


y después de los poemas de gloria portugal, me leí "de hija a madre, de madre a hija" de carmen martín gaite, dos ensayos que siruela ha juntado en este libro porque uno fue escrito después de que carmen martín gaite perdiera a su madre, y el otro fue escrito poco después de que carmen martín gaite perdiera a su hija... y como yo sigo enganchada a los libros de duelo, y estaba de oferta, me lo compré hace unos días...

(aunque en realidad el orden correcto es el inverso... el libro estaba de oferta, y al ver que era de la martín gaite entré a mirar, y fue entonces cuando vi que eran dos ensayos escritos tras la muerte de su madre primero, y de su hija después... así que me lo compré... claro...)

y el libro empieza así:

Nueva York, 21 de enero de 1982

Anoche soñé que le estaba escribiendo una carta muy larga a mi madre para contarle cosas de Nueva York, pero era una forma muy peculiar de escritura. Estaba sentada en esta misma habitación, desde cuyos ventanales se ve el East River, y lo que hacía no era propiamente escribir, sino mover los dedos con gestos muy precisos para que la luz incidiera de forma determinada en un espejito como de juguete que tenía en la mano y cuyos reflejos ella recogía desde una ventana que había enfrente, al otro lado del río. Se trataba de una especie de código secreto, de un juego que ella había estado mucho tiempo tratándome de enseñar. (Como cuando me quería enseñar a coser y me decía que era cuestión de paciencia. 
«Ves como si te pones te sale bien? Mira, el secreto está en no tener prisa y en atender a cada puntada como si esa fuera la cosa más importante de tu vida»).
Y la felicidad que me invadía en el sueño no radicaba solo en poderle contar cosas de Nueva York a mi madre y en tener la certeza de que ella, aun después de muerta, me oía, sino también el la complacencia que me proporcionaba mi destreza, es decir, en haber aprendido a mandarle el mensaje de aquella forma tan divertida y tan rara, que además era un juego secretamente enseñado por ella y que nadie más que nosotras dos podía compartir. 

y en el libro he encontrado también esta cita:

Leo en Simone Weil: «Si nos consideramos en un momento determinado -el instante presente desligado del pasado y del futuro- somos inocentes. En ese instante no podemos ser más que lo que somos. Aislar así un instante implica el perdón». Siempre que abro al azar este libro tan gastado, tan subrayado, La pesanteur et la grâce, que desde hace años viaja conmigo a todas partes, me encuentro exactamente con la frase que más a cuento viene, que más estaba necesitando. 

así que en mi carrito de la compra también está "la gravedad y la gracia" de simone weil, claro... 

que me ha encantado leer estos dos ensayos de carmen martín gaite...


y después del libro de la martín gaite me leí "una cosa secreta" de sharon olds (libro que recogí el sábado en mi librería favorita, porque lo encargué en cuanto vi que lo iba a sacar valparaíso...)

y como siempre, ha sido un placer volver a leer a sharon olds... hace ese tipo de poesía que quiero escribir pero no sé si me sale...

y además (aunque yo no lo sabía) es un libro de duelo... duelo por la madre (a sharon olds la conocí por "el padre"...), duelo complicado porque la relación de sharon olds es complicada (y habiéndome leído todos los libros que hay traducidos de ella al castellano, creo que puedo decirlo...), pero el libro es precioso (a ratos doloroso) y de una calidad impresionante...

y como muestra este poema, que entre otras cosas tiene pájaros...

Cuando nuestra primogénita dormía 

Mis pechos duros con leche. Pequeños rezumaderos 
goteando sobre los pañuelos de mi
marido doblados en las curvas frontales
del arnés de lactancia. Yo deambulaba por
el apartamento cuando su siesta duraba algo más
de lo habitual. Cuando estaba despierta, yo era
propósito, un acecho blando y
doméstico de bondad. Sólo cuando ella dormía 
yo era libre para pensar en lo que piensa
el cautivo. Quería ser alguien, no ser únicamente
la madre de alguien, ser alguien, ser una.
Sin embargo sé que el trabajo que hice con ella
era la razón de todo lo que era importante para mí;
ese corazón. Y aun así había una parte de mí 
ajena a ello, como expuesta en una montaña
por la maternidad. Y cuando ella dormía un poco más, 
yo olía la piel de la aceituna
en la ladera, oía el golpe azul 
de la nuez de eucalipto, probaba
el aliento de la loba en busca de
carne para enriquecer su leche, veía
el cedro doblarse bajo un mar
de viento. Mientras ella dormía, parecía que
mis tobillos perforados se iban soltando
y caminaba como un cazador entre el gozo y el horror
de lo que no está atado. Niña de una madre, 
madre de una niña. A veces me paseaba, escuchando, 
temiendo a medias que hubiera dejado de respirar, 
sabiendo que nada podía ser cualquier cosa, para mí,
al lado de los pequeños movimientos
al despertarse; luz y viento sobre la superficie del agua. 
Y tras ello, ese llanto suave, como un pájaro
pelágico que duerme en vuelo. Yo me daba
la vuelta, como girando sobre un talón mortero,
y me acercaba a su puerta. 

lo dicho: un placer leer a sharon olds... 



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