y después de leerme la primera página de todos los libros que tenía más o menos a mano, me fui a trabajar y cuando volví del trabajo seguía teniendo que decidir qué leer...
pero era día diecinueve, y además era viernes... y después de pasarme el día intentando no llorar (digo intentando, porque lloré varias veces), digamos que me desbordé al llegar a casa... así que me duché, lloré, me tomé un café con leche descafeinado (que ya no tengo edad de tomar cafeína pasadas las diez de la noche y además el consumo de café del viernes, se me disparó sin que me diera cuenta), lloré, y estuve viendo la tele, y llorando, y fumándome algún que otro cigarrillo en la cocina (el viernes decidí que no estaba el día para contar cigarrillos, así que no sé cuántos me fumé), y mirando los libros que me había empezado intentando decidir por donde seguir...
y si el viernes decidí que no estaba el día para contar cafés ni cigarrillos, también decidí hace unos días que en mayo no estaba yo para contar libros... así que liberada de mis matemáticas de loca, podía leerme el libro que quisiera... que daba igual cuántas páginas tuviera, que ya me había leído más libros de los que se suponía que me tenía que leer en mayo, y que aún faltaba mucho para el mes de junio, así que ancha es castilla, porque una vez que te has saltado una manía da igual que sea un poco o mucho... quiero decir que una vez que no había sido capaz de calcular, una vez abierto el dique (dique que llevaba avisando que podía romperse desde hace dos años) daba igual si me leía un libro de más o me leía siete...
y es que me doy cuenta de que mi necesidad de control, mis intentos por conjurar al caos, son absolutamente ficticios... que sé que el hecho de que yo me empeñe en leer una determinada cantidad de libros al mes, que da una determinada cantidad de libros al año; como el hecho de que esté obsesionada con lavarme el pelo cada dos días para que nadie note que estoy jodida; como eso de fregar las tazas todos los días, no importa... quiero decir que llevo dos años intentando mantener el control sobre algo que no controlo, así que decido dejar de controlar... me digo a mí misma que puedo leerme los libros que me de la gana al mes, y que puedo lavarme el pelo cada dos o tres días, que incluso puedo dejar las tazas en el fregadero una noche y que el mundo no se acabará ni se agudizará mi pena, porque a mi pena todos estos intentos por controlarla ni la rozan...
en fin... que al final pensé que de sobra sé que cuando no puedes leer, cuando no puedes centrarte, cuando estás tan mal y tan hundida que tu atención no es capaz de concentrarse en la lectura, lo mejor es la poesía... sí, porque es corta... porque requiere menos esfuerzo (o más, depende del significado que le demos a la palabra esfuerzo), o quizás debería decir que requiere un esfuerzo menos continuado... te lees un poema, y después otro, y después otro... además el ritmo es distinto... hay más pausas... no sé cómo decirlo... que hay días que piden poesía, y aunque en general, después de un libro de poesía, suelo volver a la prosa (otra de esas manías curiosas que no sé exactamente de donde me vienen), el viernes no estaba yo para prosas...
así que de entre los libros de poesía que me había empezado justo antes de irme al trabajo, me decidí por el de "yo seguiré aquí" de pino ojeda... porque me gustó el título... y también me gustó la foto de la autora en la portada...
y como ya he dicho que no me suelo leer los prólogos, me salté el prólogo a esta edición, y empecé directamente con los poemas de pino ojeda...
copio tres (aunque tengo unos cuantos más en mi pequeño palacio de vocabulario (y en mi antología de pájaros y en mis distintos tonos de color negro)) que me han gustado especialmente...
y es que dice pino ojeda:
"No lo sé certeramente.
No sé tampoco
si tengo llorado
este dolor amargo
pequeño y grande,
inmenso como el mar.
Pero una sola cosa
me está cavando
pulso a pulso,
detenidamente,
una fosa humilde,
triste,
sombría.
La evidencia íntima,
amarga,
de tu silencio."
y dice también...
"Yo te quiero
lo mismo que el alma
quiere a sus sueños.
Con la misma
dulzura
que ella siente
al quererlos.
Con la misma fuerza
que pone
al soñarlos.
Yo te quiero,
lo mismo,
lo mismo
que el alma
a sus sueños!"
y también que...
"Todavía
Hay niebla. En el jardín
una sutil melancolía.
En las flores
un brillo de rocío todavía...
Ayer fue estío aún.
Hoy es invierno
sin nieve aún, aún sin poesía...
Todo pasó. El viento
heló tus ilusiones y las mías.
Pero ayer...
ayer había flores todavía!"
así que volví atrás y me leí el prólogo... y sí, pino ojeda se quedó viuda... pino ojeda perdió a su marido en la guerra civil, y escribió sobre el dolor y sobre la pérdida, y también sobre el amor, durante años... muchos años...
y yo me siento reconfortada... muy reconfortada, leyendo a pino ojeda y sus poemas inéditos... y le doy las gracias a la santa casualidad que me hace elegir este libro precisamente ahora...
y después de los poemas de pino ojeda, retomo el cuarto tomo de las obras completas de colette (que no tocaba desde mayo de hace dos años) y me leo "para un herbolario"...
sí, apuntes sobre plantas y sobre flores... pero es colette... y si algo sé después de todos estos años leyéndola, es que colette es maravillosa te cuente lo que te cuente, y te hable de lo que te hable... además, colette me habla de flores y de recuerdos, y de sido y de la guerra, y de cuando era pequeña, y de sueños y de cielos azules, y de mares verdes... de rosas, de violetas, de la flor de Pascua, de lirios, de gardenias, de orquídeas (no sé si he contado que quiero una orquídea, pero que me da miedo comprarla, porque no sé si seré capaz de seguir las instrucciones y mantenerla con vida, yo que soy una experta matando plantas, ahora que he conseguido mantener con vida la plantita que compré hace más de un año (para su cumpleaños), me he venido arriba y quiero una orquídea desde que la semana pasada fui a encargar las flores para ir al cementerio, y vi una preciosa...), y me habla también de glicinas, de tulipanes, de peonías, de muguete, de camelias, de jacintos, de anémonas, de narcisos, de adormideras, de eléboro... una maravilla...
y después de los apuntes de colette, me estoy leyendo "la casa junto al mar" de may sarton... el libro que me regaló mi padre por mi cumpleaños...
(me estoy leyendo a may sarton porque me leí su "anhelo de raíces" justo antes de que el fin del mundo empezara?... no, ya descubrí cuando me leí su "diario de una soledad" que eso no servía de nada... que no puedo recuperar el sosiego y la calma que sentía en abril de dos mil veintiuno... estoy leyendo a may sarton porque me encanta, porque me cae bien, y porque sí que es cierto que me transmite calma... y eso siempre viene bien...)
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