y es viernes (por fin!) y te escribo desde la caja...
y la verdad es que llevo un rato con el editor abierto y sin saber muy
bien que contarte... quizás porque no me encuentro del todo bien...
quizás porque tengo demasiado sueño... quizás porque se me han vuelto a
perder las palabras y no me las encuentro...
así que retomo la antología siete poetas norteamericanas actuales,
y hoy termino con la séptima, carolyn forché... con un poema para
claribel alegría (que ya sabes que me encanta, cuando unas poetisas les
dedican poemas a otras...)
la isla
para claribel alegría
I
en deya cuando la niebla
se eleva desde las peñas llega
tan cerca de sus manos que podría
partirla en trozos como el pan.
sostiene su bebida y gesticula
con una mano para describir esto:
qué hubiese hecho con tantos
cestos del pan.
mi prieta, la llamada asturias,
mi morenita. neruda
usó la palabra negrita, y es
cierto: sus ojos, su cabello
son de un negro violento
como ciertas mañanas
de los últimos catorce años.
lleva un vestido de algodón blanco
al que se le han cosido diminutos
espejos - cuando me busco
en ella, veo el mismo rostro
una y otra vez.
tengo los párpados gruesos
de trabajadora eslava,
el cabello claro de sangre mezclada.
aunque josé martí haya dicho
que hemos pasado nuestras vidas en el corazón
de la bestia, nunca la he oído
palpitar. cuando he visto
a un animal, nunca he llegado a coger
el cuchillo. como dirían
los norteamericanos, sólo es un oso
escarbando en la basura.
pero no somos tan diferentes.
cuando miramos a una persona, estamos viendo
a otra. cuando escuchamos algo
oímos otra cosa ocurrida
en el pasado. cuando le hablo a ella
ya sé lo que estaré diciendo
dentro de veinte años.
carolyn forché
y como el poema es largo, corto y cierro... que mis palabras siguen perdidas y yo sigo sin encontrar(me)las...
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