y es martes y te escribo desde la caja, con demasiadas cosas que hacer y un sueño que me caigo...
y es que ayer el día fue de todo menos productivo, y creo que tendré que
hacer hoy todo lo que ayer no pude ni empezar a hacer...
pero estoy en la caja, y como lo que podía hacer desde aquí (abrir e
imprimir el correo) ya lo he hecho, pues he decidido abrir el editor y
buscarme las palabras a ver que te cuento...
así que hoy te contaré que en semana santa me estuve leyendo las poesías
completas de emily dickinson, editadas por la editorial visor... libro
precioso (y voluminoso) que me compré poco después de navidades (esperé
por si me lo traían los reyes magos, y como no me lo trajeron, lo
encargué yo misma en esa librería que esta en la esquina de parís con
valencia) y que guardé para las vacaciones de pascua, porque hay libros
que necesitan tiempo para leerlos...
y el libro es una maravilla (ya sabes la de veces que he dicho que
deberían editar las poesías completas de la dickinson, de la que tengo
tantas antologías que no te sabría decir exactamente cuantas...) de más
de mil quinientas páginas, que contiene las mil setecientas setenta y
cinco poesías que la dickinson dejó escritas (y que su hermana encontró
tras su muerte) y que si hay que ponerle una pega es que pesa tanto que
durante su lectura fui descubriendo nuevas posturas de lectura...
y como hace poquito de sant jordi, me vas a permitir que te copie un
poema que le va al día del libro (y a cualquier día del año) perfecto...
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con honores tan mínimos,
un libro, o una flor,
se plantan las semillas de sonrisas -
que en lo oscuro florecen.
emily dickinson
que me ha encantado...
y como acaba de llegar mi madre, y ya me puedo ir al despacho, voy a cortar y cerrar...
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