jueves (aún, y es que ya sabía yo que esta semana completa después de
tres semanas raras iba a hacerse larga) y te escribo desde el
despacho... con la caja por hacer, el correo abierto, impreso y
entregado, algunas facturas por sentar, y poquitas ganas de trabajar...
jueves y yo quería contarte hoy que siguiendo con los episodios nacionales de galdós, estuve leyendo gerona...
en el invierno de 1809 a 1810, las cosas de españa no podían andar peor.
benito pérez galdós (gerona)
y el que habla vuelve a ser gabriel araceli, pero esta vez no será él el
protagonista de la historia, ya que nos contará lo que vivió andresillo
marijuán (uno de sus compañeros) durante el sitio de gerona... una
historia complicada, de esas que duelen, porque la guerra puede sacar lo
peor de las buenas personas, y si no mira en lo que se convierte el
señor nomdedeu durante la novela... claro que también está siseta (la
novia de andresillo), y sus hermanos badoret, manalet y el pobre
gasparó; y la hija enferma del señor nomdedeu, josefina...
una novela dura, como bien sabes, y de la que tengo que admitir que
hasta me provocó pesadillas, y es que, como dice mi abuela, antes de
irse a dormir hay que leer cosas "bonitas" y la escena de las ratas, la
verdad es que era de todo menos "bonita"...
ahora tendré que buscar cádiz, para seguir con estos maravillosos episodios nacionales...
***
y antes de cortar y cerrar, me vas a dejar que de alguna manera celebre
que hoy es el día del libro... y es que los libros (no sé si lo habrás
notado) me encantan... me encantan los nuevos, los viejos, los de tapas
duras, los de tapas blandas, los de bolsillo, y esos que no son de
bolsillo pero que tampoco son de tapas duras (tú ya sabes los que digo);
me encantan los libros cortitos, los normalitos y esos novelones en los
que te puedes pasar una semana entera viviendo entre sus páginas, esos
que al acabarlos sientes tener que cerrarlos; me encantan las novelas,
los relatos, las obras de teatro, los ensayos y los poemas; me encanta
tenerlos en el sofá conmigo, en las estaterías, amontonados o escondidos
en el armario; me encanta encontrar libros que no buscaba en las
estanterías de las librerías, o buscarlos por internet (aunque los
encuentre en librerías que están a miles de kilometros de aquí); me
encantan los libros que quería antes de saber que existían (tú ya me
entiendes, porque eres tú el que me los suele regalar), y los libros que
puedo buscar durante años y al final encontrarlos casi por casualidad
en una de esas búsquedas rutinarias y casi sin esperanzas que hago de
vez en cuando casi sin esperanzas y en automático...
así que sí, en un día como el de hoy, admito que soy más de libros que
de rosas... y es que como decía la gran maría de félix: "las rosas son
un mal negocio, duran una semana y hay que agradecerlas un mes"... a lo
que hoy no puedo evitar añadir que los libros, por el contrario, duran
mucho más que el tiempo que pasas entre sus páginas, porque te cuentan
cosas de ti misma que quizás sabías, pero que viene bien ver escritas;
porque te regalan detalles, que años después te siguen haciendo sonreír
inevitablemente (mírame a mí que me sonrío cada mañana en el espejo por
el simpe hecho de no apretar desde abajo el tubo de dentrífico);
o que te siguen doliendo (sigo sin superar lo de la pequeña nelly); o
que te salvan en noches oscuras (como algunos versos de la plath que más
de una vez me han salvado de morir ahogada...) y, porque no decirlo: de
la locura.
y es que no recuerdo el tiempo anterior a la lectura, pero sí recuerdo
las veces en las que los libros me han salvado literalmente... porque
han estado conmigo en exilios y en rupturas, en viajes inolvidables, en
momentos complicados y a día de hoy evitan que el gris de mis rutinas se
extienda fuera del horario laboral...
y es que no sé a ti, pero a mí los libros, de alguna manera extraña que
no sé poner en palabras, me hacen sentir especial por el simple hecho de
tenerlos entre las manos... lo que, sin duda, debe de ser magia...
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