sobre noches azules de joan didion...

viernes (por fin!) y te escribo desde la caja, donde, si te digo la verdad, no sé cuanto tiempo voy a estar... pero no te preocupes, estoy en uno de esos momentos de resignación, en los que me dejo llevar por las circunstancias, sin pensar demasiado en lo que debería estar haciendo en realidad...

viernes y hoy te contaré que estuve leyendo hace unos días noches azules de joan didion (de la que, si ya me declaré rendida admiradora al leerme el año del pensamiento mágico, ahora he de decir que con sólo dos libros leídos de ella se ha colado entre las favoritas de las favoritas... y es que me encanta esta mujer y sus letras...)



en ciertas latitudes hay un lapso de tiempo, al acercarse el solsticio de verano y los días posteriores, unas semanas como mucho, en que los crepúsculos se vuelven largos y azules. este periodo de las noches azules no tiene lugar en la california subtropical, donde yo viví durante gran parte del tiempo del que voy a hablar aquí y donde el final de la luz del día es brusco y queda perdido en el resplandor del sol poniente, pero sí que ocurre en nueva york, que es donde vivo ahora. se puede ver ya a finales de abril y principios de mayo, un cambio de estación, no es exactamente que afloje el frío -de hecho, el frío no afloja para nada- y sin embargo de repente el verano parece próximo, una posibilidad, una promesa incluso.

joan didion (noches azules

y así da comienzo la didion a este precioso y doloroso libro (que podría ser perfectamente la continuación de el año del pensamiento mágico) y un poco más adelante nos dice que: "durante las noches azules uno piensa que el día no se va a acabar nunca. a medida que las noches azules se acercan a su fin (y lo hacen, lo hacen siempre) uno experimenta un escalofrío literal, una visión de enfermedad, en el mismo momento de darse cuenta: la luz azul se está yendo, los días ya se están acortando, el verano se ha ido. este libro se titula «noches azules» porque en la época en que lo empecé a escribir sorprendí a mi mente volviéndose cada vez más hacia la enfermedad, hacia la muerte de las promesas, el acortamiento de los días, lo inevitable del apagamiento, la muerte de la luz. las noches azules son lo contrario de la muerte de la luz, pero al mismo tiempo son su premonición."

y es que después de contarnos la muerte de su marido en el año del pensamiento mágico, ahora, en estas noches azules, la didion nos contará la muerte de su hija quintana...

el tiempo pasa. los recuerdos se borran, la memoria de adapta, la memoria se ajusta a lo que creemos recordar.

pero no solo la muerte, sino la vida... el tiempo que pasa y del que no somos siempre conscientes... los recuerdos que van cambiando, que van cobrando diferentes significados, a medida que la memoria se adapta como ella misma dice...

la boda de quintana (y esas flores en el pelo) las casas en las que joan didion y su familia han vivido... fotos encontradas en un cajón... la historia de la adopción de quintana... recuerdos de amigos desaparecidos... y esa toma de conciencia de que el tiempo, no solo pasa, sino que a veces no nos damos cuenta hasta que se ha ido...

una maravilla, preciosa, dolorosa, triste y a la vez vital, que al acabarla me volvió a dejar la misma sensación que la novela anterior... y es que me volví a descubrir a mí misma, un par de noches después de haberla terminado, preguntándome mientras me lavaba los dientes frente al espejo del baño: "cómo estará joan?" y deseando de corazón que sea feliz y que esté bien...

corto y cierro...

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