miércoles y te escribo desde el despacho... y aunque debería estar
haciendo cosas (la caja, un par de llamadas y tres remesas) antes de que
me toque volver a salir a la caja, como verás he abierto el editor y
aquí estoy, una mañana más, intentando encontrar las palabras (que te
cuenten lo que me pasa, que dirían los piratas...)
pero no voy a intentar contarte lo que me pasa (no tengo ni el tiempo,
ni las palabras, ni las ganas), sino que te contaré que hace unos días
me estuve leyendo alfabeto,
maravilloso poemario de inger christensen, que lamento haber tenido que
leer traducido al castellano, porque en sueco debe ser aún más
maravilloso...
cómo llegué a este poemario?... pues sino recuerdo mal, gracias al blog
de emma gunst (que es una mina) donde leí algunos de sus poemas... y
pedí este poemario a esa librería que está en la esquina de parís con
valencia, y me leí casi enseguida... que ya sabes como soy de
obsesivo-compulsiva...
los albaricoqueros existen, los albaricoqueros existen
y así empieza este poemario que juega con el alfabeto y va sumando
versos a medida que avanza... y de hecho ese es el primer poema con el
que inger christensen da comienzo a este particular alfabeto, que como
te decía, en versión original debe ser increible...
y antes de cortar y cerrar, porque ni sé hablar de poesía, ni tengo
tiempo, porque creo que mi llamada a caja es inminente, te voy a copiar
uno de los poemas de este alfabeto (al que sé que volveré en un momento
dado) porque me gusta eso de sencillo como cuando la felicidad tiene montones de comida y la desgracia nada...
12
la vida, el aire que respiramos existe
una levedad en todo, una semejanza en todo,
una ecuación, una declaración abierta y móvil
en todo, y mientras árbol tras árbol estallan en espuma
en este verano temprano, una pasión, pasión
en todo, como si hubiese para el juego del aire
con el maná que cae un sencillo boceto,
sencillo como cuando la felicidad tiene montones de comida
y la desgracia nada, sencillo como cuando la nostalgia
tiene un montón de caminos y el sufrimiento ninguno,
sencillo como el sagrado loto es sencillo
porque es comestible, un dibujo tan sencillo
como cuando la risa dibuja tu rostro en el aire
inger christensen (alfabeto)
y por eso de un dibujo tan sencillo como cuando la risa dibuja tu rostro en el aire...
corto y cierro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario