sobre ir haciendo camino...

martes (aunque es clavadito a un lunes) y te escribo desde la caja...

(y lo sé... parece increible que esté en la caja teniendo en cuenta todo lo que se supone que tengo que hacer antes del viernes... pero, circunstancias mandan, para variar... y parece que la única que se agobia con el cierre del trimestre soy yo... lo que no deja de ser normal, ya que soy yo la que lo tiene que cerrar...)

y es martes, y tengo sueño, y no me encuentro bien, y creo que estoy hiperventilando otra vez... y lo único que se me ha ocurrido para calmar mi ansiedad al ver que ya son las diez y media y que me queda aún un ratito en caja, ha sido abrir el editor, rebuscarme las palabras y teclear para intentar contarte algo, a ver si así me calmo...

así que seguiré tirando del hilo de mis lecturas y hoy te hablaré del libro ...y vamos haciendo camino, volumen número cien, conmemorativo, de la editorial torremozas...

y es que hace un par (o tres) de semanas me enteré por internet de que luzmaría jiménez faro, fundadora de la editorial torremozas (además de poetisa, antóloga y otras muchas cosas) había fallecido... así que (a modo de pequeño homenaje) estuve buscando este libro conmemorativo (que me llegó de regalo, con un pedido que hice a la editorial torremozas...), y me lo leí... claro...

un libro precioso, del que, en vez de copiarte alguno de los poemas que me he guardado en mi pequeño palacio de vocabulario (porque el libro es una preciosa antología de poemas manuscritos de poetisas de todas las naciones que escriben en castellano), de viejas conocidas como claribel alegría o ernestina de champourcín; o de nuevas voces que he conocido gracias a este libro, como blanca varela o dora isella russell; me vas a permitir que te copie un trocito del prólogo de luzmaría jiménez faro, en el que nos habla de la aparición del primer número de la colección torremozas, y que aproveche la ocasión para darle las gracias...



cuando en 1982 apareció el primer número de la colección torremozas confieso que, aparte de todas las ilusiones puestas en el empeño, no pude evitar un cierto temor a la aceptación de una editorial destinada, especialmente, a la poesía escrita por mujeres. pero tenía su razón de existir: hasta esa fecha los porcentajes de nombres de mujer incluidos en los catálogos de poesía eran francamente insuficientes, cuando no absolutamente nulos. seguía, sigue vigente, el comentario que en el siglo XVII hacía doña maría de zayas y sotomayor: la verdadera causa de no ser las mujeres doctas no es defecto del caudal ni falta de aplicación, porque si en nuestra crianza como nos ponen los dibujos en el bastidor, nos dieran libros y preceptores, fuéramos tan aptas para los puestos como los hombres.

luzmaría jiménez faro (... y vamos haciendo camino)


y ahora corto y cierro... que aunque sigo en la caja (y ya son casi las once de la mañana) voy a ver si desde aquí hago unos cuantos cobros, y siento los gastos de las remesas, que aunque no son una de mis prioridades, son lo único que puedo ir haciendo desde aquí...

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