jueves y te escribo desde el despacho... esperando que llegue la cartera
con el correo del día para ver si trae alguna de las cuatro facturas
que me faltan del mes marzo... y las que me falten después, las
reclamaré, ya que espero terminar con el trimestre hoy antes de
cerrar... y mientras espero he hecho la caja; abierto, impreso y
entregado el correo electrónico; he metido los talones que dejé hechos
ayer en sobres; he hecho cobros y sentado los gastos de las remesas de
los últimos días... así que ahora espero que llegue la cartera con el
correo del día para decidir por donde seguir...
y aprovecho este momento de calma para seguir tirando del hilo de mis
lecturas (como si fuera ariadna) y te contaré que hace unos días me
estuve leyendo gilead de marilynne robinson...
te lo dije anoche, que quizás me marche algún día, y tú preguntaste adónde y yo dije, a la casa del señor, y tú dijiste, por qué, y yo dije, porque soy viejo, y tú dijiste, a mí no me pareces viejo. y pusiste tu mano en mi mano y dijiste, no eres muy viejo, como si con eso quedase zanjada la cuestión.
marilynne robinson (gilead)
y así empieza esta novela, que si he de ser sincera, al leer la
contraportada, creí que no me iba a gustar, pero que empecé a leer (lo
admito) por no volver a levantarme del sofá, y no volver a estar un rato
de pie en el armario del pasillo intentando decidir que otro libro
empezar...
había cogido esta novela, así que, aunque el resumen no me inspiraba
demasiada confianza, empecé a leerla... y esta novela, que en realidad
es una carta, me fue atrapando poco a poco, y me encantó... para qué
negarlo?...
y es que conocí a marilynne robinson uno de esos meses en los que no sé
que pedirle a la señora del círculo de lectores... pedí su primera
novela, vida hogareña, seguramente
porque me gustó el resumen y lo que contaban de ella, y me la empecé a
leer, casi por casualidad: era finales de septiembre, o principio de
octubre, tenía que ir al hospital (porque la abuela estaba ingresada) al
salir de trabajar y al libro que llevaba en el bolso le quedaban pocas
páginas para el final... y como de sobra sabes que no me gusta estar sin
un libro empezado, cogí ése, que estaba encima de mi mesa porque me
acaba de llegar... y me lo empecé a leer en el hospital... y me
encantó...
después, buscando un par de datos para mi pequeño palacio de
vocabulario, me enteré de que marilynne robinson sólo ha escrito tres
novelas... la primera, vida hogareña en
los años ochenta, y que estuvo nominada al pulitzer; y que no escribió
otra hasta casi veinticinco años después, que es precisamente gilead, con la que ganó el pulitzer; y en casa,
escrita cuatro años después... así que sí... en cuanto acabé de leerme
su vida hogareña busqué las otras dos y pedí que me las enviaran al
despacho...
y, volviendo a gilead, que
es la carta que el reverendo john ames le escribe a su hijo, un hijo
pequeño al que le irá contando su vida y la de su padre y abuelo... le
contará como perdió a su primera esposa siendo joven, como perdió a su
hija, como conocío a la que sería su segunda esposa, mucho más joven que
él, y como la paternidad le sorprendió ya mayor, cuando no esperaba ya
ser padre... y la vuelta al pueblo del hijo de un amigo, que además se
llama como él, y que se lleva quizás demasiado bien con su joven esposa y
con su hijo, hará que la carta vaya cambiando y convirtiéndose casi en
advertencia, contra ese hombre joven que ha vuelto al pueblo, sin que se
sepa muy bien a que ha vuelto...
una maravilla... de verdad... una maravilla, esta historia de familia y
de vida que la robinson nos cuenta desde la voz de un reverendo que no
quiere morir sin contarle algunas cosas a su hijo...
y antes de cortar y cerrar te voy a copiar otra cita de esta increíble
novela... y es que creo que tiene razón el reverendo john ames cuando
dice que...
debajo de la superficie de la vida hay muchas cosas. mucha malicia y temor y culpa y mucha soledad, también, donde en realidad no esperarías encontrarla.
marilynne robinson (gilead)
y ahora corto y cierro... que ya ha llegado la cartera y ha llegado una
de las cuatro facturas que me faltan... voy a ver si reclamo las otras
tres, y consigo cerrar el dichoso trimestre antes de comer...
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