sobre placeres sencillos según jane bowles...

jueves y te escribo desde la caja... y te escribo desde la caja porque llevo aquí lo que va de mañana, y creo que aún me queda un ratito aquí... y visto que desde aquí, ni puedo hacer la caja, ni meter albaranes, ni sentar facturas, ni nada de lo que debería estar haciendo; abro el editor y tecleo... aprovechando que en este momento no hay lío y que las interrupciones, creo, que no serán demasiadas...

jueves y hoy, siguiendo el hilo de mis lecturas, te contaré que estuve leyendoplaceres sencillos, libro de relatos de jane bowles (a la que descubrí gracias a aquel juego de damas que me regalaste), que acompañaba a la edición de anagrama de su novela dos damas muy serias, de la que ya te hablé por estas playas...

libro de relatos de mujeres como alva perry y esos placeres sencillos, como las patatas asadas en el porche que acaban en una cita con un final, cuanto menos sorprendente; o jeanie, que descubre con embarazo que no todo es bonito; o la señora ramírez y su idilio en guatemala con un viajante; o sadie, y lo que le pasó cuando fue a visitar a su hermana harriet a camp cataract; o julia e inés que se vieron obligadas a pasar un día al aire libre; o mildred y rhoda, las dos marionetas hermanas que protagonizan la obra una pareja quisquillosa; o mary, su mina de arcilla excavada en la ladera de un cerro alto, y una barra de caramelo y ese irremediable perder algo...

relatos muy jane bowles (después de tres libros, una empieza a reconocer ese algo, digamos desasosegante, que tienen todos sus escritos...), y a los que la única pega que les podría poner, es que es lo último que hay editado de ella (y es que como dice capote en el prólogo, lo malo de esta mujer es que escribiera tan poco...).

y antes de cortar y cerrar (que la tienda se está llenado y las interrupciones se van a suceder de un momento a otro...), me vas a permitir que te copie una cita del relato idilio en guatemala... y es que me pasa como a la señora ramírez, que creo que el saber leer constituye una de las habilidades más, no sé si meritoria, pero sí placentera... 



-mi amante! amante querido! -musitó; y recordó los libritos con letras doradas en la portada, libros de amor, que había leído de muchacha, cuando no tenía que soportar la carga de una familia. tales libritos le habían hecho pensar que el saber leer constituía la habilidad más meritoria y placentera.

jane bowles (idilio en guatemala. placeres sencillos)


corto y cierro...  

 

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