sobre las poesías reunidas de t. s. eliot...

viernes (por fin!) y te escribo desde la caja... esperando que lleguen refuerzos para salir a desayunar, porque son casi las diez y yo tinc fam...

viernes y como mañana y el lunes son festivos, hoy, antes de cerrar, debería dejar hechas más cosas de las que mi jornada laboral de ocho horas y media, me va a permitir... así que, como hoy va a ser un día intenso, aprovecho este paréntesis en la caja, y tecleo...

y hoy te contaré que hay poetas de los que no me canso... así que cuando encontré buceando por internet en los fondos de esa librería que está en la esquina de parís con valencia y que me pilla de camino para ir a ver a la abuela, las poesías reunidas de t. s. eliot, editadas por alianza, las tuve que encargar... claro... aún sabiendo que probablemente habría leído los poemas que contenía en mas de una ocasión...

y te diré que (como siempre) ha sido un placer volver a eliot, a su tierra baldía, a sus cuatro cuartetos, y a esos poemas que no me canso de leer...

y eliot me ha recordado que a las doce. / a lo largo de los cauces de la calle / sostenidos en síntesis lunar, / susurrando encantamientos lunares, / se disuelven los suelos de la memoria / y todas sus claras relaciones... 

y que abril es el mes mas cruel, criando / lilas de la tierra muerta, mezclando / memoria y deseo, removiendo / turbias raíces con lluvia de primavera...

que me diste jacintos por primera vez hace un año; y me llamaron la chica de los jacintos...

o que a la hora violeta, cuando los ojos y la espalda / se vuelven hacia arriba desde el escritorio, cuando el motor humano espera / como un taxi que palpita esperando...

que el tiempo presente y el tiempo pasado / están quizás presentes los dos en el tiempo futuro / y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado... y que si todo el tiempo es eternamente presente / todo el tiempo es irredimible...

que todo es siempre y ahora... que las palabras se esfuerzan, / se agrietan y a veces se rompen, bajo la carga, bajo la tensión, resbalan, se deslizan, perecen, / se deterioran de imprecisión, no se quedan en su sitio, / no se quedan quietas...

que lo que llamamos el comienzo es a menudo el fin / y llegar a un fin es hacer un comienzo... que el fin es de donde arrancamos...

versos que se me han ido enredando en la memoria durante todos estos años... versos que he copiado de distintos libros, en distintas traducciones, en libretas, agendas, e incluso, más de una vez por estas playas... y es que hay versos que inevitablemente se te enredan en la memoria y en el alma, y te suben a los labios, casi sin que te des cuenta, cuando te hacen falta...

y antes de cortar y cerrar, me vas a permitir que, a parte de estos versos sueltos, te cuelgue el último poema de estas poesías reunidas de t. s. eliot... porque es de los pocos poemas de este libro que no había tenido el placer leer... y porque esta dedicatoria del poeta a su mujer, me encantó mucho...



una dedicatoria a mi mujer


a quién debo yo el deleite que salta

y aviva mis sentidos cuando despertamos

y el ritmo que gobierna el reposo de nuestro dormir, el respirar a unísono



de amantes cuyos cuerpos huelen el uno al otro

que piensan los mismos pensamientos sin necesidad de lenguaje

y balbucean el mismo lenguaje sin necesidad de significado.



ningún maligno viento invernal congelará

ningún torvo sol tropical marchitará

las rosas de la rosaleda que es nuestra y sólo nuestra



pero esta dedicatoria es para que la lean los demás:

éstas son palabras privadas que te dirijo en público.

t. s. eliot


y ahora corto y cierro... que el puente (aunque en realidad no es puente, pero lo parece) se acerca, y yo tengo que dejar unas cuantas cosas hechas...

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