miércoles (para disgusto mío, que llevaba pensando que era jueves desde
que me he despertado esta mañana... probablemente porque el día de ayer
fue tan raro, tan largo y tan denso; entre el apagón mañanero, las
prisas después para hacer todo lo que la ausencia de luz no nos había
dejado hacer, y ese querer acabar de cerrar el mes pasado, sin
conseguirlo, porque aún me quedan los gastos, con lo que odio sentar los
gastos...) y te escribo desde el despacho... lo que no sé es cuanto
tiempo aguantaré sentada felizmente en mi mesa, haciendo lo que se
supone que tengo que hacer, porque últimamente paso menos tiempo aquí
del que debería (siempre por motivos ajenos a mi voluntad, claro), y
eso, sumado a que tengo más trabajo, la verdad es que hace que no me
salgan las cuentas (hasta el punto de que empiezo a ver con buenos ojos
esa media hora mas al día que trabajamos desde el mes pasado...)
miércoles, y yo venía a contarte que no sé si por capricho, rarezas
mías, o uno de esos puntazos que de vez en cuando me dan, a finales de
verano, cuando me pediste que te pidiera aquel libro para el trabajo, me
pedí para mí (por aquello de los portes gratis, tentación que me ha
hecho cometer mas de una locura...), una antología de poesía nórdica...
y, por qué, te estarás preguntanto, me pedí este libro que además de
voluminoso, era un pelín caro... pues porque ya había ido a parar a él
un par de veces, buscando un par de datos para mi pequeño palacio... y
lo tenía en mi lista de deseos (esa que guardo en ese portal que no sólo
te ofrece los tesoros de un montón de librerías de viejo de aquí y de
todo el mundo, sino que te permite guardarte los libros que querrías
comprar, pero que de momento no te puedes permitir porque has excedido
ya el presupuesto libreril del mes en curso...).
así que portes gratis, combinados con lista de deseos, me dio uno de
esos puntazos que, como te decía, me dan de vez en cuando, y de un día
para otro me encontré con esta voluminosa antología por casa... y la
metí en el armario, claro... de donde la saqué el otro día, porque si
bien es cierto que desde el mismo momento en que la tuve entre las
manos, supe que no me la iba a leer del principio al final, como si de
un libro cualquiera se tratase, si que es verdad que esta antología
contiene poemas de autoras de las que llevo tiempo queriendo leer cosas,
pero a las que es imposible encontrar traducidas al castellano... pero
que están en esta antología de poesía nórdica...
así que saqué la antología del armario y leí los poemas que contiene de
solveig von schoultz, poetisa fino-sueca de principios del siglo pasado,
de la que te dejo como muestra un botón, o mejor dicho un poema, que la
verdad es que me encantó...
el valle
nadie te cogió de la mano y dijo:
aprovecha.
esto es ahora.
el valle que ves con aguas serpenteantes
con bosques misteriosos y aire suave
con prados y verdes manantiales
este valle lleva el nombre de amor.
nadie dijo:
ve despacio.
ten cuidado y no camines demasiado deprisa
ni creas en otro valle
uno más grande del que hayas oído hablar
no hay ningún otro
no para ti
demórate
graba cada hoja en la memoria.
nadie dijo:
esto es ahora.
es mucho.
es suficiente.
completamente sola atravesé el valle corriendo
y hasta que no me di la vuelta no comprendí:
ése era su aspecto.
era ése.solveig von schoultz
y es que, aunque a mí, hasta ahora, nadie me cogió de la mano y dijo: aprovecha. esto es ahora... en cierto modo, lo hizo hace unos días solveig von schoultz... y quería compartirlo contigo...
y ahora corto y cierro que la jefa dice que quiere que la acompañe a un sitio...
pd. de la antología ya te iré contando más cosas, porque he decidido
leermela poco a poco, y de manera desordenada... así que seguramente,
habrá más poemas nórdicos en mi pequeño palacio de vocabulario y en este
blog en el que después de tantos años, me sigue encantando pensar en
voz alta...
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