y es martes y te escribo desde la caja... superado el apagón que nos ha
tenido sin luz toda la mañana, haciendo los tiquets a mano y explicando a
nuestros poco comprensivos clientes que cuando iberdrola te corta la
luz no solo se apagan las luces del techo, sino que ni puedes encender
los ordenadores, ni puedes pasar las visas porque los datáfonos no
funcionan, y que abrir un e-mail sin poder encender el ordenador, es
algo más que complicado...
pero ha vuelto la luz y mientras permanezco en la caja, visto que
poquito más puedo hacer, pues tecleo... y hoy te contaré que después de
años buscándolos, por fin encontré los diarios de
sylvia plath (curiosa casualidad, justo el día que mi hermana la
mediana me escribió diciéndome que me los había comprado en versión
original en una librería de nueva york... pero como mi inglés no es muy
bueno, preferí leerlos en castellano, aunque no descarto intentar
leerlos en inglés en un futuro no muy lejano, ya que los que me trajo mi
hermana están sin censurar, y los que existen traducidos al castellano,
están un poquito censurados por el "viudo" de la plath, aunque no sé
que derecho tenía él a tocar nada, ya que cuando la plath murió, ya se
habían separado y él esperaba un hijo de otra... pero esa es otra
historia)
y te decía que quería hablarte de los diarios de
la plath, pero la verdad es que hablar de diarios no es fácil... porque
siempre siento que quizás la curiosidad es indiscreta, ya que los
diarios no se escriben para ser publicados, y prueba de ello, es que
suelen ser póstumos... pero cuando ya te has leído todo lo que hay
escrito de una escritora a la que adoras, es difícil resistirse a leer
algo más, aunque sea algo tan íntimo, y no tengas claro que publicarlos
fuera lícito...
pero pese a los sentimientos encontrados, te diré que me han gustado los
diarios de la plath... esa plath insegura, esa plath que se entrevee en
sus poemas y en algunas de sus prosas, pero que en los diarios es ella
tal cual...
y dice la plath: "hay veces en
las que me domina un sentimiento expectante, como si hubiera algo, bajo
la superficie de mi capacidad de entender, esperando a que lo atrape. es
una tortura semejante a la de estar a punto de recordar un nombre, pero
sin lograrlo del todo." y conozco esa sensación, porque siento algo parecido cuando me ronda alguna historia...
y dice también: "puedo elegir
entre ser incansablemente activa y feliz o introspectivamente pasiva y
triste. o volverme loca rebotando de un extremo a otro."
o que "los gatos tienen siete
vidas, dice el proverbio. tú no tienes más que una; y en algún lugar, a
lo largo del hilo, fino y tenue, de tu existencia, está el nudo negro,
el coágulo de sangre, el latido perdido que señala el final de esa
persona particular que se deletrea «yo» y «tú» y «sylvia»".
y que "virginia woolf ayuda. sus novelas hacen la mía posible"...
afirmación a la que además de estar de acuerdo (las novelas de la
woolf, hacen posibles las mías) he de añadir que a mí la plath me ayuda,
ya que de alguna manera, sus poesías hacen posibles las mías...
y que a veces "la cólera me
atasca la garganta y escupe veneno, pero tan pronto como me pongo a
escribir, se disipa, se derrama sobre la forma de las letras: la
escritura como terapia?"... y sí la escritura es una terapía, y te lo dice una que ha evitado volverse loca escribiendo, al menos de momento...
y ya para terminar, la cita que he escogido hoy para mi pequeño palacio de vocabulario, y es que dice la plath que "escribir
es un acto religioso: es un ordenar, un reformar, un volver a aprender y
volver a amar a la gente y al mundo tal como son y tal como podría ser"...
así que seguiré ordenando, reformando y volviendo a aprender y volver a
amar a la gente y al mundo como son, y lo que es más importante a veces,
tal y como podrían ser...
corto y cierro...
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