jueves, todavía, y te escribo desde el despacho... con la caja por hacer
y los gastos que me miran despechados, porque llevo tres días diciendo
que voy a sentarlos, pero no he sido capaz de encontrar el momento de
hacerlo... en parte porque circunstancias mandan y el arte de la
imporvisación es el que reina últimamente en este despacho; en parte
porque la verdad es que odio (odio, odio) sentar los gastos... lo bueno
es que el jefe hoy me ha invitado a desayunar en nuestro bar favorito;
toda una fiesta, porque hacía ya semanas que el jefe y yo no podíamos
desayunar juntos...
así que es jueves y hoy te contaré que estuve leyendo mírgorod,
libro de relatos de gogol, al que hacía tiempo que no tenía el placer
de leer... y mírgorod, libro editado por alba, contiene cuatro relatos:
dos que ya había leído: tarás bulba y vi; y otros dos que no conocía: terratenientes de antaño y por qué discutieron iván ivánovich e iván nikíforovich... de los que sólo me leí tres, ya que vi me lo leí hace relativamente poco tiempo...
y en el primero, en terratenientes de antaño, gogol nos dice que siente un
gran aprecio por la vida modesta de esos propietarios solitarios de
lejanas aldeas, que en ucrania suelen designarse con el nombre de
«terratenientes de antaño». y nos cuenta la historia de afanasi
ivánovich tovstogub y puljeria ivánovna tovstogúgija, un matrimonio que
ronda los sesenta, y que llevan una vida tranquila... y no te puedo
contar más, pero te diré que me encantó este relato y sus dos
protagonistas...
y después, aunque ya lo había leído, releí tarás bulba,
y es que hará más de quince años que leí esta historia por primera vez,
en una edición de esas que costaban cien o doscientas pesetas, en esa
librería que está en la esquina de parís con valencia... y es curiosa la
memoria, porque si bien es cierto que apenas recordaba la historia
(sólo recordé el final apenas cinco páginas antes de que el libro
terminase), recordaba perfectamente el librito en el que lo leí por
primera vez, e incluso te podría decir el autobus en el que me lo leí:
el veintinueve, que al dar tanta vuelta para ir de mi casa a la
universidad, me daba tiempo a leer bastante antes de llegar a clase...
es curioso, pero te juro que me recuerdo a mí misma leyendo táras bulba en la última fila de ese autobús que cogía todos los días a horas intempestivas...
por cierto, que me encantó la historia de tarás bulba y sus dos hijos... aunque sea una historia triste donde las haya...
me salté vi, y me leí el último de los relatos que componen este libro: por qué discutieron iván ivánovich e iván nikíforovich...
relato en el que gogol nos cuenta como una discusión tonta, se puede
complicar hasta el punto de convertir una bonita amistad en una
enemistad mortal... y del que, si bien no puedo contarte el porqué de la
discusión (por si quieres leértelo...), entre iván ivánovich e iván
nikíforovich, sí te diré que, en mi humilde opinión, iván nikíforovich
tenía razón...
en resumen: una maravilla... pero cuándo no lo es, leer a uno de mis rusos favoritos?...
y ahora corto y cierro, que aunque no me apetezca nada, digo yo que tendré que ponerme de una vez con los dichosos gastos...
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