miércoles, sigo de jefecilla, y te escribo desde el despacho...
miércoles y al llegar (nueve en punto otra vez) me he encontrado mi mesa
tal cual la dejé... llenita de montones de papeles cruzados, para que
no se me mezclasen las cosas que tenía que hacer...
y es que ayer, dediqué gran parte de la tarde a sentar facturas, pero me
quedé a mitad (con la rabia que me da...), y aunque en circunstancias
normales, si el jefe hubiese estado aquí, me habría quedado diez
minutillos mas, acabando de hacer cosas; la vida de jefecilla es dura, y
tenía que hacer los listados antes de apagar ordenadores, y además al
otro jefe es sonar la hora y entrarle las prisas, así que si hubiese
intentado acabar lo que tenía pendiente, hubiese corrido el riesgo de
quedarme aquí encerrada... y esas cosas es mejor evitarlas...
en fin, miércoles y yo te escribo después de haber comprobado que las
facturas habían pasado bien a conta, y después de haberlas numerado,
anotado en mi libreta, y archivado (por orden alfabético o por
vencimiento, dependiendo del caso); te escribo ya con la caja hecha y el
correo abierto, impreso y entregado, y mientras decido por donde
continuar, porque este miércoles presenta varias opciones: puedo empezar
metiendo los albaranes que llegaron a última hora y que no metí, liada
como estaba con las facturas de los proveedores; o puedo solucionar los
tres o cuatro problemas que fueron surgiendo con los albaranes que había
metido por la mañana (en uno me faltaba un código, en otro al parecer
intercambié dos referencias, y algo mas que me dijeron, pero que no
recuerdo en este momento), pero mientras me decido, tecleo...
tecleo, y hoy te contaré que estuve leyendo resurgir de margaret atwood... y es que después de haber conocido a la atwood cuentista (con sus chicas bailarinas), a la atwood ensayista (con la maldición de eva) y a la atwood poetisa (con la puerta), no podía menos que conocer a la atwood novelista, y lo he hecho con esta novela...
no puedo creer que me encuentre de nuevo en esta carretera llena de curvas que deja atrás el lago donde los abedules blancos se están muriendo, la enfermedad se va extendiendo desde el sur, y en el que observo que ahora alquilan hidroaviones. sin embargo, esto sigue estando cerca de los límites de la ciudad; no la hemos atravesado, se ha agrandado lo suficiente como para tener una carretera de circunvalación, eso es tener éxito.
margaret atwood (resurgir)
y así es como margaret atwood empieza esta novela escrita en primera
persona... una vuelta a casa, a una casa un tanto peculiar, en la que la
protagonista, busca a su padre desaparecido en la isla en la que vive
casi aislado... una semana en esa extraña casa en medio de un lago, con
su pareja y un matrimonio de amigos, en los que buscando a su padre, la
protagonista se irá encontrando a sí misma, y descubriendo cosas que no
sabía de sus compañeros...
una novela en la que si bien es cierto que me costó entrar (una primera
persona que te va contando la historia a retazos, yendo y volviendo de
un pasado que no te acaba de contar a un presente del que tampoco te
cuenta muchas cosas), también lo es que llegado un punto me atrapó de
tal manera, que no podía salir del libro... sabes cuando te agobias,
porque estás tan dentro de la historia que hasta respiras de otra
manera, y lees más rápido porque necesitas saber que va a pasar?...
cuando sufres, pero pese a ello, no puedes dejar de leer, porque la
historia se ha enredado de tal manera que no eres capaz de ver como será
capaz de salir airosa la autora, aunque mientras lees ya no distingues
autora de narradora?... sabes cuando aunque te digas a ti misma que sólo
es una novela, la locura y el miedo se te contagian, y te tienes que
sentar, porque ya no puedes seguir tumbada, porque estás tan nerviosa
que te lo notas?... y lo mejor, lo que hace que merezca la pena ese
pequeño sufrimiento, ese ahogarte mientras lees, ese entrar tanto en la
historia que sientes el miedo a la oscuridad, y ese no poder volver, es
la catarsis del final... cuando pese a que el final es abierto y podría
significar cualquier cosa, tú sabes como acaba la historia, y te sientes
rescatada de esa isla en mitad de la nada...
porque...
fiarse es soltarse. me tenso hacia delante, hacia las exigencias y preguntas, aunque mis pies no se mueven todavía.
margaret atwood (resurgir)
que me encanta esta mujer, de la que ya tengo por casa otro libro de
relatos y otro de sus poemarios... porque hay autoras (y autores) de los
que hay que tener reservas por si (como dicen en juego de tronos) llega el invierno y no podemos salir de casa...
y ahora corto y cierro... que ya he decidido empezar por los albaranes
que mientras escribía han ido llegando a la cubeta que tengo delante... y
además creo que el jefe me está llamando por teléfono...
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