jueves, y te escribo desde el despacho... el jefe ha vuelto, y aunque la
teoría dictaría que ahora debería estar más tranquila, la verdad es que
en breve empezarán las preguntas sin respuesta de porque hice esto o
aquello... preguntas, que en general no suelo saber responder, porque la
verdad es que tengo cierta tendencia a borrar los recuerdos que no me
hacen falta para mi supervivencia inmediata...
jueves, y me encuentro con el editor abierto, rebuscándome las palabras una vez más, a ver que te puedo contar...
y te contaré que estuve leyendo un librito que tenía hace tiempo por
casa: "el verano · bodas" de albert camus... un libro que compré en la
librería que hay al otro lado de la gran vía, de esos que tienen nada
más entrar a la derecha... libros que sin ser usados ya no parecen
nuevos y que te venden a precios más que interesantes (entre dos y cinco
euros...).
y es que camus es seguramente una de esas reminiscencias de mi época
universitaria... uno de esos autores que leí siendo joven, y a los que
les tengo especial cariño, quizás porque en aquella época sentía que
hacía algo importante al leerlos, y aunque esa sensación se ha perdido
con los años, sigue quedando una especie de poso, que me hace sentir
algo al leer a ciertos autores...
el caso es que este libro llevaba años por casa (no te sabría decir
cuantos), pasando de un montón a otro, de una estantería a otra, hasta
que monté la estantería del pasillo, y allí se quedó... casi olvidado...
y buscando algo que leer después del resurgir de
la atwood (que admito que me dejó algo tocada), estaba yo mirando las
estanterías (porque curiosamente no me apetecía ninguno de los libros
del armario, más que nada debido a mi multitud de manías que cruzandose
entre sí, me vetaban precisamente los libros que me hubiera apetecido
leer si no hubiese sido tan maniatica) buscando que leer, cuando cogí
este libro de camus, y decidí que ya era hora de leerlo...
el verano · bodas, que aunque diga en la contraportada que se trata de
un conjunto de relatos, he de decirte que en realidad, a mí se me han
antojado ensayos...
ensayos en los que camus va desgranando recuerdos de su argel natal, en los que paisajes y sensaciones se irán mezclando...
sabemos que nos hallamos en una situación contradictoria, pero también que tenemos que rechazar la contradicción y hacer todo lo que sea preciso para reducirla. nuestro cometido de hombres estriba en hallar aquellas fórmulas capaces de apaciguar la angustia infinita de las armas libres. tenemos que volver a coser aquello que se ha desgarrado, hacer nuevamente concebible la justicia en un mundo tan evidentemente injusto, hacer que vuelva a adquirir significación la felicidad para los pueblos envenenados por la infelicidad del siglo.
albert camus (los almendros)
y a pesar de los años que han pasado desde que camus escribió estas
palabras, creo que las cosas no han cambiado demasiado, creo que tenemos
que volver a coser aquello que se ha desgarrado y hacer nuevamente concebible la justicia en un mundo tan evidentemente injusto... ya no sé si por la felicidad o por la simple supervivencia... pero habrá que hallar nuevas formulas...
y aunque no creo que haga falta, te diré que ha sido un placer volver a
leer a camus, al que hacía tiempo que no tenía el placer de leer...
y ahora corto y cierro... que tengo la caja por hacer y que acabar el albarán que me dejé ayer a mitad...
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