y es que sabiendo como sé que mañana entra en vigor el maldito sepa,
yo pretendía hacer trampas y hacer hoy la remesa que debería hacer
mañana, y ganar así cinco días de tranquilidad, pero al parecer, aunque
se supone que no entra en vigor hasta mañana, hoy también debería
adecuarme a la nueva norma... así que aquí estoy, esperando que me llame
la directora del banco para ver que consejo me da, ya que ayer cuando
hablamos, la verdad es que ni ella misma no lo tenía muy claro...
el caso es que yo hoy venía a hablarte de la tercera de las tres
poetisas italianas del renacimiento, que conocí en aquella antología de
la hiperión... chiara matraini, que nació en lucca en el año mil
quinientos quince, en el seno de una rica familia de artesanos y que
dicen que desempeñaron un papel importante en las luchas políticas de la
época... dicen también que la casaron con apenas dieciseis años,
matrimonio, que por cierto, duró poco mas de diez años, quedando ella
viuda antes de cumplir los treinta... momento en el que dicen que ya era
conocida en la ciudad como poetisa... y que unos años después fue
victima del escandalo, debido a que tal vez sus reuniones, eran
demasiado alegres para el gusto de sus conciudadanos... y dicen también
que fue en el mil quinientos cincuenta y cinco cuando sus rimas y sus
prosas fueron publicadas, rimas por cierto dedicadas a uno de sus
amantes, lo que no deja de ser curioso, teniendo en cuenta la moral de
la época...
y después de presentarte a esta poetisa italiana del renacimiento, me vas a permitir que te copie uno de sus poemas...
estos vientos contrarios y tan fieros
que a las olas golpean en las rocas,
son cual de mi enemigo el gran orgullo
contra mi alto y mi firme pensamiento.
y esas hórridas nubes tan sombrías,
donde la tempestad más se enardece,
son como mis congojas pesarosas,
contra mi paz guerreros desalmados;
y la cansada y débil navecilla
que trunca está de mástiles y jarcias,
sin timonel entre terribles ondas,
como mi alma afligida, y de su estrella
privada y separada de su anhelo,
cuando el cielo su luz al alma esconde.
chiara matraini
y ahora corto y cierro... que los días treinta y unos suelen ser intensos...
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