y después del relato de colette, me leí "la mala costumbre" de alana s. portero... porque (creo que) me la recomendó mi querida kitti, y porque le tenía ganas hace tiempo...
alana s. portero y yo tenemos la misma edad, así que muchas de sus referencias las comparto, la música, el momento, son los de mi niñez y los de mi juventud... pero si yo siempre tuve la sensación de error constante, de no ser cómo tocaba, de tener que hacer un esfuerzo para que los demás no se dieran cuenta de lo rara que era, leyendo a alana me he dado cuenta de que nada comparado con lo que debió pasar ella... si a las dudas y dificultades de toda infancia y toda adolescencia, les añades la sensación (o la certeza) de que no eres ni de lejos quien los demás ven y creen que eres, eso es el puro infierno...
leyendo a alana, sentía su dolor, quería abrazar a la niña que fue, quería protegerla, escucharla, ayudarla de alguna manera... leyendo me daba cuenta de que yo misma estaba en tensión (tenía que recordarme a mí misma que podía relajarme, apoyar la cabeza en el sofá, dejar de meter el ombligo para adentro..)
y el libro es precioso y también doloroso, y tiene momentos luminosos y otros muy oscuros, pero sobretodo ayuda a entender, y al final es para eso para lo que leemos (o para lo que deberíamos leer) para intentar entender, y creo que este libro ayuda mucho en un tema que deberíamos tener superado, pero que no acabamos de superar...
(lo único que no entiendo, lo siento pero no lo consigo entender, es el tema del odio... no entiendo esos personajes como el marrano, ese tipo de realidad, ese odiar por odiar... de dónde viene esa necesidad de apalizar a alguien por como se viste o con quién se acuesta o con quien se quiere acostar?... de verdad que por mucho que le doy vueltas no me entra en la cabeza... que no es que yo no odie a gente, incluso a colectivos enteros, pero creo que mi odio tiene ciertos fundamentos, odio a la gente que odia, por ejemplo, odio a todos aquellos que quieren recortar derechos, y no entiendo, de verdad que no, esos odios abstractos a colectivos enteros (aunque ahora mismo siento tener que admitir que odio a ese cuarenta y cuatro por ciento que o no ha entendido nada o se hacen los tontos)... no entiendo que miedos, que traumas, que complejos, operan en esos seres capaces de salir a cazar en manada y hacer el mal a personas que no les han hecho nada... (yo a ese cuarenta y cuatro por cierto, de hecho, no les deseo ningún mal, solo que la vida no les haga entender lo que es perder derechos en realidad...)
que me ha encantado el libro de alana s. portero... de esos libros necesarios, y que además son una maravilla a nivel literario, así que no se puede pedir más...
y ayer me leí "el camino que va a la ciudad y otros relatos" de natalia ginzburg, y como siempre, ha sido un placer leer a la ginzburg...
no descubro el mediterráneo (que diría la martín gaite) si digo que la ginzburg escribe bien, pero tampoco puedo no decirlo... leerla es un placer, una maravilla, un querer hacer eso, contar historias así, con aparente sencillez... con aparente inocencia...
porque es fascinante el tono del relato que da título al libro, esa narradora que se aburre, que recorre el camino que va a la ciudad, y que al final nos está contando un amor, cuando en realidad no lo llega a contar (o al menos esa ha sido mi impresión al terminar el relato...)
(claro que ahora me estoy dando cuenta de la profundidad y de la genialidad del título, que admito que no fui capaz de captar mientras lo leía, y que ahora, mientras escribo, descubro el guiño de la ginzburg, y me descubro más admirada todavía...)
ese dejar que pasen las cosas, como si de verdad no supiese las consecuencias... ese dejar que los demás decidan... y ese amoldarse... que me ha encantado...
como me han encantado también los relatos: una ausencia, una casa en la playa y mi marido... sobre todo el último, que me sonaba haber leído, pero no recuerdo exactamente dónde...
un placer, como siempre, leer a natalia ginzburg...