y después de "el anillo de los löwensköld" de selma lagerlöf (que creo que se me olvidó decir ayer que fue la primera mujer que ganó el nobel de literatura), me leí "el equipo de natación sincronizada" de cristina sandu (la colaboración de mi maravilloso padre a mis lecturas vacacionales...), que empieza así:
"Cuando llegó la primavera, las chicas fueron las primeras en ir al río. Dejaron su ropa en la orilla, amontonada, hicieron estiramientos en la arena y corrieron al agua. Hacía un frío cortante. Fumaron dejando únicamente las cabezas fuera del agua; echaron el humo al cielo y se rieron con el cuello hacia atrás. La ceniza se esparció en el agua, que resguardada sus pechos blancos como palomas."
la orilla de un río del que no llegamos a saber el nombre, que hace frontera entre dos países que tampoco llegamos a saber cuáles son... y un equipo de natación sincronizada que practica su sueño ante las risas y la incredulidad de todo el pueblo... cristina sandu nos va mezclando el pasado y el presente para contar historias de exilio y de desarraigo... encuentros y desencuentros, sueños que se van quedando por el camino, la vuelta a casa o la imposibilidad de volver atrás... como decía, cristina sandu nos va contando el pasado y el presente de ese equipo de natación sincronizada... y no digo más, que es mejor no saber demasiado...
y después de "el equipo de natación sincronizada", me leí "el mal de la taiga" de cristina rivera garza (porque desde que me leí el verano pasado "el invencible verano de liliana", cristina rivera garza, además de convertirse en una de mis autoras contemporáneas favoritas, ahora me suena a verano y me apetecía leerla en vacaciones, así que me compré "el mal de la taiga", que además es una novela negra (extraña, pero novela negra, que me hizo recordar de lejos que yo una vez tuve un personaje que era detective privado, y cuánto le gusta mi detective a wne...))
el caso es que me leí "el mal de la taiga" que empieza así:
"Que habían vivido ahí, me dijeron. Que ésa era la casa. Y la señalaban con una especie de timidez que bien podía confundirse con el respeto o con el terror. Sus dedos apenas lograron asomarse por las bocamangas de unos abrigos pesados y negros. El olor a carbón bajo sus brazos. Las uñas sucias. Esos labios tan resecos. Sus pupilas, que se movían con discreción hacia el objeto señalado, no tardaban en regresar a su punto de partida: la mirada frontal. Qué buscaba ahí en realidad? Eso era lo que me preguntaban sin atreverse a preguntar. Y yo, que tampoco lo sabía con exactitud, acoplaba mis pasos a los suyos. Y los seguía de regreso a la comarca entre la nieve."
una detective retirada después de unos cuantos fracasos acaba en la taiga con un traductor buscando a la segunda esposa de su cliente, que se fugó con su amante, pero que va mandando telegramas informando de por dónde va pasando... lo que la detective no tiene claro es si la segunda esposa quiere ser encontrada o no... y porqué tan lejos... y porqué en la taiga...
entretenido...
y después de la novela de cristina rivera garza, me leí "lo que no se ha dicho" una antología de teresa wilms montt (otra autora que me suele apetecer leer en verano)
y "lo que no se ha dicho", incluye: las páginas de su diario, con las manos juntas, los tres cantos, del diario de sylvia, y anuarí...
y como muestra de la intensidad de la escritura de teresa wilms montt, copio el principio de las páginas de su diario:
"Este es mi diario.
En sus páginas se esponja la ancha flor de la muerte diluyéndose en savia ultraterrena y abre el loto del amor, con la magia de una extraña pupila clara frente a los horizontes.
Es mi diario. Soy yo desconcertadamente desnuda, rebelde contra todo lo establecido, grande entre lo pequeño, pequeña ante lo infinito...
Soy yo..."
una maravilla...
y después del libro de teresa wilms montt, me releí "un palacio en la arena", una antología de edna st vincent millay (que me regaló wne hace unos años, un día de esos que fue a una librería a comprarse algo, vio esta antología de la st vincent millay, pensó en mí, y me la trajo a casa...)
y como lo curioso de las relecturas, es como algunos de los poemas que marcaste en la primera lectura, no es que no te gusten, es que ya no te llegan igual, y que poemas que no marcaste en su momento, te llegan ahora a lo profundo del alma, copio el poema que encontré en esta relectura, que aunque no marqué la primera vez que leí esta antología, me llegó al corazón el otro día... y dice:
El tiempo no supone consuelo; me mentisteistodos al decirme que el tiempo aliviaría el dolor!Le echo de menos bajo el llanto de la lluvia;le deseo cuando empieza a retirarse la marea;todos los viejos neveros se fundieron en los montesy las hojas del año pasado son humo en los caminos;pero el amargo amor del año pasado ha de seguirapilado en mi corazón y persistir mis razones de antaño.Existen cientos de lugares a los que no me atrevoa ir: así de rebosantes están de su recuerdo.Y al entrar con alivio en algún lugar tranquilodonde nunca se posara su pie o brillara su rostrome digo: «No hay memoria de él en este sitio!».Y entonces me quedo atribulada al recordarle.
(y me quedo con la palabra atribulada...)
una maravilla, siempre, releer a edna st vincent millay...
y después de los poemas de la st vincent millay, me leí "entre el viento y la luz" de anne mette overgaard jensen, compañera de la editorial loto azul... y en vez de intentar hablar de él, que yo no sé hablar de poesía, voy a copiar aquí el poema que se titula "prólogo", con el que anne mette overgaard jensen da inicio a este precioso poemario, porque además de toda una declaración de intenciones, me parece un resumen perfecto, en verso, de su poemario:
PrólogoNo todo viaje se mide en kilómetros.Hay desplazamientos que ocurren en la piel,en la manera de sostener el silencio,en la forma en que una voz aprende a no esconderse.Este libro nació de un cruce.Un lugar sin coordenadas,donde el viento todavía empujay la luz ya empieza a quedarse.El viento enseñó la forma:cómo mantenerse en pie,cómo no desbordar,cómo doblar la emoción como un abrigoy guardarla para después.La luz llegó sin pedir permiso.No explicó: ardió.Mostró que el cuerpo también piensa,que el deseo no es una falta,que existir puede ser una afirmación.Entre ambas fuerzas se abre esta escritura.No como una batalla,sino como una conversación lenta,una respiración que aprende a no elegir bando.Aquí la infancia es un clima,el idioma una casa que a veces se rompe,los trenes un pulso que no sabe quedarse,el sur una llamarada que enseña a ocupar espacio,el espejo una puerta,el cuerpo un territorio que deja de pedir disculpas.Nada de lo que se dice ocurrió exactamente así.Pero todo ocurrió.La memoria no repite: transforma para poder decir.Hace de la herida metáfora,del temblor lenguaje,del paso una forma de permanencia.Cada poema es una habitación abierta.Entre la niña del horizonte blanco,la joven de líneas rectas,la mujer que aprende a no apagar su luz.Se sientan juntas.Respiran.Por primera vez, no tienen que justificarse.Este no es un libro de llegadas.Es un libro de sostener.De aprender a habitar la contradicciónsin romperse,de aceptar que la casa no siempre tiene muros,de reconocer que el hogar puede ser un cuerpoque por fin se queda en sí mismo.Si algo desean estas páginasno es ser entendidas,sino acompañar.Que quien lea encuentre su propio cruce,su propio viento,su propia luzy ese lugar secreto donde ambas fuerzasdejan de empujarsey empiezan a conversar.
y la verdad es que acompaña...
que me ha encantado...
y después del libro de anne mette overgaard jensen, le hice caso a eve babitz y me leí "nicholas nickleby" de charles dickens... pero eso ya vuelvo mañana y sigo tirando del hilo de mis lecturas, que he leído bastante en vacaciones y sin darme cuenta los posts se me alargan...
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