lunes 16 de octubre de 2023

y después de la "vita nova" de dante alighieri, como kathryn schulz, también me dijo en algún momento, como de pasada, algo de que a su padre le gustaba edith wharton, me leí "francia combatiente", las memorias (o casi el diario) que edith wharton escribió durante la primera guerra mundial...

y es que aunque yo soy más de la segunda (si hay que elegir una guerra, quiero decir (como si hay que elegir un roth prefiero a joseph que a philip (mira que le hacía gracia a wne mi manía de que tenía que elegir a un roth (y mira que echo de menos alguien a quien le interesen estos razonamientos absurdos míos sobre elecciones que no hace falta hacer)))), el caso, que aunque yo soy más de la segunda, últimamente la primera guerra mundial también me está interesando... me he encontrado con varios libros sobre ella, lleva directamente al período de entre guerras que tanto me fascina, y estoy empezando a entender (a mis cuarenta y cinco años) que el final de la primera guerra mundial lleva inevitablemente a la segunda (que lo he sabido siempre, pero como idea abstracta, leída más de cien veces, pero es ahora, poco a poco, lectura a lectura, cuando estoy empezando a ver con claridad los pequeños matices que hicieron inevitables ciertas cosas)

además adoro a edith wharton (es una de las favoritas entre las favoritas) y es siempre un placer leerla...

así que he seguido a la wharton por el frente francés, he asistido a bombardeos, he ido a hospitales en la segunda línea, he buscado hotel en pueblos devastados y con toque de queda y aún recuerdo la contraseña por si los paraban en un control...

hay un momento del libro en el que la wharton dice: "Junto a mí, en el escritorio, tengo un ramo de peonías; las alegres peonías rosáceas de aspecto redondeado que crecen en los jardines de las aldeas. Estas han sido recogidas esta misma tarde en el jardín de una casa en ruinas de Gerbéviller: una casa tan calcinada y convulsa que, para hallar los epítetos más adecuados para describir su atroz estado, tendríamos que acudir a las palabras que emplearía un profeta hebreo al deleitarse con la caída de una ciudad de idolatras."


y por culpa de este trocito (y de estar en francia y de la primera guerra mundial, claro) en cuanto acabé el libro de edith wharton, retomé el cuarto tomo de las obras completas de colette, y me leí "al alcance de la mano", una recopilación de artículos en los que la maravillosa colette me ha hablado de lo golosa que es, de lo mala que es la prisa, del lujo de ir despacio, de asesinatos, de zahories, de perfumes, de extrañas familias, de niños prodigios y de viajes en avión... y todo como lo hace ella, con esa exquisitez con esa ligereza y esa manera tan suya y tan maravillosa de contar las cosas...


y mientras me acababa el libro de colette, me llegó el último libro de ana luísa amaral, y mi hermana la pequeña (que ha venido a pasar aquí unos días) me regaló el último de la despentes... así que me leí los últimos artículos del libro de colette, intentando decidir cuál de los dos libros leer primero (tenía claro que esas iban a ser mis dos próximas lecturas, pero me costaba decidir el orden, porque si bien es cierto que después de una autora francesa, no debería leer a otra autora francesa, el libro de la despentes me apetecía mucho...) así que cuando ya había decidido que en cuanto me acabase a colette me iba a poner con el de la amaral, me enteré de que había muerto louise glück, y claro, me tuve que empezar sus ensayos completos, que llevan en casa desde este verano...


y es que louise glück no es que sea una de mis autoras favoritas, es una de las favoritas entre las favoritas...

descubrí (es la sensación que tengo cuando lo pienso, que la descubrí, sí) allá por el año dos mil trece (va  a hacer diez años en dos meses), y aunque no sé cómo llegué a ella, juraría que fue rebuscando entre los fondos de la editorial pre-textos... porque hay editoriales de las que te fías, y yo me fío de la pretextos... y me encanta revisar sus fondos...

y el primer libro que leí de ella fue "el iris salvaje" (que podría ser su poemario más famoso) y a partir de ahí fui comprando todo lo que tenía (y fue publicando) la pretextos de ella...

así que después del "iris salvaje", me leí "ararat", y después me leí "vita nova", y "averno", y "praderas" (que me leí en un autobús volviendo de la residencia un día que fui a ver a la abuela), y "una vida de pueblo" (que fue uno de los libros que me leí durante el confinamiento), y entonces le dieron el nobel, y como ya me había leído todo lo que había publicado en ese momento de ella, me releí "ararat", y "el iris salvaje", y "praderas", y entonces empezó a publicar libros nuevos la editorial visor, y aunque al principio no quería, al final me leí "noche fiel y virtuosa" (que fue uno de los libros que me hizo compañía en el hospital), y me leí también el de "figura descendente y el triunfo de aquiles", y me releí "vita nova" (y lloré mucho), y me leí los de "primogénita y la casa en el marjal", y las "recetas inmortales de la comunidad", y me releí "meadowlands" (que es el de "praderas"), y me leí también hace poco el de "marigold y rose"...


así que he pasado el fin de semana leyendo los "ensayos completos" de louise glück... y me han encantado... incluso los diez prólogos (que estuve a punto de saltarme, pero que como soy como soy, acabé leyéndome, porque yo no me salto cosas (soy la lectora ideal de milan kundera: me leo todas las palabras) y lo único que me salto (si es que me salto algo) son los prólogos o los epílogos siempre y cuando no los haya escrito el propio autor del libro... 

y me han encantado los ensayos de louise glück, y me han hecho compreder mejor sus poemas, y su manera de escribir poesía, y lo en serio que se lo tomaba y lo importante que era la poesía para ella...

dice en un momento dado: "Lo que acabé viendo, durante uno de mis más difíciles silencios, cuando comencé a dar clase, era que en tales instantes la autoría del texto no importaba en absoluto; y llegué a darme cuenta de que me sentía llamada a servir a los poemas de otros de la misma manera, con la misma ferocidad con que yo me entregaba a mis propios poemas. Lo que importaba era conseguir un poema bueno, memorable, hacia cuyo final nada podía refrenar el avance.

lo que me ha hecho descubrir louise glück es que yo también me siento llamada a servir a los poemas de otros (y además me ha recordado la maravillosa cita de nadine gordimer, la que dice: "Son sus poemas, de los que se ha apropiado para que la acompañen en su vida: los poetas siempre saben mejor que ella lo que le está sucediendo, lo que les está sucediendo.")

también me ha dicho louise glück que "El amor conecta a un ser irrepetible con otro: el pago es el terror de la muerte, puesto que, si cada persona es única, cada muerte es singular, y hay una soledad eterna."

y que "Respecto al poder reconstituyente del arte, hay que poder distinguir entre la experiencia del lector y la experiencia del escritor. Para el lector, una obra de arte puede ser un mantra: dando forma a la devastación, el poema rescata al lector de la informe oscuridad sin gravedad alguna; es un oasis en el desierto; el poema se convierte en su compañero de batalla, en su rescatador, una prueba de que el sufrimiento puede darse de alguna manera para proporcionar sentido."

reconozco el poder reconstituyente del arte... toda mi vida lo he sabido, pero en los dos últimos años lo he sentido más intensamente...

además, yo personalmente he de agradecerle a louise glück dos mantras...

el primero, unos versos de uno de los poemas de "praderas", los que dicen que:

"Así que Penélope tomó la mano de Odiseo,
no para detenerlo sino para dejarle grabada
esta paz en la memoria:

de ahora en adelante, el silencio que atravieses
será mi voz que te persigue."


y el poema "lamento" de "vita nova", que dice:


Lamento

Sucede algo terrible: mi amor
se está muriendo otra vez, mi amor que ya se ha muerto:
murió y fue llorado. Y sigue la música,
una música de separación: los árboles 
se convierten en instrumentos.
   
Qué cruel es la tierra, los sauces resplandecen,
los abedules se inclinan y suspiran.
Qué cruel, qué profundamente tierna.
   
Mi amor se está muriendo; mi amor
no sólo una persona sino una idea, una vida.
   
¿Para qué voy a vivir?
¿Dónde volveré a encontrarlo
más que en el dolor, madera oscura
con que se hace el laúd?
   
Una vez basta. Una vez basta
para despedirse sobre la tierra.
Y para llorar a alguien también, por supuesto.
Una vez basta para despedirse para siempre.
   
Los sauces resplandecen junto a la fuente de piedra,
junto a senderos de flores.
Una vez es suficiente: ¿por qué está vivo otra vez?
Y también brevemente, y sólo en sueños.
   
Mi amor se está muriendo: la despedida ha vuelto a empezar.
Y a través de los velos de los sauces
la luz del sol asciende y resplandece,
no la luz que conocimos.
Y los pájaros cantan otra vez, canta hasta la huilota.
   
Ah, he cantado esta canción. Junto a la fuente de piedra
los sauces cantan otra vez
con una ternura indescriptible, arrastrando sus hojas
por el agua radiante.
   
Está claro que lo saben, lo saben. Él se está muriendo otra vez,
y también el mundo. Morirá durante el resto de mi vida,
eso creo.


y antes de terminar, voy a copiar el final del último ensayo "miedo a la felicidad" en el que louise glück dice que:

"El mundo, tanto si se le vigila celosamente o lo dejamos un poco a su aire, en efecto, el mundo proporcionará suficiente dolor. La intensidad, la frecuencia y el tipo de tal dolor dependen hasta un doloroso grado de la suerte, de lo que llamamos suerte porque no puede ser controlada, atraída ni anexionada. No podemos hacer nada respecto a lo que la suerte haga con nosotros. Pero podemos, sin embargo, rechazar lo estrecho de esa infelicidad determinada en que insiste la voluntad. A veces algo nos dará placer, nos hechizará realmente o nos entretendrá divirtiéndonos, nos desarmará terriblemente. En la medida en que nuestra temerosa y rígida naturaleza lo permita, creo que deberíamos dar la bienvenida a lo que venga."


una maravilla...


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