martes, 5 de septiembre de 2023

y me terminé de leer el sábado la "travesía del manglar" de maryse condé... una maravilla... 

el libro empieza cuando la señorita léocadie tomithée (maestra de primaria jubilada hacía 20 años), se quedó de pie, una mano en el pecho, la otra en puño a la altura de la boca, porque en su paseo diario se acababa de encontrar con el cadáver de francis sancher... 

estamos en la isla de guadalupe, en rivière au sel, y la novela nos cuenta el valatorio de francis sancher al que acuden moïse, mira, aristide, doña sonson, joby, dinah, sonny, loulou, sylvestre ramsaran, léocadie timothée, cyrille el cuentacuentos, rosa (la madre de vilma), carmélien, vilma, désinor (el haitiano), dodose pélagie, lucien évariste, mira, émile étienne (el historiador), xantippe

y los asistentes al velatorio nos irán contando la historia del muerto y su propia historia, y partes de las historias del resto del pueblo...

como la historia de rosa, la madre de vilma, que tuvo una bebé que se le murió... y dice

"Me quería morir; no me pude morir. Mantuve los párpados apretados, muy apretados para que la oscuridad entrara también en mí."

o la de carmélien que dice que "Le parecía que ese infierno ya había durado años -pero es bien sabido, el tiempo se estira en la pena"

o vilma, la última amantes de francis sancher, embarazada, que dice "Me gustaría ser mi ancestra india para seguirlo hasta la pira funeraria. Me aventaría a las flamas que lo consumieron y nuestras cenizas se mezclarían, como no supieron hacerlo nuestras almas. Me gustaría ser mi ancestra india para morir de él. Eso es lo que me gustaría ser.

o désinor, el haitiano, que dice que "Bien decían nuestros ancestros que la muerte no es más que un puente lanzado entre los seres, un pasaje que los acerca y en el cual se encuentran a medio camino para cuchichearse todo lo que no se habían podido contar.

o dodose pélagie que dice, casi al final de la novela que: "Sí, hay un tiempo para buscar y un tiempo para dejar ir; un tiempo para conservar y un tiempo para disipar; un tiempo para rasgar y un tiempo para remendar; un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar. 
Ahora me llegó el tiempo de volver a empezar.

que me encantó volver a leer a maryse condé...


y el sábado por la tarde me leí "dios vuelve en una harley" de joan brady... sí... ya por el título me quedó claro que no era de mi estilo, que no es el tipo de lectura que hago habitualmente.. que no... pero... fue un préstamo... me lo dejó una amiga, y creo que ya he dicho que los préstamos hay que leerlos, y que además hay que leerlos en seguida para poder devolverlos y que no se nos olvide, porque pocas cosas hay tan ruines como no devolver un libro...

así que el sábado por la tarde, después del libro de la condé, me puse con éste...

y qué puedo decir?... pues que es una comedia romántica de esas que pasan en la tele los sábados después de comer... libro fácil de leer, ligerito (pese a que es dios el de la harley) al que no sé si le pillé el tono (puede que yo lo leyera en clave ligera y me perdiera cierta profundidad, pero el sábado por la tarde no estaba yo para profundidades, y creo que joan brady pretendía un libro ligero)

así que me gusto, sí, como te gusta un telefilme de vez en cuando... además creo que era el día ideal (sábado por la tarde) para leerlo...


y cambiando de tono, me leí "después de medianoche" de irmgard keun, una de las autoras que me nombró kirsty bell en sus maravillosas "corrientes subterráneas" y que (según me contó kirsty bell) fue amante de joseph roth (mi roth favorito).

y en "después de medianoche", irmgard keun nos cuenta mediante un par de noches y pequeños detalles el ascenso del nazismo... alemania, creo que mil novecientos treinta y seis, y la narradora, sanna, que vive en casa de su hermanastro y se mueve en el círculo de éste y de su mujer, nos cuenta su historia, como ha llegado hasta allí y pequeños detalles que van hablando de una alemania que se va volviendo cada vez más fanática y más peligrosa...

leyes que legislan sobre las relaciones personales, una población que se denuncia por comentarios que podrían parecer inofensivos, parte de la población intentando escapar y la otra parte intentando hacer méritos ante un régimen absurdo que promete ya desde el inicio el horror en el que luego se convirtió...

me fascina la alemania de entre guerras... por mucho que lea sobre el tema, me sigue fascinando como se llegó a donde se llegó, como ocurrió lo inimaginable, y siempre llego a la misma conclusión: se veía venir, hubo señales, no hubo desconocimiento por parte de la población, ni fue una minoria la que hizo lo que hizo... pasó lo que pasó porque millones de personas se emocionaron y creyeron que esa (sí esa) era la solución... y porque hay gente mala, y si les das leyes obscenas a las personas malvadas consiguen hacer pequeñas atrocidades que con el tiempo permiten las grandes atrocidades de la guerra y los campos de concentración...

hay un momento del libro (yo es que al final busco lo que busco, que es un consuelo a mi pena) en el que irmgard keun nos cuenta la historia del vecino de franz, su novio (que es su primo), y dice:

"Su mujer era bajita, regordeta y alegre. Se llamaba Sabine, él le decía Binchen. Era de buen corazón, de espíritu sencillo y bondadoso. Él la quería y seguirá queriéndola siempre. Por eso su muerte sólo pudo entristecerlo, pero no lo sumió en la desesperación. Porque la desesperación por la muerte de un ser querido es la desesperación que produce el certero presentimiento de que uno lo olvidará en el alma, lo sustituirá por otro y lo perderá así por toda la eternidad. Así lo decía el señor Jean Küppers con su voz áspera, un poco herrumbosa. Una podría creer que lleva mucho tiempo sin hacer uso de su voz. 
Su mujer, Binchen, murió hace diez años."
 
en fin... una maravilla de libro y un placer conocer a irmgard keun...


y después del libro de irmgard keun, me leí "una vida de tres perros" de abigail thomas... pero eso ya vuelvo mañana (o pasado) a contarlo...


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