(dos poemas (dos) para el club de la luna)
mi sobrino el mayor me recordó hace unos días, hablando por teléfono y por wasap a la vez, que hoy había luna llena, y no sé porqué, me acordé del club de la luna... de cuando en libro de arena la portada se llenaba de posts a la luna...
así que, nostálgica que es una, he buscado dos poemas de faulkner a la luna... del libro que comentaba ayer... de sus poesía reunida...
Luna de muerte, luna de fúlgida desesperanza:la tierra se hunde en las profundidades de un mar de platay los árboles, su cabellera ondulante y muerta,buscan la superficie como un ruido que zozobrara.Cuántas veces despierto a esta desesperanzay siento que me sangra una herida en el costado,como si me hubiera intercambiado con el Tiempo,y ocupado Su lugar doliente en la cruz.Seguirá el Tiempo aquí, donde fui joven y ofrecieraeste cuerpo el arrebato resplandeciente del corazón,anhelante en estos muslos en los que busqué la muerte?Secará el Tiempo la boca en la que la mía abrevara?Acaso el Tiempo, heredero de todo, me lo legue,puesto que la congoja pronto se olvida.Oh, madre tierra, sé buena: quien nos ha bendecidopuede darnos una noche sin luna ni pájaros.
Misteriosamente asentada en el cieloestá la luna, envuelta en un halo, como una loca.Deja caer las manos para acariciarel pecho y los flancos enmarañados del mundo remoto,y las hunde, blancas, hasta el codo,en las sombras frondosas del claroen cuyas entrañas silenciosas duermen, como plata,los pájaros, y despiertaa los canoros y nerviosos ruiseñores,cuyos trinos surcan el mar de azurcomo dispersas velas de plata.También a mí me acarician sus manos;también a mi ardiente corazón incita la luna.Mientras gira, eviterna, por el cielo,sus blancos pies, reflejados en mis ojos,tejen un lazo alrededor de mi menteque ninguna ola ni empeño puede romper,porque la luna está loca, y es vieja,y de muchos ha contado ya la vida,y de muchos ha visto marchitarse la belleza:pasan, pasan, pero no saben a dónde van.La tierra callada, tan quieta, tan antigua,sueña bajo el brezo y la gualda,envuelta por el poderoso aroma del níveo setode espinas suspendido al bordede una negra quebrada, de cuyo interior emergenbrumas suaves y espesas como cabello,que brillan -plata que flota- bajo la luna.Las estrellas se precipitan -pero son estrellas?-contra los oscuros barrotes de los pinos.En una melancólica colina, mojada por la luna,brillan los cornejos floridos, imperturbables,como manos rígidas que, mostrando su reverso,invocaran al cielo,y extienden su blancura de hielopor el terciopelo de la noche.
por si alguna lunática pasa por aquí...
y ya mañana, si eso, retome el hilo de mis lecturas...
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