terminé de leer "lo que hay" de sara torres... una preciosidad que empieza con una cita de mi querida deborah levy, del libro "el coste de vivir" y que luego empieza así...
"Mientras mamá moría yo estaba haciendo el amor. La imagen me asombra y me perturba. Mi madre se iba y yo me agarraba a algo desbocado, que persevera cuando lo que más amamos, lo que nos es más familiar, comienza a suspenderse y ya no nos abandona."
entiendo ese principio... mientras mi amor moría yo estaba trabajando, no sé si abriendo algún e-mail, mandando algún presupuesto o confirmando las facturas del día anterior, pero no estaba donde debería haber estado...
más adelante se pregunta:
"Recordaba mamá cuando la sedaron que yo estaba de camino? Quiso esperarme y la droga se lo impidió?"
uf... no sabes cuántas veces me he preguntado yo algo parecido... me esperó?... me escuchó llorar al lado de su cama?... retuvo mi mano la última noche, cuando estaba ya inconsciente, o fue un acto reflejo?... quería que me quedara?... entendió que me fuera y que a la mañana siguiente en vez de ir corriendo al hospital bajase a trabajar a mi hora porque su hermana me dijo que ella iría a primera hora y que ya me llamaría para que fuera a mitad mañana?... o mi pobre y dulce amor no se enteró de nada desde el momento en que lo sedaron y ni me esperó ni lo decepcioné, rompiendo involuntariamente mi promesa, porque yo de verdad creía que tenía tiempo y que él me esperaría?... nunca lo sabré y sé que no me lleva a ningún sitio hacerme estas preguntas, pero sara torres me demuestra lo inevitables e involuntarias que son al hacérselas ella misma...
más adelante dice que "en la acera frente al edificio de mi abuela, un estallido de ansiedad no me deja cruzar el primer paso de cebra. Se me doblan las piernas. Resulta que sí, esa expresión existe porque responde a una realidad material. A veces, cuando el organismo no puede más, las piernas se doblan. El tiempo se pliega y el cuerpo, extrañamente, sabe."
sí, resulta que esa expresión existe porque responde a una realidad material... a sara torres, como a mí, le fascina la literalidad de ciertas expresiones... yo durante meses estudié mi dolor y su expresión en la literalidad de lo que en momentos normales nos parecen quizás expresiones que expresan pero que no describen y te sorprende lo descriptivas que resultan en la realidad cuando el dolor es insoportable y se te doblan las piernas, y te dobla por la mitad, y te hunde hacía el suelo y te ahoga, literalmente por falta de aire...
y sonrío al leer que dice que "no quise traer malestar a nadie, sigo sin quererlo. Por eso a veces tiemblo detrás de la escritura y nunca cuento del todo la verdad."
hago examen de conciencia, y cierto es... yo tampoco quiero traer malestar, yo no sé si tiemblo, pero es cierto que dudo, que a veces escribo para sacarme de dentro ciertas cosas pero que después omito, y las omisiones (que diría marianne moore) no son accidentales... así que no, nunca cuento del todo la verdad, o quizás yo diría que lo que cuento es cierto, pero que no lo cuento todo, por un lado, porque todo es incontable, y por otro, para no traer malestar a nadie...
me dice también sara torres que "La entrada de la noche es feroz para el ánimo. El cuerpo agotado ya no tiene recursos para convencerse de que es capaz de entretener sus sentimientos de pérdida, engancharse a la vida."
y yo antes creía que no era del todo cierto... yo al principio de todo esto estaba tan jodida y tan rota que me daba igual que fuera de día que de noche... lloraba y lloraba y lloraba sin importarme la hora del día... ahora que mi llanto sigue siendo diario pero que he aprendido a aguantarlo bastante bien durante el día, sí que es cierto que llego a la noche agotada y sin fuerzas para (como dice sara torres) entretener mis sentimiento de pérdida... aunque también es cierto que en mi caso, al vivir sola, es también un tema práctico, ya que sé que a partir de las diez de la noche, nadie me va a llamar ni me va a sorprender llorando... si lloro, mi madre no verá mis ojos enrojecidos, ni mis hermanas escucharan lágrimas en mi voz... así que a partir de esa hora dejo de aguantar el llanto, y lo que pasa cuando dejas de aguantar el llanto, después de todo el día aguantándolo, es que acabas llorando... aunque creo que un día de estos seré capaz de pasar todo un día sin llorar...
dice sara torres que "La ausencia de los cuerpos a los que nos hemos vinculado a través de una pasión es desconcertante. El principal problema de la pérdida es el susto, al que se refiere la escritora chicana Gloria Anzaldúa en su trabajo. El susto tiene que ver con un evento que impacta en la normalidad de nuestras vidas obligándonos a resignificarlas, entenderlas de otro modo. Se puede perder un amor, a una madre, una ciudad. Se puede perder un bazo, un pecho, la sensación de bienestar, salud, movilidad. Cada pérdida nos fuerza a escribir nuestra historia con palabras distintas.
Un susto es también el shock violento sobre el hábito de poder conversar con las personas amadas. La interrupción de la conversación nos es incomprensible, afecta a todo lo que somos porque somos con relación a quienes amamos con necesidad. Nuestros vínculos pavimentan la realidad para poder transitarla, y el mapa de navegación de transforma con la pérdida de aquellas personas que estaban muy presentes en nuestras vidas. Amo para existir, y porque existo amo. El amor es lo vinculante."
la interrupción de la conversación... la pérdida del interlocutor... el susto... me gusta como concepto... así que anoto a gloria anzaldúa para buscarla...
y es que sara torres y yo compartimos lecturas y motivos de llanto... en el libro cita el libro "el coste de vivir" de deborah levy, se lee el libro de "el mar, el mar" de la iris murdoch, y el de "desmorir" de anne boyer (tres libros, que a mí en mi duelo, también me ayudaron mucho), cita a la woolf pregutándose a quién le regalará las flores, y llora con la versión de rosalía del me quedo contigo... y esos detalles, esas casualidades, quieras que no, unen mucho...
que me ha encantado el libro de sara torres... y antes de terminar, copio lo que le dice a sara su psicóloga, porque me vino bien leerlo:
"Tienes derecho a no pasar página. Es una moda relativamente reciente animar a las personas a "superar" su pasado y cambiar de vida. Cuantos años vestía de negro una mujer de luto? Antes nos obligaban a existir en lo perdido y ahora nos obligan a no mirar "atrás". Seguro que la teoría te la sabes, ahora falta bajar las revoluciones, darte tiempo, y conseguir creértela".
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