viernes 17 de junio de 2022

"Nadie me había dicho nunca que la pena se viviese como miedo. Yo no es que esté asustado, pero la sensación es la misma que cuando lo estoy. El mismo mariposeo en el estómago, la misma inquietud, los bostezos. Aguanto y trago saliva."

así empieza "una pena en observación" de c. s. lewis... sí... otro libro de duelo... 

un libro que ha ido apareciendo, citado o nombrado en diferentes libros este año, y que compré en ebook hace poco, porque los ebooks son sorprendentemente baratos (y porque cada vez que me compro un ebook me lo imagino riéndose de mí como él se reía de mí...), y porque no lo he encontrado en papel... 

y es que c. s. lewis perdió a su mujer... por un cáncer... y tomó notas de su pena... además, a su pena se añaden dudas de fé (yo no he tenido de esas, porque sin fé es difícil tenerlas), y hace todo un estudio de su dolor, que es un estudio del duelo (aquello de llegar a lo universal mediante lo personal que decía yo hace años...), y la verdad es que viene bien leerlo... 

dice por ejemplo que: "Un extraño subproducto de mi pérdida, es que me doy cuenta de que resulto un estorbo para todo el mundo con que me encuentro en el trabajo, en el club, por la calle. Veo que la gente, en el momento en que se me acerca, está dudando para sus adentros si "decirme algo sobre lo mío" o no. Me molesta tanto que lo hagan como que no lo hagan. Algunos meten la pata de todos modos. R. me ha estado evitando durante toda una semana."

es curioso... a mí hay quien lleva meses evitándome...

dice también que "la pena se sigue sintiendo como miedo. aunque tan vez fuera más exacto decir que como un "suspense". O como una expectativa; eso es. Es como estar colgado a la espera de algo que va a pasar. Esto confiere a la vida una sensación permanente de provisionalidad. Parece como si no valiera la pena empezar nada. No soy capaz de encontrar asiento, ando azogado y nervioso, bostezo, fumo muchísimo.

la verdad es que no lo había pensado, pero algo de eso hay... no es miedo, pero la sensación es parecida... no es que no valga la pena empezar nada, es que no hay futuro y sin futuro es complicado eso de hacer planes... y yo también estoy fumando más de lo que fumaba antes de que todo esto empezara...

dice c. s. lewis también que: "No es verdad que esté pensando siempre en H. El trabajo y la conversación me lo hacen imposible. Pero los ratos en que no estoy pensando en ella puede que sean los peores. Porque entonces, aunque haya olvidado el motivo, se extiende por encima de todas las cosas una vaga sensación de falsedad, de despropósito. Como en esos sueños en que no ocurre nada terrible -ni siquiera que parezca digno de mención al contarlos a la hora del desayuno-, y sin embargo la atmósfera y el sabor del conjunto son mortíferos. Pues igual. Veo rojear las bayas del fresno silvestre y durante unos instantes no entiendo por qué precisamente ellas pueden serultar deprimentes. Oigo sonar una campana y una cierta calidad que antes tenía su tañido se ha esfumado en él. Qué pasa con el mundo para que se haya vuelto tan chato, tan mezquino, para que parezca tan gastado? Y entonces caigo en la cuenta."

uf... conozco ese caer en la cuenta... ese no saber qué pasa y "acordarte", que no es que te olvides, porque está ahí todo el tiempo, es que la cabeza te hace esas cosas caprichosas...

y continúa: "Ésta es una de las cosas que más miedo me dan. Las agonías, los momentos nocturnos de locura, siguiendo un curso natural, tendrán que acabar por desvanecerse. Pero y qué viene luego? Nada más que esta apatía, esta mortal insulsez? Llegará un día en que deje de chocarme que el mundo me parezca una calle tan estrecha, por haber llegado a aceptar la sordidez como cosa normal? Es que la pena acaba por desleírse en aburrimiento matizado por una ligera naúsea?"

espero que no...

admito que sonreí (con una sonrisa triste) cuando c. s. lewis se pregunta: "Qué clase de amante soy yo, pensando tan sin cesar en mis tribulaciones y tan poco en las de ella? Hasta cuando la llamo locamente y le pido "Vuelve!", lo hago de forma egoísta. Nunca se me ha ocurrido plantearme la cuestión de si esa vuelta, caso de ser posible, sería buena para ella."

yo sí me lo he planteado... 

viene bien leer libros de duelo... c. s. lewis me ha explicado, por ejemplo: "Creo que estoy empezando a entender por qué la pena se siente como una expectativa. Procede de la frustración de tantos impulsos que se han hecho habituales. Todos mis pensamientos, sentimientos y acciones, uno por uno, tenían a H. por objeto. Sigo por rutina tensando el arco en la cuerda, pero de repente recapacito y me rindo a la evidencia. He tomado uno de los muchos caminos que llevan al pensamiento hacia H. Pero ahora hay un paso a nivel infranqueable que se cruza en mi ruta. Antes tantos caminos y ahora tantos callejones sin salida."

y me ha gustado especialmente su teoría del duelo como continuación del amor, que dice: "Y de pronto, al uno o al otro les llega la muerte. Y lo vemos como un tajo en seco al amor. Como la interrupción en el curso de una danza, como una flor con la cabeza desventuradamente tronchada, algo que se truncó y perdió, por tanto, su debida forma. Me pregunto si es así. Si, como no puedo por menos de sospechar, el muerto también sufre el dolor de la separación (y debe ser éste el mayor purgatorio de sus padecimientos), eso quiere decir que para ambos amantes -y para todas las parejas de amantes sin excepción-, el duelo forma parte integral y universal de la experiencia del amor. Es una continuación del matrimonio, de la misma manera que el matrimonio es una continuación del noviazgo o que el otoño es una continuación del invierno. No se trunca el proceso; es una de sus fases. No se interrumpe la danza; es la postura siguiente. Mientras el ser amado está aquí todavía, vive uno "fuera de sí". Luego viene la trágica postura de la danza, y tiene uno que aprender a seguir estando fuera de sí, aun careciendo de esa presencia corporal, aprender a amar a la Ella verdadera, en vez de retroceder a amar nuestro pasado, nuestra memoria, nuestra pesadumbre, nuestro alivio de la pesadumbre, nuestro amor propio."

y me ha venido bien que me cuente que "en una pena nada se asienta. Está uno saliendo de una fase, pero siempre se repite. Vueltas y revueltas. Todo se vuelve a repetir. Avanzo en círculos."

y también cuando se pregunta "Cuántas veces me voy a seguir sorprendiendo frente al inmenso vacío, como si se tratara de una novedad, y oyéndome decir: "Nunca me había dado cuenta de lo que he perdido hasta este momento." Va a seguir siendo siempre así? Me amputan la misma pierna una y otra vez."

(y es que en un momento dado, c. s. lewis, hablando de la recuperación dice que no es lo mismo recuperarse de una operación de apendicitis que de una amputación de una pierna (el ejemplo de la amputación me lo he dado muchas veces a mí misma, por eso me hizo gracia encontrarlo en este libro), que si te amputan una pierna, por bien que te recuperes, no vas a volver a ser el mismo, y vas a echar de menos esa pierna todo el día, todos los días)

y también me ha gustado mucho cuando casi al final dice: "En la medida en que estas notas pudieran suponer una defensa contra el colapso total, una válvula de escape, han dado algún resultado. La otra finalidad que les atribuía ha resultado estar basada en un malentendido. Creí que podría describir una "comarca", elaborar un mapa de la tristeza. Pero la tristeza no se ha revelado como una comarca sino como un proceso. No es un mapa lo que requiere, es una historia; y si no dejo de escribir esta historia en un momento determinado, por caprichoso que sea, no habría razón para que dejara de escribir nunca. La pena es como un valle dilatado y sinuoso, que a cada curva puede revelar un paisaje totalmente nuevo. Pero no todas las curvas lo hacen, como ya he dejado dicho."

y para teminar (porque tendré que terminar este post) copio también cuando casi al final habla directamente con H. y le dice: "Te diste cuenta en algún momento, amor mío, de lo mucho que te llevaste contigo al morir? Me despojarse hasta de mi pasado, hasta de las cosas que nunca compartimos."

totalmente cierto... hasta de eso... 

una maravilla leer a c.s. lewis... 



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