sobre el puente que cruza la luna...

jueves y te escribo desde la caja... y como la mañana ha sido un caos (como suelen serlo las mañanas de postfacturación...), vengo a escribirte por la tarde.

así que jueves y hoy vengo a contarte (si el cliente pesado que pese a mis tecleos y a que no le contesto, no deja de hablarme, me permite concentrarme) que me estuve leyendo un precioso poemario: el puente que cruza la luna de tess gallagher...

(el cliente se ha ido por fin, así que retomo el post...)

el puente que cruza la luna, precioso poemario, como te decía que tess gallagher escribió tras la muerte de su marido raymond carver... y es que conocí a tess gallagher en la antología lengua de madera, aquella de poesía breve en inglés, y buscando un par de datos para mi pequeño palacio de vocabulario supe de este poemario, lo busqué, lo encontré, y pedí que me lo enviasen al despacho cuanto antes...

y como, aunque me encantaría, no sé hablar de poesía, te voy a copiar uno de los poemas de esta preciosidad de libro, porque los tres primeros versos me hicieron dar un respingo en el sofá... 



leyendo la cascada



aquellas páginas cuyas esquinas

dobladas son ahora pañuelos, atados

a la última luz de cada uno de sus árboles preferidos,

junto a los que se detenía, y que me señalan el camino

con certeza, como si hubiera ordenado a bandadas

de pájaros que hiciesen susurrar a las hojas en lo alto.



miro a lo alto a menudo, y pienso en

sus nidos tibios y dejo

que un rasgueo de reconocimiento vibre como un koto,

como si su cabeza aún me mirara por encima del hombro,

rodeada por una niebla fría, dispuesta a encontrar la salida

por una escalera de mármol batida

por sus pisadas. mis cuentas de ámbar se dirigen, flotando, hacia el mar,

en una sencilla vaina de guisante -igual que las que botan los niños-,

como un carguero cuyo destino fuera perderse.



cuántas veces me mantiene viva media cerilla,

cuando recuerdo su voz atravesar las habitaciones

y acudir yo a su llamada, para escuchar algunos versos

que él recitaba de forma contradictoria,

como si añadiese una ala de lastre y

descubriera el vuelo.



tanto del amor se curva ahí,

donde su pluma encerraba entre paréntesis

el pareado, a media página, que mi ajuar,

aún sin estrenar, me atrae poderosamente,

como una frente a la que se invitara demasiado

y se diese a la paradoja.



me permite vestirme deprisa para el viaje,

como la mejor forma de dejarme lo que se desvanece,

según esté listo o no; él lo está y se desliza

junto a mi cama, en domingo,

hasta que somos como los muertos dando agua

a los muertos, sin reparar en que nuestra tenue sed

es insaciable.

tess gallagher (el puente que cruza la luna)



un libro precioso y triste cuya melancolía se me quedó tan enredada en las pestañas, que tuve que tirar mano de más poesía para poderlo superar... la de bukowski, que suele ser mano de santo... pero eso ya te lo cuento mañana, si me dejan volverme a conectar...

corto y cierro... 



No hay comentarios:

Publicar un comentario