miércoles y te escribo desde la caja... y como desde aquí no puedo hacer
nada (tengo los gastos a medio meter, pero es que a última hora de la
tarde surgieron un par de imprevistos que me impidieron acabar lo que
había empezado, con la rabia que me da dejar las cosas a mitad), he
decidido abrir el editor y teclear, una mañana mas... porque la verdad
verdadera es que teclear me relaja...
así que miércoles y hoy te contaré que después de lady susan, como seguía en esa fase de leer libros que pesasen poco, cogí de la estantería versos de un joven poeta,
una de esas antologías de la mondadori cuadraditas y pequeñitas, que en
su época se vendían en los quioskos a trescientas pesetas, de rainer
maria rilke...
y si es cierto lo que el propio rilke dice en la carta a un joven poeta con la que empieza esta antología, de que "una obra de arte es buena si ha nacido al impulso de una íntima necesidad", entonces, toda esta antología es buena... claro que cuándo no lo son los poemas de este gran poeta?...
y antes de cortar y cerrar (porque acabo de ver unos recibos, así que
voy a hacer los cobros desde aquí), me vas a permitir que te copie uno
de los poemas de rilke... quizás porque yo también quiero a las pobres palabras, que tan míseras están en lo diario...
cuánto quiero a las pobres palabras, que tan míseras
están en lo diario: a ellas, las invisibles
palabras. de mis fiestas les regalo colores:
sonríen, y se ponen alegres lentamente.
su esencia, que obligaron con miedo a entrar en ellas,
se renueva, visible, y todos pueden verlo:
no han andado jamás todavía en el cántico
y entran estremecidas dentro de mi canción.
rainer maria rilke
y ahora corto y cierro... mañana, si puedo, vuelvo...
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