miércoles y te escribo desde la caja... así que como te podrás imaginar
tengo todo por hacer, pero circunstancias mandan... así que en vez de
haciendo mis cosas, aquí estoy, castigada en la caja...
así que es miércoles y como no tengo nada mejor que hacer, una mañana mas, abro el editor de libro de arena y tecleo...
tecleo y hoy te cuento que me estuve leyendo tristia y otros poemas de
osip mandelstam, poeta del que curiosamente me enamoré por las letras
de dos mujeres (los ensayos de anna ajmátova y las memorias de nadiezdha
mandelstam, su mujer) y al que he leído menos de lo que me gustaría...
pero la verdad es que no es fácil encontrarlo traducido al castellano...
así que cuando encontré esta antología, no me lo pensé y pedí que me la
enviasen...
y de esta preciosa antología (que por cierto tiene un maravilloso prólogo de brodsky) me vas a dejar que te copie dos poemas...
el primero: a casandra, porque dicen que está dedicado a mi muy querida anna ajmátova...
a casandra
en los instantes floridos no busqué,
casandra, ni tus labios ni tus ojos,
pero ahora, cómo nos atormenta el recuerdo
de las solemnes veladas de diciembre.
y en diciembre del año diecisiete
todo lo perdimos, amando.
a uno le despojó la voluntad del pueblo,
el otro a sí mismo se despojó...
algún día en la loca ciudad,
en la fiesta de los escitas, a orillas del neva,
al son de un baile abominable,
alzarán la toca de tu bella cabeza.
y si esta vida es un delirio necesario
y los leños de los barcos son altas casas,
alza el vuelo, victoria sin brazos,
hiperborreica peste.
en la plaza de los vehículos blindados,
veo a un hombre: asusta
a los lobos con la brasas encendidas
de la libertad, la igualdad y la ley.
osip mandelstam (tristia y otros poemas)
y el segundo porque es uno de esos poemas a la luna que tanto me gustan...
cuando la luna urbana aparece en las calles
y lentamente ilumina la ciudad dormida
y crece la noche, llena de desaliento y de cobre,
y la melodiosa cera cede el paso a un tiempo rudo,
y gime el cuco en su torre de piedra
y una pálida segadora, descendiendo a un mundo agotado,
silenciosamente remueve las inmensas agujas de la sombra
y arroja al suelo de madera la paja amarillenta...
osip mandelstam (tristia y otros poemas)
y ya tengo localizada otra antología de mandelstam... así que un día de
estos pediré que, por favor, me la manden, por correo, al despacho...
y ahora corto y cierro...
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