sobre cerco de tierra...

miércoles (todavía?) y te escribo desde el despacho, con la caja por hacer; los bancos a fecha treinta y uno de enero, menos uno que ya lo he cuadrado a veintiocho de febrero; los talones que hice ayer, metidos en sobres; y el correo electrónico abierto, impreso y entregado... y un sueño que me caigo...

miércoles y hoy te contaré que después de las fresas blancas de ewa lipska, cogí del armario la novela cerco de tierra de mi muy querida doris lessing... 



el sol de la tarde quemaba la espalda de martha, pero no de manera uniforme: había empezado a tener conciencia de una pauta de variable intensidad algunos minutos antes, al iniciar una conversación telefónica que presentaba visos de poder continuar perfectamente todavía varias horas.

doris lessing (cerco de tierra)


y así comienza la lessing a contarnos esta historia... la historia de martha, de la mano de la que viviremos el final y los años posteriores al final de la segunda guerra mundial, en un escenario al que yo personalmente no estoy acostumbrada: áfrica.

martha que "tenía que sobrevivir, lo sabía; aquella fase de su vida consistía en resistir, esperar, mantenerse a punto para el momento en que se iniciaría la «vida»."

una vida que está detenida, como en stand by... una vida entregada a la militancia, que después del final de la guerra se volverá más complicada y más sospechosa... atada a un matrimonio que no se podrá disolver hasta que el conflicto acabe, con un padre enfermo que visitar, y una hija a la que puede ver en casa de su madre, pero a la que no le puede decir quien es... y con una de esas historias de amor a destiempo... y es que los tiempos que le han tocado vivir a martha, parece que solo pueden vivirse a destiempo...

y es que hay momentos en los que como la propia lessing dice: "nada concordaba, circunstancias ridículas se entremezclaban con los hechos importantes, si al menos una pudiera distinguir las unas de los otros", probablemente todo sería más fácil...

y ahora voy a cortar y cerrar, que me acabo de dar cuenta de que se me había olvidado pasar la remesa del quince por el banco, y el quince ya es mañana, y yo pretendía haberla hecho el lunes, pero como estoy más descentrada de lo normal, la verdad es que no me extraña que se me haya olvidado... 

y es que como repito a modo de mantra últimamente: lo raro no es que me equivoque, lo raro es que no me equivoque más veces al día...

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