sobre (volver) al faro...

miércoles (que podría parecer un viernes previo a un sábado largo) y yo sigo con el jetlag del cambio de hora, muerta de sueño y algo descentrada... y aunque debería estar con la postfacturación (más que nada porque me gustaría que a mediodía salieran de aquí todas las facturas) te escribo desde la caja... y creo que soy la única que no entiende este sistema en el que tengo más cosas que hacer y menos tiempo para hacerlas, y que pese a que entiendo que los demás también tienen cosas que hacer, no creo que ellos entiendan que hay unos plazos con los que hay que cumplir... y si con los días festivos ya se acorta mi tiempo, lo de confinarme en la caja los días que debería estar adelantando faena, no es buena idea... pero circunstancias mandan y no está en mi mano cambiarlas...

en fin... que yo en realidad venía a contarte que después de perder el al faro de la woolf, y encontrarlo después de haber vuelto a comprarlo, me lo estuve releyendo, después de unos cuantos años...



-desde luego, si hace bueno mañana, desde luego -dijo la señora ramsay-. pero habría que levantarse con el alba, -añadió.

a su hijo estas palabras le causaron un gozo extraordinario, como si asegurasen que la excursión se llevaría a cabo sin falta y que tan sólo mediaban, pues, una noche oscura y una jornada de mar para poder alcanzar al fin aquel prodigio con el que le parecía haber estado soñando durante toda la vida.

virginia woolf (al faro)


y así da comienzo la woolf a esta novela, la señora ramsay le promete a su hijo una excursión al faro, excursión que no tendrá lugar hasta la segunda parte de esta historia...

y me rebusco las palabras para hablarte de esta maravillosa novela... pero en vez de mis palabras me vas a permitir que te copie las palabras de mi muy admirada margaret atwood, que nos cuenta en "la mujer indeleble", uno de los ensayos del libro la maldición de eva, que leyó al faro de la woolf cuando tenía diecinueve años, y que cuarenta y tres años después, estando de vacaciones, se volvió a encontrar con ese libro, y que como ya había leído todas las novelas de misterios y asesinatos, pensó en volverlo a intentar, ya que al parecer, el libro, la primera vez, no le había acabado de acabar...

y dice la atwood de esa segunda lectura: "cómo fue que esa vez todo lo que había en el libro me pareció tan absolutamente evidente? sobre todo, cómo se me podía haber pasado por alto la primera vez la estructura la maestría artística? cómo no supe ver la cita de tennyson del señor ramsay como lo que es: una profecía de la primera guerra mundial? cómo no me di cuenta de la persona que pinta y la que escribe son en realidad la misma? ("las mujeres no pueden escribir, las mujeres no pueden pintar...") y de la forma como pasa el tiempo sobre todas las cosas, como una nube, y de cómo los objetos sólidos parpadean y se disuelven? y cómo el cuadro que pinta lily de la señora ramsay, inacabado, incompleto y condenado a quedarse guardado en un ático, se convierte al añadir ella esa frase que lo liga todo al final, en el libro que acabamos de leer? algunos libros han de esperar a que estemos preparados para ellos. leer es muy a menudo una cuestión de suerte."

y aunque no es exactamente mi caso (me leí al faro por primera vez más cerca de los treinta que de los diecinueve años, y no he dejado pasar cuarenta y tres años entre una lectura y otra), sí que es verdad que esta vez la estructura estaba más clara... la parte del paso del tiempo, que en mi primera lectura se me hizo, quizás, un poco larga, esta vez la he disfrutado (como las disgresiones de proust al releer la recherche) como un auténtico regalo... quizás porque cuando sabes adonde te llevan, las historias cambian, y los pequeños detalles adquieren una importancia que no pueden tener en la primera lectura... y también porque gracias a esta cita de la atwood, esperaba la cita de tennyson del señor ramsay para ver esa profecía de la primera guerra mundial... y también porque aunque ya sospechaba que lily era (de alguna manera) virginia, ha sido esta vez cuando me he dado cuenta de que el cuadro que pinta lily (en el que no sabe como dar la primera pincelada) es en realidad la novela que tenemos entre las manos...

y te contaría más cosas, pero ya puedo irme a mi mesa, donde me espera la facturación de ayer para que case las facturas con los albaranes y para intentar que antes de cerrar, salgan todas las facturas de los clientes... que pasado mañana es fiesta, y me gustaría que el martes, las facturas llegasen... más que nada para evitarme, tener que adelantarlas por e-mail... que como te decía estamos cerrando el primer trimestre...

pero antes de cortar y cerrar, te dejo otro trocito de al faro... 



no, no podía, era imposible decirle nada a nadie. la urgencia del momento siempre hace fallar la puntería. las palabras revolotean por los flancos y apuntan muy por lo bajo de la diana. entonces se da uno por vencido y la idea vuelve a sumergirse

virginia woolf (al faro)


ves por qué me encanta?...

y ahora sí, corto y cierro... mañana, si puedo, vuelvo...

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