miércoles y te escribo desde el despacho... con la sensación de que soy
la única ******* (en los asteriscos puedes poner la palabra que
consideres) que no sólo sabe el horario laboral que tenemos, sino que
además: lo cumple...
miércoles y la caja por hacer, el correo abierto, impreso y entregado,
un presupuesto que enviar, y la sensación de que por mucho que haga,
siempre queda por hacer más... y me acaban de dejar un par de albaranes
en la cubeta, y tengo esa sensación de desbordamiento que conozco tan
bien últimamente, y se está convirtiendo en lo normal, cuando una, por
mucho que se esfuerce, siente que no llega...
por suerte estamos a mitad de mes, y lejos todavía del fin de trimestre...
(y me acaban de interrumpir, pero no importa... me acaba de llegar por
correo el último libro que pedí que me enviasen al despacho, y como te
decía ayer, eso, quieras que no, siempre me anima... un turguenev que
llevaba años buscando y que al ser de esos blancos de cátedra, me ha
salido, portes incluidos, muy, pero que muy baratito... lo malo, es que
ahora te escribo desde la caja... pero intentaré no quejarme, y
teclearé... pese a las interrupciones...)
y es miércoles y siguiendo el hilo de mis lecturas, te contaré que siguiendo con el propósito de leer los episodios nacionales de galdós, la semana pasada me leí la quinta entrega: napoleón en chamartín...
y es que después de bailén,
gabriel araceli ha vuelto a madrid, siguiendo a inés, y lo encontramos
exactamente donde lo encontramos en la novela anterior, en casa de ese
matrimonio que son un amor: el gran capitán y su esposa (y ese momento
despedida, no sabes como me emocionó...), y las tropas de napoleón se
acercan a madrid, y el prometido de inés es un bala perdida, y la
condesa le ofrece a gabriel, posición a cambio de que olvidé a inés, y
gabriel promete olvidar a inés, pero no quiere nada a cambio... y la
zaina que por celos la lía de una manera escandalosa... y entonces
empieza la batalla, y buscan a gabriel para prenderlo... y el padre
salmón lo oculta en su monasterio... y hasta aquí puedo leer, que
bastante he contado ya de este episodio nacional...
sí te diré que los curas, pese a no ser santos de mi devoción, se portan
con gabriel como toca... y que la condesa me gusta cada vez más... y
que el final me dejó desolada... y que ahora tendré que buscar zaragoza, la siguiente entrega de estos episodios nacionales a los que me declaro enganchada sin remedio...
y antes de cortar y cerrar, te dejo una cita de esta novela... algo que
dice el padre salmón, y que me he tenido que recordar a mí misma estos
días...
-cuidado, muchacha, que palabra y piedra suelta no tienen vuelta, y palabra en boca es lo mismo que piedra en honda.
benito pérez galdós (napoleón en chamartín)
y ahora sí... corto y cierro...
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