sábado, 16 de septiembre de 2023

y después del libro de maria iordanidu, me leí "rota se camina igual" de lorena pronsky... libro que busqué porque una compañera (y amiga) de yoga me mandó un trocito cuando se lo leyó porque me dijo que le hizo pensar en mí... 

(es el mismo trocito que yo te he copiado a ti, querida kitti)

un trozo que dice:

"Uno tiene que curarse primero.
Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al universo para que suceda lo que convenga.
Uno primero tiene que curarse.
Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner los piececitos en el agua y acariciar el perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas.
La gente pide magia para que no duela, y después los ves por ahí, sintiendo culpa de no tener los huevos necesarios para salir a bailar y reírse a carcajadas, mientras acaban de enterrar al amor de su vida en el medio del pecho.
Termínenla. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como vendas, capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar.
Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede. No se puede. Es que la vida, por momentos, duele. Duele. Las pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados y las promesas incumplidas duelen. Todo eso duele.
Antes de meter las patas en el agua y sacarse una selfie acariciando un perro que no tienen, hay que sanar. Y para sanar, hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y frenar.
Frenar para ver. Para entender. Para reconstruir. Y muchas veces para terminar de destruir. Córtenla con esas pavadas de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudolibertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena, su soledad y su vacío.
Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces, simplemente, no se puede. No se puede. Esa gente, que se está sanando, se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque, para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida.
Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda.
No apuren a la gente. Dejen que se curen, carajo. Y después, quizás sí. Con menos dolor. Con la herida ya sanada y con el cuerpo más liviano, que pongan los pies donde quieran ponerlos, que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, que perdonen a quien no pudieron perdonar y que, si se les canta el alma, le agradezcan al universo por todo lo que les da.
Pero dejen que la gente se sane.
Dejen que se curen, carajo.

y es que la teoría nos la sabemos todos (creo) pero en la práctica pasa eso... queriendo animarte te acaban agobiando, o lo que es peor, haciendo que te escondas cansada de no cumplir con las expactivas de sanación que tienen los demás...

este trocito me reconfortó porque pone en palabras algo que llevo dos años sintiendo... algo que es complicado de decir, porque sabes que los demás lo hacen con toda la buena intención del mundo, pero es complicado...

te dicen que tienes que animarte, pero no funciona así, no es tan fácil, no es una cuestión de actitud, ni de esfuerzo... te dicen que sueltes cuando tus manos están tan vacías que ese vacío precisamente es el que te causa el vértigo que no te permite ni caminar como antes lo hacías...

así que después de tantos anímate, esfuérzate, suelta, busca el lado positivo de lo que sea aunque no lo tenga, sinceramente viene bien que alguien como lorena pronsky te diga que a veces simplemente no se puede... 

en el libro, lorena también me ha dicho que "A todos se nos van cayendo pedazos. Trozos de ilusiones. Deseos no cumplidos. Sueños que solo van a suceder mientras dormimos. A todos nos atraviesan las mismas emociones, frente a distintos acontecimientos.
Amar sin ser amado. Dar sin recibir. Esperar algo que no va a ocurrir. Ausencias. Vacíos. Noches oscuras del alma. Tristezas. Desengaños. Partidas de esas personas que se nos adelantaron en un adiós, para el cual no estábamos preparados.
Todo esto también es la vida. Lo es."

y que "Negar el dolor es la forma más certera de perpetuarlo. 
Acepten. Asuman. Busquen todo lo que pueda aliviarles el alma en esos momentos."

que "Cada uno se salva como puede. Pero no dejen que les vendan lo que no existe. No compren fórmulas mágicas. El dolor duele. Tan simple como eso."

y parecerá una obviedad, pero reconforta...

ya lo he contado, pero el día que él murió, todo el mundo me preguntaba qué me había tomado o qué pensaba tomarme... descubrí entre mis familiares, amigos y conocidos, unos conocimientos farmacológicos que desconocía hasta ese momento... me sugerían dosis de pastillas distintas para aliviar algo que yo sabía inaliviable... hay cosas que tienen que doler, punto... no hay más... el resto son trucos y mentiras...

me dice lorena pronsky que "Escribir fue la llave que yo encontré. Y acá estoy. Escribo para hablar sola. De mí. Conmigo. Digo lo que quiero. Me libero. Respiro. Me sano. Me conmuevo. Me enojo. Me emociono. Reparo. Discuto. Lloro.
La palabra me estructura. Se me acomoda en el cuerpo. Me organiza las manos, como si bailaran una coreografía bien ensayada. Bailo con esa libertad del que baila solo. Mirando la nada. Sintiendo la música, hasta que ne convierto en la mismísima melodía."

yo también escribo para hablar sola... para hablar de mí, conmigo, de lo que quiero y creo que no le puede interesar a nadie más... yo también me libero, respiro, me sano, me conmuevo y lloro...

lorena va escribiendo dolores diversos, diversas penas, distintas opciones de enfrentrarse a distintos duelos (aunque ya sabes que yo creo que si nadie ha muerto, no es un duelo, no)

pero las cosas, independientemente del nombre que les demos, duelen, eso es cierto, y lorena pronsky nos cuenta cuentos de dolores y de como enfrentarse a ellos... a veces en silencio, a veces en soledad, otras con valentía, haciendo lo que hay que hacer, otras veces postergando las decisiones que sabemos inevitables... distintos dolores, distintas relaciones, hay duelos, rupturas, penas, malos amores, pérdidas, sueños rotos, cosas que ya no pasarán... una maravilla de libro...

me copiado muchos trozos de este libro, como el relato que dice:

"La gente que se pone contenta cuando te va bien.
La gente que te da una palmada en la espalda cuando la estás pasando mal.
El que se acuesta a tu lado y hace de su pecho un lugar en el mundo donde podés apoyar tu tonelada de suspiros.
Ese es tu mundo. Todo lo demás es lo de menos. Todo lo demás no es verdad. Todo lo demás es ficción.
Será momento de repartir tarjetitas que digan "Adiós"."

y me digo que seguramente sí, que será el momento...

también me ha dicho en otro de los relatos que

"No soy maga.
No encuentro la paz si no la busco.
No hago lo que quiero si no me muevo.
No construyo si no tengo los ladrillos en la mano. No hago magia.
Miro al cielo muy seguido, pero solo para contemplarlo en su belleza y no para que me lluevan polvitos mágicos en la cara.
Yo busco, golpeo y averiguo.
Si tengo alguna duda, no invento. Pregunto. 
Si extraño, llamo.
Si necesito, pido.
Si deseo, se nota.
Es que nunca quise ser maga.
Si algo me lastima, no quiero intentarlo otra vez. Si alguien me duele, no espero cambiarlo.
Si algo no me gusta, me levanto y me voy.
Yo no quiero cambiar nada. Ni a nadie.
No hago magia.
Quiero golpearme el pecho tres veces, respirar profundo y caminar sin titubear hasta tener en la mano lo que quiero.
Quiero poder. Puedo querer. Deseo ser y tener.
Me gusta la adrenalina burbujeando en las venas mientras huelo que estoy cerca del punto de llegada. No me importa qué pasa cuando llego. Para nada.
Me importa saber que llegué. Como pude. Cansada, sucia y despeinada.
Nunca me importó terminar en el pasto o, mucho menos, si caigo embarrada.
Prefiero saber que llegué porque pude.
Y no por creerme maga."

me ha dicho también lorena pronsky que "Hay dolores universales que no se matan. Ni siquiera se alivian. El día que te tocan, se cierra el pico y se pone el pecho.
No hay donde tocar la puerta para devolverlos. No hay nadie que ponga la cara para tu reclamo."

y que "Al fin y al cabo, uno no es quien dice ser.
Uno, siempre, es quien termina siendo."

y también que "Parece que una siempre necesita un golpe más abajo, para garantizar que vale la pena soltar los remos.
El amor no se rema.
No se insiste.
No se busca.
No se pide.
No se regatea. 
No se negocia.
No se espera.
No nada.
El que te ama llega solito a donde quiere llegar. No hace falta que le tires una soga.
Querete, boluda."

y yo me quiero... 


dice también lorena pronsky que "Desde que te fuiste, todo cambió. 
Tuve que entender la literalidad de esa frase para asumir que nunca más nada iba a ser como antes. Te fuiste. Cambió. Ya no estás. 
Pretender el delirio de que todo siguiera funcionando igual complicaba las cosas aún más. Porque sí. Porque ahora tenía dos dolores distintos. El de tu partida y el de no poder cumplir con las expectativas de seguir sin vos, haciendo de cuenta que todavía estabas.
Te fuiste y punto. De los puntos finales que no se negocian.
A partir de ahí construirme a mí, en un universo sin vos, fue un legado que transformé en mi misión.

y que "A veces pienso que la gente no sabe qué hacer con la duda, la indecisión, la angustia y el dolor ajeno. Es como si, en el fondo, produjeran una molestia. En vez de abrazarse y pasarse un mate, te dan órdenes."

y sí... te lo digo yo... a veces molestas, a veces te dan órdenes... a veces incluso te dicen cosas absurdas...


me dice también lorena pronsky que "Tengo la certeza de que, cuando uno se enamora de verdad, se enamora hasta del nombre. Es por eso que tan solo pronunciarlo, incluso murmurarlo, como si fueras mi secreto inconfesable, le devuelve la idea a mi cuerpo de que te estoy amando bajo tu presencia, a pesar de que estés ausente.
Yo te nombro y todo vuelve a suceder como magia. Te digo y te traigo a mi lado. Porque en esa palabra están todas las letras que quiero decir cada vez que te necesito.
Tu nombre me abraza el alma. Me cura las heridas. Me hace creer que siempre sos cierto y que puedo traerte a mi lado cuando yo quiero. 
Decirlo, quizá, me alcanza y me basta."

(estoy totalmente de acuerdo... mira, esto no se lo he contado a nadie, pero cada vez que encuentro su nombre escrito en un libro (y jamás habría imaginado con la frecuencia que aparece, ya sea en mayúsculas o en minúsculas) beso el lugar de página en el que está escrito...)


en fin... que lorena me ha caído bien... es sabia...

me ha dicho cosas como que 

"Uno está donde se lo extraña también. Donde se lo siente y donde se lo recuerda. Y yo, por suerte, te tengo en todos esos huecos. En la historia, en la piel y en todas las imágenes que nunca nadie va a poder matar en mi cabeza y, mucho menos, en mi corazón."

"Tu cuerpo se fue al otro lado. A veces, y cada tanto, verte al menos en una foto me alcanza y me sobra para alimentar mi pecho. Yo puedo seguir sin vos porque sé que de acá, vos me entendés, es imposible que te vayas."

"Me amé en vos. Me vi con esa carcajada de nena descontrolada, arriba de la mesa. Con ese corazón un poco roto, que parecía estar sanando. Conocí mi templanza, mi espera y mi armonía. Mi fidelidad inquebrantable y mi deseo deseando desde las entrañas. Encontré mi simpleza y mi amor desinteresado. Mi mirada cómplice y mis consejos más sinceros. Confirmé mi carencia de abrazos y me descubrí gozando de tus ojos, clavados en mis pupilas."

"La felicidad deja cicatrices imposibles de sanar. Uno recuerda dónde fue feliz y quiere volver. Como no puede, recuerda. Se pega a ese recuerdo. Lo trae. Se lastima. No va a volver, pero está ahí. Al alcance de una mano que ya no puede traerlo."

"Nada se muere nunca en el alma. Si no existe en el mundo de afuera, sigue existiendo en el mundo interno. La vida entera se compone de instantes que duran para siempre."

"No va a volver y uno, muerto de hambre en medio de su soledad, se aferra a lo único que le va a quedar por toda la eternidad: el recuerdo."

"Haber sido feliz, a veces, duele. Que me vengan a decir cómo se olvida.
Nunca nada se olvida.
En todo caso, se supera."

"Pero de algo estoy segura. Vos estás conmigo. Acá. Bien presente. Bien profundo. Cada vez que recuerdo. Cada vez que respiro.
Yo nunca te voy a perder. Imposible."

"La cura no es ganarle a la herida. Es aprender a caminar con ese pedazo roto.
No hay batallas.
Hay realidades."

"Sentir la herida. Decirla, nombrarla, es empezar a sanar.
Con la palabra en la lengua, en el pecho y en la palma de la mano se sale del fondo. Se sale de la oscuridad.
Palabras. Palabras. Palabras.
Sentir para decirlo todo.
Como se pueda.
Con lo que se tenga.
Hablar. Decirlo. Nombrar la herida.
Lo otro que se traga se llama angustia."


y ya para terminar, lorena pronsky sin saberlo me ha ayudado con mis dudas existenciales... y es que en su carta al lector dice que "Este libro fue escrito hace cuatro años. Siempre cuento, en el marcó de las presentaciones, que luego de haber puesto el punto final no pude volver a abrirlo.
Abrirlo suponía, en alguna parte de mi pensamiento, un equivalente a remover la herida.
Pero estaba equivocada.
Durante estos días, y con la intención de hacer la revisión para una nueva edición, me di cuenta de varias cuestiones fundamentales.
En principio, que debía respetar mi voz narrativa de aquellos momentos, bien distinta de la actual, porque eso significaba ser fiel al proceso que estaba viviendo."


una maravilla... y tiene razón: rota se camina igual... aunque duele, aunque cuesta, se camina, y ayuda que te lo recuerden con palabras así de bonitas...


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