viernes 21 de abril de 2023

y después del libro de kate millett necesitaba algo ligero, así que decidí que lo mejor era leer poesía, y me leí "y enseguida anochece y otros poemas" de salvatore quasimodo, uno de esos señores que ganaron el nobel a los que aún no tenía el placer de conocer... 

y ha sido un placer y una sorpresa (una gratísima sorpresa) conocer y leer los poemas de salvatore quasimodo... 

no sé porqué, pero estaba segura, y totalmente convencida de que salvatore quasimodo no iba a gustarme... digo que no sé porqué y de verdad que no lo sé, porque no tenía noticias de este señor antes de leerlo en la lista de los premiados con el nobel, que ahora llevo en el móvil para poder ir comprándolos... quizás por eso... nadie me habló de esta maravilla de poeta cuando estuve en italia!... claro que tampoco es que aquí nos pasemos el día hablando de camilo josé cela o de vicente aleixandre, cierto es... pero sí que es verdad que había oído hablar de otros nóbeles italianos, como dario fo o luigi pirandello o eugenio montale, pero de salvatore quasimodo no, nunca jamás... y si alguien me lo nombró, no presté la suficiente atención...

el caso es que, no sé exactamente porqué, yo estaba convencida de que este señor no iba a gustarme... de hecho, confesaré que me daba tanta pereza leerlo que precisamente por eso he tardado tanto en retomar eso de leer a los señores que ganaron el nobel... incluso llegué a plantearme seriamente saltármelo directamente, y pasar al siguiente (un tal halldór laxness, que no sé porqué tampoco me convence, y seguramente por eso no me salté al señor quasimodo, porque leer al tal laxness también me da una pereza tremenda, y saltarme dos autores me parece demasiado, por mucho que esté leyéndome a estos señores porque quiero, tendré que seguir un orden, porque mi tendencia al caos y a la anarquía tiene que tener ciertos límites... y además, confesaré que el siguiente del siguiente el churchill, y tampoco es que esté impaciente por leer al señor churchill...)

además, mi edición de segunda mano de la antología de salvatore quasimodo tenía varias páginas sin cortar del todo, y eso me pareció una señal de que igual era mejor no leerlo... claro que tengo un maravilloso marcapáginas que sirve para cortar páginas (sé que parece increíble pero es cierto, no sólo tengo un marcapáginas de madera con un ligero biselado ideal para cortar páginas de libros no cortados, sino que lo he usado varias veces en mi vida con maravillosos resultados (una se siente parte de una novela victoriana cuando tiene que cortar pacientemente las páginas de un libro antes de empezar a leerlo), y eso también podría ser tomado como señal (no creo que todo el mundo esté tan preparado para ese tipo de imprevistos como yo...), así que la otra noche, después de terminar el libro de la kate millett me pareció buena idea cortar las páginas del libro del quasimodo, porque la verdad es que resulta relajante lo de cortar páginas una vez que le pillas el tranquillo...

y la sorpresa ha sido que he caído totalmente rendida a este señor que ganó el nobel y al que no tenía el placer de conocer... su poesía me ha encantado, me ha sorprendido, me ha emocionado (y además tiene un montón de pájaros!...) y no sé como es posible que yo haya llegado a mis cuarenta y cinco años sin saber de él... 

me ha gustado tanto que me he comprado una antología suya en italiano, para leerlo directamente...

y como muestra, tres poemas... 

el que da nombre a la maravillosa antología de ediciones orbis...


Y enseguida anochece

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y en seguida anochece. 


el que se titula antiguo invierno...


Antiguo invierno

Deseo de tus manos claras
en la penumbra de la llama:
sabían a roble y a rosas, 
a muerte. Antiguo invierno. 

Buscaban el mijo los pájaros
y en seguida eran de nieve;
e igual las palabras. 
Un poco de sol, un estrellón de ángel, 
y luego la niebla; y los árboles, 
y nosotros hechos de aire en la mañana. 


y el de falso y verdadero verde...


El falso y verdadero verde

Tú ya no me esperas con el corazón vil
del reloj. Da igual que abras 
o fijes la desolación: quedan horas
ásperas, desnudas, con golpear de hojas
súbitas en los vidrios de tu
ventana, alta sobre dos calles de nubes. 
Me queda la lentitud de una sonrisa, 
el cielo oscuro de un vestido, el terciopelo
color herrumbre atado a los cabellos
y suelto sobre los hombros y tu rostro
hundido en un agua casi inmóvil. 

Golpes de hojas rugosas de amarillo, 
pájaros de hollín. Otras hojas
ahora agrietan las ramas y ya vuelan
en confusión: el falso y verdadero verde
de abril, la carcajada
del seguro florecer. Y tú no floreces,
no das días ni sueños que asciendan
de nuestro más allá, no tienes ya tus ojos
infantiles, no tienes ya manos tiernas
para buscar mi rostro que se me escapa?
Queda el pudor de escribir versos
de diario o de lanzar un grito al vacío
o en el corazón increíble que lucha
todavía con su tiempo desplomado. 



y ahora estoy leyendo "amigos y héroes", la tercera parte de la trilogía balcánica de olivia manning, reencontrándome con los pringle y con yakimov (que está también en atenas), así que tardaré unos días en volver...

además el lunes vuelve a ser fiesta...

y hoy hace dos años que empezó el fin del mundo...


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