viernes 30 de septiembre de 2022...

y sigo leyendo los cuentos completos de john cheever... y estos días me he leído el de el camión de mudanzas escarlata,  que parece una maldición capaz de pasar de una familia a otra... simplemente dime quién fue, o lo peligrosa que es la diferencia de edad y perder los zapatos en una fiesta... brimmer, o esas amistades éfimeras que se hacen en los barcos... la edad de oro, y que lo uno cree que es una vergüenza se convierta en motivo de orgullo, o de incomprensión... la cómoda, y la obsesión (y posterior maldición) de richard norton por tenerla... la profesora de música, uno de esos secretos extraños entre hombres casados... una mujer sin país, que me ha recordado mucho a algunas de las protagonistas de las novelas de edith wharton... la muerte de justina, y la absurdidad de las leyes que no permiten a las personas morir en según qué zonas... clementina, que se fue primero a roma y después a américa y que acabó casada para no velver a nascosta... un muchacho en roma, que echa de menos norteamérica y que no sabe qué hacer para encontrar el dinero para volver... miscelanea de personajes que no aparecerán, la atractiva muchacha del patido de rugby, los papeles protagonistas escritos para marlon brandon, borrachos... la quimera, y ese soñar con otra, y que hasta las fantasias sean problemáticas... las casas junto al mar, y lo que sus propietarios esconden... el ángel puente, que aparece justo cuando hace falta y ese no saber si habrá uno para los ascensores... el brigadier y la viuda del golf, y lo que la gente está dispuesta a hacer por un hueco en un refugio antinuclear... una visión del mundo, y las palabras extrañas que surgen en los sueños extraños... reunión, y el porque a veces es mejor no conocer al propio padre... una culta mujer norteamericana, que a mí sinceramente no me cayó bien del todo... metamorfosis, o como le afectó a larry actaeon ver lo que no debería de haber visto... mene, mene, tekel, upharsin, y ese ir encontrando literatura escrita en los urinarios públicos... y montraldo, y la extraña relación entre la dueña y la criada de una mansión convertida en pensión de un sólo huésped...

hombres insoportables, mujeres encantadoras que no saben qué fue del hombre con el que se casaron, padres de familia que cuelgan el teléfono ante una emergencia, maridos demasiado enamorados, esposas que pierden cosas, hombres lujuriosos a bordo de barcos, guionistas que quieren ser poetas, hombres obsesionados con muebles, profesoras de música que hacen practicar y practicar siempre las mismas notas, esposas desastradas dispuestas a todo con tal de no escuchar a sus maridos tocando el piano, mujeres que tienen que huir del país por un malentendido muy escandaloso, tías que mueren en el salón de casa y a las que no se puede declarar muertas por ordenanzas municipales, jovenes italianas fascinadas por los electrodomésticos, lecheros que han ahorrado para poder casarse, jóvenes norteamericanos engañados por princesas y amigos de sus madres, princesas venidas a menos, porteros que persiguen a jovencitos hasta nápoles, escritores en busca de inspiración, hombres que cocinan en los patios traseros, hombres que esperan el fin del mundo y que ofrecen a sus amantes las llaves de sus refugios antinucleares, obispos que buscan la salvación, locos, mujeres demasiados cultas casadas con hombres demasiado aburridos, niños que mueren de neumonía, expatriados que ya no entienden su pais de origen, viudas capaces de echar maldiciones, metamorfosis como las de ovidio...

sigo encantada... y aún me quedan por lo menos diez cuentos más...


y también me he leído estos días "la caricia perdida" de alfonsina storni... una preciosa antología de esas de poesía portátil, que llevaba tanto tiempo en el bolso que he decidido terminar, porque últimamente ya no me mandan al banco, ya no cojo autobuses, y esos libros del bolso apenas los puedo leer...



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