viernes 10 de junio de 2022

y anoche terminé de leerme "los chuanes" de balzac... un novelón... me enganchó tanto el final que no vi empezar mi serie de los jueves... 

cuando me quedaban apenas veinte páginas, estaba fumándome un cigarrillo en la cocina, y me descubrí a mí misma pensando que si no moría al menos uno de los dos enamorados me iba a llevar una decepción... todo tiene que ser muerte? me pregunté... no necesariamente, me contesté, pero tanto amor, tanto amor, si no acaba en muerte va a ser decepcionante...

luego, claro, me arrepentí cuando leí el final de la novela... y pensé que balzac es peor que yo (cuidado spoiler) ya que yo me habría conformado con una muerte y él (cuidado!) los mató a los dos...


así que empecé a ver mi serie de los jueves (vera) empezada y me fui a dormir sin ver como terminaba... el final de "los chuanes" me había dejado desolada...

y cuando ya me iba a dormir (como digo sin siquiera preocuparme por como acababa el caso que estaba investigando la inspectora vera stanhope) me di cuenta de que tenía que empezar un libro antes de irme a dormir (por aquello de no estar sin un libro empezado, no vaya a pasar algo malo...)

así que anoche empecé "la cama pintada" de donald hall, uno de los poemarios que donald hall le escribió a su esposa jane kenyon tras su muerte... 

porque aunque ha pasado ya un año (un año y tres semanas hizo ayer) yo no tengo la sensación de haber acabado de hacer mi duelo (aunque también creo que un duelo más que hacerse, se pasa) y sigo necesitando saber qué hicieron otras personas en mi situación...

y el libro empieza con una cita de faiz ahmed faiz, que dice que: 


La materia verdadera de la poesía 
es la muerte de la amada.

Faiz Ahmed Faiz 

yo con permiso del traductor cambio amada por amado (beloved de hecho me gusta como futuro tatuaje porque sirve para los dos...) y sigo leyendo...

y donald hall empieza el libro diciendo que: 

"Cuando ella murió, él sintió como si su coche acelerara 
hasta salirse del muelle y se elevase vertiginosamente sobre las aguas muertas
sin ganar ni perder altura durante un año entero,
y después se hundiese hasta el fondo del mar donde su cadáver
yacería enroscado en un panal de acero, soñando aún
despierto, muerto como ella, pero consciente todavía. 
(...)"

uf... así que es normal esta sensación de que lo peor no ha pasado?... es normal sentir que este año no sé cómo he aguantado, pero que estos días parece que todo se desmorona, que estoy más despistada, más descentrada, más lenta, más apática?... será que he descubierto que esto no me gusta, que si esto va a ser así siempre no me apetece ese siempre, y que un año es mucho tiempo sin verle?... no sé... pero me reconfortan las palabras de donald hall... esa sensación de estar haciéndolo mal de la que hablaba linn ullmann...

y donald hall continúa unas páginas más adelante diciendo que:

"(...) El segundo año, el tercero y el cuarto,
ella moría y volvía a morir; moría desvaneciéndose 
mientras que él recitaba cada día los versos sobre su muerte:
veía cómo su pecho dejaba de respirar, cerraba sus ojos.
Sin cumpleaños, conservaba la misma edad con la que murió. (...)"

reconforta leer lo que te obsesiona puesto en palabras por otra persona...

después me cuenta que:

"Aquella noche le costó convencer 
a los hijos de que se fueran de la casa,
y se quedó otra vez solo
con la ausencia de ella.
Antes de dormir condujo
hasta la tumba para decirle buenas noches,
y a las seis de la mañana la visitó de nuevo
como si fuese a llevarle el café."

(confieso que he llorado con este poema)

y después me cuenta también que:

"Otra vez es abril.
Hoy es el día 
en el que podríamos llevar
veintiséis años casados.
   
Terminé con abril
a mediados de marzo."

lo entiendo porque yo terminé con mayo a mediados de abril... aunque le envidio los veintiséis años que podrían haber llevado casados... 

y para terminar voy a copiar un poema que dice:


"Cocina de verano

En el luminoso mes de junio se ponía en el fregadero
con un vaso de vino,
y escuchaba a los zorzales, 
y machacada ajos bajo la luz del crepúsculo.
   
Yo la veía cocinar desde mi silla.
Apretaba los labios
mientras andaba con los cacharros,
y probaba la salsa con la punta de sus dedos.
   
"Ya está lista. Vamos", decía.
"Enciende tú la vela".
Comíamos, y charlábamos, y nos íbamos a la cama,
y dormíamos. Era un milagro."


ay, sí!... conozco la sensación, ese echar de menos lo que parecía normal y era un milagro... y echo de menos mi milagro...


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