lunes 30 de mayo de 2022

este fin de semana terminé de leer "el cisne en el ocaso. fragmentos de una vida interior" de rosamund lehmann... otro libro sobre el duelo... rosamond lehmann escribió este libro después de perder a su hija sally...

y al principio, la lehmann nos irá contando recuerdos de su infancia... fragmentos sueltos, recuerdos fragmentarios de como fue su vida, de cuando empezó a escribir... 

me hizo gracia un momento en el que hablando de t. s. eliot dice: "De suerte que rescaté y releí sus Cuatro cuartetos, sublime, pesimista y reconfortante conjunto de poemas; y descubrí o, más bien, redescubrí, que todo estaba ahí, todo cuanto he estado tratando y trataré de contar sobre la pugna intolerable con las palabras y sus significados, sobre la forma en que "se tensan las palabras, crujen y se quiebran a veces por el peso y la tirantez, resbalan, se desprenden y perecen [...], saber que cada intento es un comienzo totalmente nuevo"; también que "hay, nos parece, a lo sumo un valor limitado en el saber por experiencia. Impone su pauta la percepción y lleva a error [...]". Eliot cartografió esta región del dilema humano con palabras imposibles de imaginar exentas de resonancia o víctimas de imprecisión "

(aclaro que las omisiones son suyas, no mías...)

y me hizo gracia porque recordaba esos versos de los "cuatro cuartetos"... recordaba esos versos, porque fueron precisamente esos versos los que yo misma copié hace más de diez años cuando me leí los cuatro cuartetos de eliot... 

esto es lo que yo copié...

"y todo es siempre ahora. las palabras se esfuerzan,
se resquebrajan, a veces se rompen bajo la carga
y la tensión,
resbalan, se deslizan, perecen,
la imprecisión las deteriora, pierden su sitio, pierden su fijeza."

y decía mi yo de hace doce años que las había copiado "quizás porque siento como mis palabras se esfuerzan y se me resquebrajan, como se me rompen, se resbalan, se deslizan, perecen y se deterioran por la imprecisión, y pierden su sitio y su fijeza... y siento que se me descolocan, se atenuan, se vacían de significado; que hay palabras que a fuerza de usar ya no dicen todo lo que pretendemos que digan cuando las pronunciamos, y me encuentro con que no sé como decir lo que siento... y todo es siempre ahora... y yo siento que las palabras se me quedan atravesadas y que no soy capaz de ordenarlas..."

curioso que doce años después me esté pasando algo parecido... curioso también porque el principio, eso de que "y todo es siempre y ahora" no me lo paro de repetir últimamente... creía, no sé porqué, que los versos eran de dylan thomas, y gracias a rosamond lehmann, rebuscando esta cita en los archivos de este blog trasplantado, he descubierto que no eran de thomas sino de eliot...

en fin... volviendo al libro de la lehmann, diré que me ha encantado... que aunque no entiendo ciertas partes del libro, que aunque se me escapan muchas cosas que me gustaría (de verdad que me gustaría) compartir con ella, hay partes que me han llegado al alma, como cuando dice que "En la actualidad, mido mi vida en función de Sally, no de las fechas. Hubo un periodo previo a su nacimiento; el tiempo en que vivió; y el tiempo en que me encuentro ahora, desde que se nos fue."

quizás porque yo hago algo parecido... está el tiempo antes de conocernos, luego están esos dos años cuando lo nuestro estaba empezando, luego el tiempo que estuvimos juntos, y luego está este tiempo sin él que empezó con su muerte...

también me ha llegado al alma cuando rosamond lehmann dice "No relataré los días y las noches sucesivas. No hay palabras. Nunca las habrá."

y en el épilogo que le escribe a su nieta anna cuando le dice que "Al menos, contigo podía hablar de Sally. La gente tiende a pensar que una quiere depositar a sus muertos en un estante y cerrar con llave la puerta del aparador. Algunas personas sí aspiran a eso. Albergan pensamientos extraños, cerriles, pavorosos sobre los muertos. Contigo podía hablar de una Sally viva, no extinguida."

sé, lo sé ahora, lo agradecida que le está rosamond a su nieta, porque siento lo mismo por mi madre, mis dos hermanas y una de mis mejores amigas (la que me llevó al cementerio hace unos días) y a mi querida kitti, porque con ellas puedo hablar de él... no es fácil encontrar a quién te permita hablar... y es bueno hablar de nuestros muertos... 


y después del libro de rosamond lehmann, que me hizo llorar con el final, retomé el cuarto volumen de los diarios de virginia woolf, y me leí (o me releí) el año 1934... 

y virginia sigue escribiendo "los años" (aunque ella los llama "los pargiter") que le está costando mucho... y muere roger... y se está empezando a plantear escribir su biografía... 

y me he quedado con un momento de los diarios, una anotación del sábado 17 de noviembre que dice:

"Nota: desesperación por lo malo que es el libro. No me puedo siquiera imaginar cómo he podido escribir alguna vez semejante cosa y con semejante exaltación. Así me parecía ayer, hoy vuelve a parecerme bueno. Una nota para advertir a otras Virginias con otros libros de que así funciona la cosa: arriba & abajo, arriba & abajo. Y la verdad, solo Dios la sabe."

nota que le agradezco de corazón a virginia, porque el sábado retomé, después de una semana sin ser capaz de retomarlas, las notas que estoy escribiendo (o debería decir corrigiendo, porque escrito ya está, ahora, en teoría, se trata de corregir y de borrar las partes que se repitan) y sí... desesperación por lo malo que es lo que he escrito... así que esperaré a ver si dentro de unos días deja de parecerme tan tremendamente malo, antes de mandarlo directamente a la papelera de reciclaje...


y ahora me estoy leyendo "la herencia" de vigdis hjorth... y de momento estoy tan enganchada que cuando llegó la hora de dejar de leer para ver mi serie de los domingos, seguí leyendo hasta que se hizo la hora de dormir... 

aunque el libro es fuertecito...



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