4 de noviembre...

 y como te decía en mi último post, después de la "canción negra" de wislawa szymborska, me leí "el consentimiento" de vanessa springora, libro que todavía estoy asumiendo, porque es muy fuerte...

y es que vanessa springora nos cuenta como con trece años conoció a un escritor, de cuarenta y nueve años, y su relación... como él iba a buscarla a la puerta del colegio y se la llevaba a un hotel para practicar sexo... como su madre consintió, como consintió la policia al no investigar las denuncias anónimas que recibían, como consintió el entorno mirando para otro lado, los servicios médicos, cuando fue ingresada en el hospital por una infección, los periodistas, a los que fue presentada entre sonrisas cómplices, el colegio, en el que tanto alumnos como profesores sabían lo que pasaba... en fin, que falló todo... 

seguramente, quizás, como la propia vanessa dice en el libro, porque él era un gran escritor... porque él era un artista, y a los artistas estamos dispuestos como sociedad a permitirles cosas que quizás a un fontanero o a un agente inmobiliario, no le permitiríamos...

porque no es que todo fallase... no es que su madre, los amigos de su madre, la policia, los médicos, el psiquiatra, el ginecólogo, la policia, los profesores y la directora del colegio no hicieran lo que deberían de haber hecho al saber que un señor de cuarenta y nueve se estaba tirando a una chiquilla de catorce, no... es que él lo contaba abiertamente en sus libros... hablaba de sus relaciones con niños y niñas menores de edad, escribía cartas a los medios, pedía a otros intelectuales que firmasen cartas para que los menores pudiesen consentir y para que los adultos pudiesen practicar el sexo impunemente con niños, y los periódicos, los intelectuales y gran parte de la sociedad le reía la gracia y le dejaba seguir violando menores en nombre del arte...

es un libro duro, complicado... en la contraportada pone que se lee conteniendo el aliento, y es cierto... no te das cuenta pero contienes el aliento mientras lees, te tensas, sufres, sientes ira y desesperación por esa pobre pequeña v. a la que nadie ayuda...

y lo leí sin llorar... porque vanessa springora nos cuenta su historia sin dramas y sin artificios, sin buscarnos el llanto... sin sensiblerías ni nada por el estilo... capítulos cortos, frases cortas y concisas... y lo lees, como te he dicho, como dice la contraportada, conteniendo el aliento, y la rabia y el asco... hasta que lo terminé... porque fue cerrar el libro y echarme a llorar... no un llanto tranquilo, no... no como cuando acabas uno de esos libros preciosos y dolorosos y te caen dos lagrimones, no... lloré durante cinco minutos seguidos... totalmente desconsolada y desolada por lo que acababa de leer... 

un libro necesario... que hace lo que se propone: denunciar, y hacernos pensar en qué consiste el consentimiento, lo que consentimos a veces como sociedad, y el valor que tiene ese consentimiento cuando quien lo da, no puede hacerlo...


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