26 de agosto...

y después del libro de la lagerlöf, me leí "si no, el invierno. fragmentos de safo" de anne carson... libro que estuve mucho tiempo dudando si comprarme o no, porque qué sentido tiene leer traducida al castellano la traducción al inglés de anne carson de los versos de safo?... pero, por otro lado, yo soy muy fan de anne carson, y además colecciono antologías de safo (de verdad que no sé cuantas tengo por casa), así que el libro parecía hecho para mí... pero era muy caro... pero lo quería (como he querido todos los libros caros de anne carson y todas las antologías con las que me he cruzado de safo)... y al final, claro, lo acabé comprando...

y si me vuelves a preguntar qué sentido tiene leer traducida al castellano la traducción al inglés de anne carson de los versos de safo te diré, que además de la traducción en sí (el libro ofrece tres versiones de cada poema: una en griego (la original de safo), otra en inglés (la traducción de anne carson) y otra en castellano (la traducción de aurora luque de la traducción de anne carson)), vale la pena por las notas... y para muestra te dejo la traducción las notas al poema 37...



      37

      en este gotear (de mi dolor)

      al que culpa, ojalá que los vientos y terrores
      lejos lo arrastren


37     

in my dripping (pain)     
   
the blamer may winds and terrors     
carry him off     



37. Estas dos partículas de texto las cita como obra de Safo el Etymologicum Genuinum en un debate sobre términos para designar el dolor: "Y los escritores eolios llaman al dolor "goteo"... porque gotea y fluye". Para "gotear" tiene Safo el sustantivo stalygmon, de la misma raís que el verbo stazei ("gotea") usado por Esquilo en un pasaje de Agamenón donde el coro describe su propia ansiedad nocturna:

         Y en el sueño gotea frente a mi corazón,
         el dolor rememorador del sufrimiento.
                                         (179-80)

Podríamos comparar esta fisiología del dolor con las sensaciones registradas por Hamm en Final de partida de Beckett:

      Algo hay goteando en mi cabeza.
      (Pausa.)
      Un corazón en mi cabeza.
      Algo hay goteando en mi cabeza, hasta de las fontanelas.
      (Hilaridad sofocada de Nagg).
      Plas, plas, siempre en el mismo sitio.
            SAMUEL BECKETT, Final de partida
            (Nueva York, 1958), 18 y 50.




y después del precioso libro de anne carson, me leí "la tribuna" de emilia pardo bazán... una novela social, en la que la protagonista, la tribuna, que da título a la obra, descubrirá desde muy jovencita que tiene que trabajar (primero a su padre a hacer barquillos, y después en la fábrica de tabaco) si quiere sobrevivir, y que una chica como ella no se puede fiar de las promesas de joven de buena familia...

no te diré que es una preciosidad, porque el libro es duro, como la vida de su protagonista, pero sí que es una maravilla, y que me encantó volver a leer a doña emilia...


y después del libro de doña emilia, me leí "últimos días de una casa" de dulce maría loynaz, un poemario de la torremozas al que le tenía ganas hace tiempo, y que como no me llegó con la suscripción, decidí comprarme yo por mi cuenta...

y es un poemario que nos cuenta lo que promete, los últimos días de una casa a la que ha invadido el silencio y que se pregunta porqué, y rememora los días felices, cuando sus habitaciones estaban llenas de vida, y también los días tristes... otra maravilla...


y llegados a este punto de las vacaciones, decidí leerme el libro que me había comprado adrede para leer en vacaciones: "el cuarto de las mujeres" de marilyn french... libro mítico de la segunda ola, que gracias a esta tercera ola, la editorial lumen ha reeditado...

y es como una mística de la feminidad novelada... como si el famoso ensayo de betty friedan hubiese sido adaptado a novela, y así marilyn french a través de mira (y sus compañeras, primero en la zona residencial para jovenes matrimonios, y después en la universidad) nos habla de ese noséqué que afligía a las mujeres que teniéndolo aparentemente todo (un marido, unos hijos, una casa que limpiar...), no eran lo felices que se suponía que deberían ser...

y mira irá haciendo descubrimientos que (salvando la diferencia generacional: el libro fue escrito en los años setenta) todas hemos hecho... la delgada línea que separa a las estrechas de las golfas, el amor como sacrificio (pero unilateral), el doble rasero, el peligro de la violación que siempre nos ronda, el menosprecio frente a determinados trabajos no remunerados, y lo díficil que resulta en resumen ser mujer en un mundo que premia el hecho de nacer hombre con una serie de privilegios que cada vez menos, parecen naturales...

pero mira también descubrirá lo fuertes y necesarias que son las demás mujeres... las redes de ayuda (primero en la zona residencial y después en la universidad) femeninas... y que a veces no hace falta que el príncipe venga a rescatarte, porque te puede rescatar una amiga (en medio de la noche o a plena luz del día, lo que el libro nos enseña es que hay muchas maneras de salvarnos unas a otras)

que me ha encantado...


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