20 de febrero...

"No vendrá el diluvio tras nosotros", así se llamaba el primer libro de Brodsky que tuve el placer de leer, apenas cumplidos los veinte años... y ese título, se ha quedado conmigo todo este tiempo... es una de esas frases que me viene a la cabeza en determinados momentos y que de una manera extraña, me reconforta (como el "no es noche esta para ahogarse" de la Plath, que me ha salvado de ahogarme mas de una noche...)
Pero tras el diluvio (que diría Kitti) o el desahucio (que dice Wnefron), con todos mis antiguos posts amontonados en este blog (la intención es ordenarlos en un momento dado, pero dados los plazos, sólo he tenido tiempo de copiar y pegar a lo loco, pensando que ya habrá tiempo (¡como si alguna vez hubiera tiempo!) para ordenar lo copiado y pegado...), y con la sensación extraña de que ni sé como me llamo, ni como debería reiniciar estos tecleos que me sirven de terapia contra la locura y contra el tedio desde hace ya demasiado tiempo, me descubro escribiendo una vez más...
Mañana (y quien dice mañana, dice pasado mañana o dentro de una semana) intentaré retomar una vez más estos tecleos inconexos... hoy sólo quería ver si era capaz de encontrar mi voz en un lugar extraño, si seguía siendo capaz de pensar en voz alta... y decirte que tras el diluvio, o el desahucio, estoy bien... gracias.

1 comentario:

  1. Hola, tesoret.
    Me da igual que seas ana que naná pero no dejes nunca de teclear.
    Mil besos de kitti

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