23 de julio...

y después de volver a disfrutar con la señora dalloway, sus flores y ese día que acaba en una fiesta, me leí la séptima cruz de anna seghers... libro que tenía por casa desde que la nombró la reimann en su novela hermanos, y que recordé que tenía pendiente cuando la beauvoir me la nombró en la tercera parte de sus memorias (y me acabo de dar cuenta de que tendré que ir buscando la cuarta parte...)

la séptima cruz, porque escapan siete presos, en un libro sobre la alemania nazi previa a la guerra... una alemania en la que uno no sabe en quien puede confiar, no porque todos creyeran en el regimen, sino porque entre los conversos y los que tenían miedo, era muy difícil oponerse a un sistema que ya sabemos lo que hizo cuando se sintió fuerte...

y es que ya sabes que el tema de los testigos silenciosos, los complices a la fuerza de una barbarie como aquella, es un tema que me preocupa... quizás porque me preocupa como nos juzgará a nosotros la historia cuando vea nuestro silencio y nuestra complicidad ante determinadas cosas...

el libro?... me encantó, la verdad... pero es de esos que te hacen sufrir todo el tiempo... por lo que pasa y por lo que puede pasar... una maravilla, la verdad...

y después de la séptima cruz me leí hombre lento de coetzee... que la verdad sea dicha, no me gustó tanto... pero como estoy intentando ahorrar, pues me voy leyendo los libros que tengo por casa... y este libro llevaba por casa, más o menos desde que coetzee ganó el nóbel... porque ya sabes que me suelo comprar un libro del último nóbel (generalmente en círculo de lectores, que es muy de ofrecer premios nóbel...), pero luego me cuesta leérmelos... así que este momento de mi vida en el que estoy tirando de fondo de estantería, me pareció perfecto para leerme este libro que no sé la de veces que había cogido y vuelto a dejar en su sitio en la estantería... pero no... no era el momento perfecto, ya que el libro me desagradó desde el primer momento...

y como no puedo decir de él nada bueno, dejo el tema y te cuento que después me leí praderas de louise glück... un maravilloso poemario en torno a la odisea, que me encantó mucho (claro que teniendo en cuenta que toda la mitología que rodea a la odisea siempre me ha fascinado (ya sabes, penélope que espera cosiendo y descosiendo; circe que convierte a los hombres en cerdos; calipso abandonada en su isla; y ese hombre que vuelve y mata a todos los pretendientes de su esposa en el salón de su casa...), y que louise glück es una de mis poetisas actuales favoritas, era lógico...)

y te diré que me lo leí un sábado volviendo de la residencia... y es que antes de ir había pasado por esa librería que está en la esquina de parís con valencia, a la que ya no voy tanto porque ya no me pilla de paso, a recoger este libro y un par más de poesía (porque andaba escasa de poesía y me gusta tener poesía por casa... y ya sé que esto no concuerda con lo que acabo de contarte de que estoy tirando de los fondos que tengo para intentar gastar menos... pero es que lo que intento es gastar menos, no dejar de gastar, que no es lo mismo... y además las chicas como yo necesitamos tener reservas de poesía porque hay días que piden versos, como hay días que piden enantiums, o días que piden valerianas... y cuando llegan esos días es bueno tener algún libro de poesía por casa...)

el caso, que me disperso, es que volver de la nueva residencia de la abuela en autobús, es más largo que antes... y teniendo en cuenta las nuevas frecuencias de las líneas de autobús en esta ciudad (que digan lo que digan, no son lo que eran), pues entre el trayecto y las esperas me leí este libro, que como ya te he dicho, es una verdadera maravilla...

y mientras (porque el poemario de la glück me lo leí en el autobús, pero ya tenía otro libro empezado en casa...), me empecé el sexto tomo de la comedia humana de balzac (que empieza con las escenas de la vida de provincia), y me leí la novela ursule mirouët... maravillosa novela sobre como la avaricia puede pasar sobre la virtud cuando de herencias se trata... unas de esas novelas muy de balzac, en la que a la pobre ursule, no solo le quitan la herencia que le corresponde, sino que intentan quitarle la honra... y no te digo más, porque merece la pena leerse esta novela...

y de momento, aquí lo dejo... en cuanto pueda vuelvo...


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