jueves y te escribo desde el despacho... y aunque debería estar con la
postfacturación (ya sabes, casando las facturas con sus albaranes), me
han dejado sola en el despacho con las cuatro líneas de teléfono (porque
aunque alguien podría pensar que no, lo cierto es que soy la última
mona, y ni se pide mi opinión, ni se piensa en que quizás lo que tengo
que hacer es más importante que otras cosas...) y como con la carpeta de
los albaranes no llego al teléfono, decido respirar hondo, relajarme,
abrir el editor y teclear mientras contesto al teléfono, y con la
postfacturación (y el resto de cosas que debería de estar haciendo) ya
me pondré cuando los dioses (el destino, la casualidad o la nada
existencial) me sean más favorables...
jueves y hoy te contaré que me estuve leyendo santuario de
william faulkner... y aunque leer a faulkner nunca es "fácil", no sé si
es que esta novela es más "fácil" que las anteriores que he tenido el
placer de leer, o que a fuerza de leerle me voy acostumbrando a él (con
la morrison me pasa algo parecido), pero el caso es que esta novela me
ha resulta menos complicada que las anteriores...
desde detrás de la hilera de arbustos que rodeaba el manantial, popeye contempló al hombre que bebía. una senda apenas marcada llevaba desde el camino hasta el manantial. popeye había visto cómo el forastero -delgado y alto, sin sombrero, con unos gastados pantalones grises de franela y una chaqueta de tweed cruzada sobre el brazo- avanzaba por la senda y se arrodillaba para beber.
william faulkner (santuario)
y así empieza faulkner a contarnos esta historia, y el forastero es
benbow, un abogado que acaba de abandonar a su mujer, y que acabará
involucrado en una historia, quizás, demasiado brutal para él...
brutal, sí, porque quizás esa es la palabra que mejor define la
novela... una de esas novelas que te revuelve el estómago y te hace
encogerte en determinados momentos en el sofá, y de la que no es fácil
hablar, ya que no me gustaría desvelar nada por si tienes pensado
leértela en un momento dado...
y te decía al principio de este post que esta novela me ha resultado más
fácil de leer que las anteriores de faulkner, aunque para ser justa he
de decir, que como me suele pasar con este tipo de literatura (y con
este autor en concreto) las primeras cincuenta o sesenta páginas me las
leí sin entender del todo lo que faulkner me estaba contando... ya
sabes, dejándome llevar, sin saber muy bien a donde iba... claro que
sabiendo que en un momento dado las piezas empezarían a encajar y
entendería la historia... con lo que no contaba era con lo brutal,
macabro y desesperanzado que iba a ser todo al entenderlo...
y quizás te sorprenda (o quizás no, ya que me conoces bastante) que te
diga que pese al dolor, a lo brutal, macabro y desesperanzado que es
todo, pese al desasosiego y al estómago revuelto, me encantó este
libro... que aunque dicen que faulkner decía que escribió por dinero, lo
cierto es que contiene esa manera tan faulkneriana de contar las
historias, y que de alguna manera te hace sentir especial cuando
empiezas a unir las piezas y ves con claridad lo que te querían
contar...
y antes de cortar y cerrar, otra cita de este maravilloso libro... y es que dice faulkner que
quizá muramos en ese instante en que nos damos cuenta, en que admitimos, que el mal tiene una estructura lógica
william faulkner (santuario)
y no sé si cierto o no... pero de alguna manera, esa certeza nos cambia, por mucho que nos cueste admitirla...
y ahora sí, corto y cierro... mañana, si puedo, vuelvo...
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