sobre una hermosa doncella...

miércoles y te escribo desde el despacho... rozando las doce del mediodía... y preguntándome en serio, como se supone que tengo que hacer todo lo que tengo que hacer, si paso casi la mitad de mi jornada laboral sin poder hacer lo que se supone que debería estar haciendo...

en fin... miércoles y hoy te contaré que me leí hace unos días, la novela una hermosa doncella de joyce carol oates; autora a la que llevaba tiempo queriendo leer (de hecho tengo otro par de novelas suyas por casa, pero quizás demasiado "gordas" para empezar con ellas una autora, claro que me acuerdo de como conocí a la undset (con su cristina, hija de lavrans) y me doy cuenta de que tiendo a la contradicción más de lo que creía...) y que finalmente decidí conocer con esta novela...



inocentemente. así comenzó. cuando katya spivak tenía dieciséis años y marcus kidder sesenta y ocho.

por la ocean avenue de bayhead harbor, nueva jersey, en medio del espeso letargo de final de la mañana, katya paseaba en su silla al bebé de diez meses de los engelhardt y llevaba de la mano a la hija de tres años, tricia, por delante de la sucesión de tiendas deslumbrantes y maravillosas por las que era famosa le avenida -bridal shoppe, bootery, wicker house, ralph lauren, lily pulitzer, crowne jewels, place setting, pandora’s gift box, prim rose lane lingerie & nightwear- cuando, mientras se detenía a contemplar el escaparate de prim rose lane, sonó una voz inesperada en su oído:

-y si pudieras escoger, si pudieras pedir tu deseo?

joyce carol oates (una hermosa doncella)


y así comienza esta historia, inocentemente, como dice la misma joyce carol oates... katya spivak, una canguro contratada por una familia bien, para que cuide de sus niños en verano, pasea por una calle con los niños, y marcus kidder, un respetable caballero que ya peina canas, le pregunta (como en los cuentos de hadas) cual sería su deseo...

y dice la oates que comenzó inocentemente, aunque también nos dice que katya en ese momento está ante un esparate de ropa interior femenina, mirando (por cierto) un conjunto de encaje rojo,  cuando el respetable caballero le pregunta sobre sus deseos...

y quizás precisamente en esa pregunta radique la trampa... porque katya no es una princesa (ni tampoco, aunque hermosa, una doncella), y en esta historia no habrá hadas madrinas, ni principes, ni cosas de esas... pero habrá dinero, de ese con el que se pueden comprar deseos...

y no hay que olvidar que katya tiene dieciséis años y marcus kidder sesenta y ocho... así que por inocentemente que la historia comience, se complicará, inevitablemente...

una maravilla... incómoda, desasosegante y en ocasiones, incluso desconcertante... pero una maravilla, esta historia y haber conocido a esta autora (que por si lo estás dudando, está viva).

y ahora voy a cortar y cerrar... que tengo demasiadas cosas encima de mi mesa y digo yo que la hora que es, será cuestión de empezar a despejarla...

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