viernes (en serio!?) y te escribo desde el despacho... aunque la verdad
es que acabo de llegar, porque entre el desayuno (que hoy ha sido
tardío) y una emergencia, es ahora cuando empiezo a centrarme...
y ya tengo la primera caja del dos mil catorce hecha y he estrenado
carpetas (lo de estrenar ya sabes que es una manera de hablar... porque
aquí lo que nos gusta es el reciclado de carpetas vintage... sí, esas
que mi hermana nonó y yo estamos convencidas de que compró el abuelo en
sus tiempos...) y el correo, pese a la mañanita que llevo, ya está
impreso, aunque sigue en la impresora porque casi todo lo que ha llegado
es para mí, y de momento no tengo tiempo de ponerme con el correo... y
además, desde aquí estoy viendo que ha entrado material, así que imagino
que habrá que meterlo en algún momento de la mañana... claro que
también tengo que hacerle un par de recados a la jefa y decidir que
comemos hoy, así que en vez de agobiarme, decidido tomármelo con calma, y
relajarme tecleando absurdidades en este lugar (que como te dije la
semana pasada, sigue teniendo magia...)
viernes, así que te contaré que la jelinek, en la muerte y la doncella,
terminaba su quinta pieza (esa en la que sylvia plath e ingeborg
bachmann hablan, aunque no queda claro si entre ellas o solas...) con
una cita de la teogonía de hesíodo (aunque más que una cita, se supone que es una declamación...)
pues bien, cuantos nacieron de gea y urano, los hijos más terribles, estaban irritados con su padre desde siempre. y cada vez que alguno de ellos estaba a punto de nacer, urano los retenía a todos ocultos en el seno de gea sin dejarles salir a la luz y se gozaba cínicamente con su malvada acción. la monstruosa gea, a punto de reventar, se quejaba en su interior y urdió una cruel artimaña. produciendo al punto un tipo de brillante acero, forjó una enorme hoz y luego explicó el plan a sus hijos. armada de valor dijo afligida en su corazón: "hijos míos y de soberbio padre! si queréis seguir mis instrucciones, podremos vengar el cruel ultraje de vuestro padre; pues él fue el primero en maquinar odiosas acciones." así habló y lógicamente un temor los dominó a todos y ninguno de ellos se atrevió a hablar. mas el poderoso cronos, de mente retorcida, armado de valor, al punto respondió con estas palabras a su prudente madre: "madre, yo podría, lo prometo, realizar dicha empresa, ya que no siento piedad por nuestro abominable padre; pues él fue el primero en maquinar odiosas acciones." así habló. la monstruosa gea se alegró mucho en su corazón y le apostó secretamente en emboscada. puso en sus manos una hoz de agudos dientes y disimuló perfectamente la trampa. vino el poderoso urano conduciendo la noche, se echó sobre la tierra ansioso de amor y se extendió por todas partes. el hijo, saliendo de su escondite, logró alcanzarle con la mano izquierda, empuñó con la derecha la prodigiosa hoz, enorme y de afilados diente, y apresuradamente segó los genitales de su padre y luego los arrojó a la ventura por detrás. no en vano escaparon aquéllos de su mano. pues cuantas gotas de sangre salpicaron, todas las recogió gea. y al completarse un año, dio a luz a las poderosas erinias, a los altos gigantes de resplandecientes armas, que sostienen en su mano largas lanzas, y a las ninfas que se llaman melias sobre la tierra ilimitada.
fragmento de la teogonía de hesíodo
citado en la muerte y la doncella de elfriede jelinek
y claro... al terminar el libro de la jelinek, y al no saber qué libro
empezar, se me ocurrió ir a casa de mis padres y buscar en aquella
colección de clásicos de grecia y roma, que mi madre me compró, ya que
por aquel entonces (mis quince o dieciseis años) mi economía no me
permitía semejantes dispendios (ya que ni economía tenía, si tengo que
ser sincera del todo) la teogonía de
hesíodo, que creía recordar haber leído de jovencita, y que unas
pequeñas marcas (determinadas páginas dobladas) me confirmaron que así
era...
así que releí la teogonía de hesíodo (ya sabes: "en
primer lugar existió el caos. después gea la de amplio pecho, sede
siempre segura de todos los inmortales que habitan la nevada cumbre del
olimpo"...) repasando esas genealogías mitológicas que desde
jovencita me han fascinado (culpa de unos dibujos animados que mis
hermanas y yo veíamos de pequeñas, y que me hicieron leer más libros de
mitología de los que admitiría estando sobria...)
y no fue a la teogonía al único libro al que la jelinek me llevó con la muerte y la doncella...
también busqué a ingeborg bachmann (la que comparte pieza con sylvia
plath... porque ya sabes como soy, y lo fácil que me pone internet
ciertas cosas...)
pero eso ya te lo contaré otro día... porque ahora corto y cierro, que digo yo que algo tendré que ir haciendo...
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