sobre el trigo verde de colette...

martes y te escribo desde el despacho... cayéndome de sueño, con gripe, y con uno de esos dolores de cabeza que mas que migrañoso es de esos nubosos... pero por aquí ya tenemos dos bajas y no creo que sea el momento de quedarme en casa; además el año aún está por cerrar y en cuanto lo cerremos habrá que empezar con éste... así que asumo que la gripe me ha cogido en mal momento y me resigno a pasarla trabajando... aunque me reservo el derecho a subirme un ratito al sofá si veo que no puedo mas... aunque sea media horita para reponer fuerzas...


martes y yo venía a hablarte de el trigo verde de colette, ese libro que me regalaste entre navidad y reyes y que me encantó por inesperado (y porque es de colette, claro)



-vas a pescar, vinca?

con un gesto altivo de cabeza, la pervinca, vinca la de los ojos del color de la lluvia en primavera, respondió que sí, que iba a pescar. prueba de ello eran su jersey remendado y sus alpargatas acartonadas por la sal.

colette (el trigo verde)


y así empieza sidonie gabrielle colette a contarnos esta historia... el que le pregunta a vinca que si va a pescar es philippe, un jovencito de quince años que la verdad es que no tiene muy claro lo que empieza a sentir...

una novela de iniciación que me recordó a aquel dafnis y cloe (de longo) que leí hace tantos años y que tanto me hizo sufrir...

y es que philippe y vinca han pasado sus veranos juntos, pero se hacen mayores y lo que antes era sencillo, se ha ido complicando... seguramente porque están enamorados como se está a esa edad, sin saber que se siente exactamente, ni que se quiere, ni que se teme...

y como en dafnis y cloe, este amor juvenil tendrá sus complicaciones... una mujer que pide una dirección y que se aburre en su casa sola... 

y como te decía, cuando de jovencita me leí aquel dafnis y cloe (uno de los títulos de aquella colección de clásicos griegos y romanos que nunca le agradeceré lo suficiente a mi madre) sufrí como la chiquilla que era... la traición de dafnis tiñó mis mejillas de ese rubor que duele y sentí el dolor de cloe como propio... y lloré varias veces (no sé si más cuando dafnis consuma su traición o si cuando se la cuenta a la pobre cloe).

quizás por eso no deja de sorprenderme la calma con la que he leído esta historia... quizás porque ya conocía la historia, o quizás porque los años me han quitado cierta inocencia... quizás porque ya no tengo esa edad, o quizás porque cuando lo leí, la traición sólo era una teoría, y con los años he aprendido de la práctica, y la práctica, quieras que no, duele, pero también te vuelve más dura...

cierto es también, que la manera que tiene colette de contar las cosas, hace que disfrutes tanto de esa prosa suya tan lírica, que quizás por eso la historia te duele menos... no sé...

he de decir también que el final, pese a todo, me dejó sonriendo... con esa sonrisa de complicidad que consiguen ciertas autoras, como si te guiñasen un ojo con el punto y final... (no sé como explicarme...)



ninguno de los libros que leía libremente, con los codos apoyados en la arena, o a escondidas en su habitación -más por pudor que por miedo-, ninguno de esos libros le había enseñado que en un naufragio tan corriente como éste siempre tiene que morir alguien.

colette (el trigo verde)


y es que, como dice colette, en ese tipo de naufragios tan corrientes siempre tiene que morir alguien, pero no necesariamente quien nos dicta la lógica...


corto y cierro... que tengo la caja por hacer y el correo medio abierto...

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