sonriente esperó. entonces entró la anciana señora swithin. también levantó la vista, pero no la dirigió a los adornos. a las golondrinas, sin duda.
- vienen todos los años- dijo- son las mismas.
la señora manresa sonrió con benevolencia, siguiéndole la corriente a aquella fantasiosa anciana. era muy improbable, pensó, que fuesen las mismas.
es un fragmento de entre actos, de la woolf... inevitable pensar en esas otras golondrinas de becquer que no sé si se aprendieron nuestros nombres, pero que nosotros aprendimos de memoria a fuerza de repetir, hace demasiados años ya...
si, ya sabes... volverán las oscuras golondrinas / en tu balcón sus nidos a colgar, / y, otra vez, con el ala a sus cristales / jugando llamarán...
un libro te lleva a otro... una idea a otra, y leer golondrinas en un libro de la woolf hace que recuerdes a becquer y ese libro de rimas...
porque si becquer me descubrió que la poesía me gustaba, virginia fue la que me hizo creer que con un cuarto propio, podría incluso escribirla yo...
el libro de la woolf es el último que escribió, una obra de teatro que se entremezcla con los pensamientos, las conversaciones y los sentimientos de los personajes... una forma de narrar que me sigue fascinando... por su atrevimiento al innovar la manera de contar historias... una preciosidad...
bajaré por el sendero que conduce al nogal y al espino hasta llegar al pozo de los deseos, en el que el hijo pequeño de la lavandera- dejó caer dos terrones de azucar en el té- arrojó un alfiler. consiguió el caballo según dicen. pero qué deseo puedo yo arrojar al pozo? miró alrededor. no veía al hombre vestido de gris, al caballero terrateniente; ni veía a conocido alguno. que me cubran las aguas- añadió. del pozo de los deseos.
admito que ese que me cubran las aguas del pozo de los deseos me hizo dar un respingo... y recordar el último poema de la plath... algo parecido...
qué deseo? volando huir del día y de la noche, para salir a un lugar donde no haya adioses- y las miradas puedan coincidir-
es tan difícil elegir que pedirle al pozo de los deseos... quizás poder creer que las golondrinas si que son las mismas... no sé... que aquellas que aprendieron nuestros nombres puede que acaben volviendo... y que las miradas puedan coincidir... no?
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