- por qué me has hecho desear la vida? por qué me has hecho esto?
- porque quería que así fuera. no te parece bastante?
- si, es bastante. pero si llegara el día en que no lo quisieras, qué haría? supón que un día te llevaras nuesta felicidad, mientras yo estuviese distraida...
- perdiendo la mía? crees que soy tan insensato?
- no estoy acostumbrada a la felicidad. me da miedo.
- no tengas miedo jamás. y si lo tienes, no se lo digas a nadie.
el dialogo es del ancho mar de los sargazos, de jean rhys. antoniette es uno de esos personajes a los que quieres por instinto... en la primera parte nos cuenta su infancia en coulibri, con su madre, que acaba volviendose loca... es esa sensación de no pertenecer a ningún grupo concreto la que impregna el libro... los europeos que nacieron en las colonias, que ni son europeos ni pertenecen del todo a las colonias...
pero de entre todo no he podido evitar entresacar este diálogo... no porque sea muy romántico (que puede que lo sea) sino porque el amor no debería ser así... es demasiado... no deberíamos pensar que alguien se puede llevar nuestra felicidad... no deberíamos amar así a nadie... no, porque perder de vista el mundo y desear la vida solo por un único ser es un arma de doble filo que acaba cortandonos sin querer (o queriendo)... porque tener miedo a la felicidad implica el miedo a perderla... eso es natural... pero nadie debería saber el poder que tiene de darnos o quitarnos esa felicidad...
no sé... el amor mal entendido crea monstruos... y estoy de acuerdo en una cosa... en caso de tener miedo, no se lo digas a nadie... es lo mejor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario